sábado, 15 de mayo de 2010

SÍNTOMAS DE PAZ INTERNA




SÍNTOMAS DE PAZ INTERNA



Por Saskia Davis



Por favor observa estos síntomas de paz.


Muchos corazones ya han sido expuestos!


Puede en un día alcanzar proporciones epidémicas y provocar un cambio mundial.


Una inconfundible habilidad de disfrutar cada momento.


Pérdida de interés en juzgar a otros.


Pérdida de interés en interpretar las acciones de otros.


Pérdida de interés en el conflicto.


Pérdida de la habilidad de preocuparse. (síntoma muy serio)


Frecuentes y agobiantes episodios de aprecio o desapegado dar.


Una tendencia a sonreír más a menudo


Contentos sentimientos de conexión con otros y con la naturaleza.


Frecuentes ataques de sonrisa desde el corazón a través de los ojos.


Tendencia a dejar que las cosas ocurran en vez de hacer que ocurran.


Tendencia a permitir que las cosas se desarrollen en vez de crearlas.


Tendencia a trabajar en uno en vez de en los demás.


Tendencia a pensar y actuar espontáneamente en vez de desde el miedo basado en experiencias pasadas.


Susceptibilidad al amor extendido por otros como también el impulso incontrolable de extender amor.










Si tienes todos o la mayoría de estos síntomas, se te aconseja que tu condición de paz puede ser incurable.






Si te expones a alguien que exhiba estos síntomas, permanece expuesto bajo tu propio riesgo!






Estas condiciones de paz son bastante infecciosas

LOS TRES ESCALONES DE LA EVOLUCIÓN PERSONAL



LOS TRES ESCALONES DE LA EVOLUCIÓN PERSONAL



La vida siempre plantea retos. Pero es más importante cómo ves esos retos.Las personas durante su vida, pasan por tres escalones, los llamaremos "Los 3 escalones de la evolución personal". Aquí no te puedes brincar de un salto para llegar del primero al tercero. Tienes que pisar por cada uno. Hay personas que se quedan para siempre en el primer o segundo escalón. Tu desafío, como en un juego, es llegar al tercero. Estos son los tres escalones de la evolución personal:










1.- Sufrir.






"¿Por qué Dios no se apiada de mi?" "¿Por qué las personas son tan malas?" "¿Por qué me tiene que pasar esto a mi?". Esta forma de pensar cierra todas tus posibilidades de crecer. Hace que te encierres en un círculo vicioso de tristeza, del que rara vez escapas durante tu vida.






2.- Aprender de las derrotas.






Es la mentalidad de "¿Qué puedo aprender de esto que me está pasando?" "¿Qué puedo hacer al respecto?". Este es el segundo escalón de la evolución personal. Superas la mentalidad de sufrir y comienzas a crecer. Pero este escalón solo es una verdad a medias. Si te quedas en él, serás una luchadora incansable que se enfocará en el éxito desde el punto de vista social: dinero, casa, familia, etc.






Y tarde o temprano durante tu vida, en especial cuando estés a punto de llegar a la vejez, te darás cuenta que has estado pedaleando en el vacío "¿Qué sentido tiene todo lo que estoy haciendo? Algo me falta". Pero si luchas con tenacidad por encontrar la respuesta, tarde o temprano subirás al tercer escalón...






3.- El propósito de tu vida.






Llegarás a ver tu vida, no como un mero accidente, sino como una misión de vida que tienes que llevar a cabo. Te voy a pedir que retrocedas en el pasado 10 años. Y veas como cada una de las acciones de tu vida, te llevaron cuidadosamente al momento que estás viviendo hoy. Verás con claridad que cada persona y circunstancia de tu pasado, parecen acomodarse como si fueran piezas de un rompecabezas.Descubrirás que el que te despidieran de tu trabajo, te obligó a ir por sendas que ahora estás muy agradecida. Comprenderás que el que tu novio te dejara, te llevó a conocer al hombre de tu vida con el que actualmente estás casada. Cada hecho está ligado con el siguiente.Cuando llegues al tercer escalón, el éxito social será secundario para ti.


