miércoles, 5 de mayo de 2010

PRACTICAR SIN PREDICAR


PRACTICAR SIN PREDICAR

Un maestro de meditación contaba la historia de una joven que, poco después de hacerse budista, seguia peleando con la desaprobación continua de sus padres, cristianos fundamentalistas. Con el tiempo esta mujer llegó a aprender una lección importante: "Mis padres me odian cuando soy budista, pero me aman cuando soy un Buda".



Esta es una de las grandes lecciones de cualquier tradición espiritual, ya sea cristiana, judia, hindu, musulmana, de la nueva era, o cualquier otra. Es una verdad universal sobre el peregrinaje espiritual. Cuanso nos aferramos a una identidad espiritual rígida e idealista, solemos errar la esencia verdadera de la enseñanza, y con frecuencia nos separamos de aquellos cuyas creencias difieren de las nuestras. Sea como sea, cuando recorremos el camino de la genuina sinceridad del corazón y practicamos sinceramente nuestra espiritualidad sin el ruido de nuestros discursos moralizantes, creamos la posibilidad de compartir una intimidad más allá de las palabras.

Con frecuencia solemos estar tan ocupados identificandonos con etiquetas espirituales y predicando lo que creemos a los demás, que nos olvidamos de Ser. Simplemente. Auténticamente. Olvidamos caminar con sinceridad de corazón y vivir en nosotros mismos el espiritu de las enseñanzas.

Naturalmente hay momentos en los que resulta adecuado hablar, enseñar o predicar lo que creemos a los demás. Sin la menor duda. Pero una espiritualidad madura nos pide que consideremos seriamente la posibilidad de cultivar esta característica de practicar sin predicar. En vez de eso, hay algunas cuestiones que vale la pena tener presentes...
¿Podemos practicar la conciencia de Cristo, sin predicar el cristianismo?
¿Podemos practicar la presencia de la naturaleza de Buda sin predicar el budismo?
¿Podemos practicar la presencia de la tradición espiritual que hayamos elegido sin tener que tratar de vender nuestra agenda espiritual a los demás?

Son cuestiones que no necesitan respuesta. Simplemente plantearlas. Simplemente contemplarlas con sinceridad.

Joseph Sharp

*Reflexión*

Sea cual sea la tradición religiosa donde hayamos plantado nuestras semillas, hemos de darnos cuenta que este viaje espiritual, es demasiado grande para realizarlo sin sentirnos sorprendidos al averiguar, que .... no hay otra eleccion que descansar en el misterio divino.
Debemos reconocer y respetar cada momento de nuestra mortalidad, para trascender nuestros egos y acceder al tierno corazón que late en cada uno de nosotros.
Al fin y al cabo solo es cuestión de simplificar nuestra existencia humana y contemplarnos con la sinceridad de la mirada de un niño.

"Sed una luz para vosotros mismos" dijo Gautama Buda
"Ni podrá decirse: Helo aquí o allí, porque el reino de Dios está dentro de vosotros" dijo Jesús de Nazareth
TäRA
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