Al contrario de las personas que están en el escalón 1 y 2, que se enfocan en recibir, cuando estés en el escalón 3, te concentrarás en dar. Tu vida será una mágica aventura. Vivirás en el presente, preguntándote que tiene que ver determinada persona o circunstancia con tu misión.






La única forma de que seas feliz plenamente, es estando en el escalón 3. En el 1, imposible. En el 2, es un parche, solo de forma temporal te sentirás bien mientras recibes aprobación de los demás por tu éxito social. Solo en el escalón 3 encontrarás sentido a tu vida. Porque sabrás que no estás por accidente. Sabrás que tu vida tiene un propósito.


Cuando cambies de enfoque interior para buscarlo, los maestros aparecerán para enseñarte lecciones y dirigirte a cumplir tu misión.


Pueden presentarse en la forma de un amigo, un niño o una nota en el periódico que por arte de magia aparecerá.






No es coincidencia. Recibirás pistas a lo largo de tu vida, que te dirán que hacer. Solo mantente alerta y sigue tu intuición.






Así que recuerda: solo cuando estés en el tercer escalón de la evolución personal experimentarás esa sensación interior de plenitud. Tu vida tiene un propósito y tu tarea es descubrirlo.


Y tú ¿En que escalón te encuentras?






“LAS CASUALIDADES NO EXISTEN, LAS CAUSALIDADES SI”






“EL MAESTRO SE PRESENTA CUANDO EL DISCIPULO ESTÁ PREPARADO"

COMO INSTALARSE EN LA SERENIDAD



COMO INSTALARSE EN LA SERENIDAD............











PIENSA QUE TODO ES PROVISIONAL:


Comprender que "todo pasa", que cualquier situación es provisional,te ayudará a no sentir apegos ni aversiones, es decir,a no tener que optar por un extremo u otro. Centra tu mente en pensar que todo es provisional y aplícalo a todas las situaciones que te sea posible. Cuando te sientas contrariado, recita mentalmente la frase "todo pasa" y comprueba cómo te vas tranquilizando. Interiorizar la idea de que todo pasa requiere práctica y constancia. Aplicala en tu vida diaria y escribe en un cuaderno tu experiencia, en qué momentos recurres a ella y cuáles son los resultados.






RELACIÓNATE SIN EXTREMISMOS:


La ecuanimidad significa la estabilidad en el ánimo, es decir, sentir sin condicionamientos, poder contemplar los extremos sin decantarse por ninguno. Aplica esta máxima en tus relaciones.


Si has de mantener contacto con alguien que te desequilibra o con quien mantienes una relación tensa o conflictiva, sé paciente. No reacciones ante sus comentarios desestabilizadores, muéstrate comprensivo en lugar de beligerante, actúa en lugar de reaccionar.






NO TE DEJES LLEVAR POR EL ESTRÉS:


No sólo se trata de ser ecuánimes o equilibrados en nuestra relación con los demás. También debemos evitar las reacciones descontroladas en situaciones que nos perturben (reuniones de trabajo, embotellamientos, largas esperas...) En lugar de regodearse en el fastidio y acumular sentimientos negativos, concéntrate en algo positivo. Piensa que "todo pasa" y basta con que desvíes tu mente hacia algo que te resulte placentero: la lectura, cantar mentalmente, concentrate en tu respiración. Esta maniobra tiene un gran poder tranquilizante.






ENSAYA LA TRANQUILIDAD:


No es necesario esperar a una situación estresante para practicar la tranquilidad. Visualízate relajado en una variedad de circunstancias y siente la paz que experimentas en todas ellas: el ritmo pausado de tu respiración, la relajación corporal, el bienestar...


Estas visualizaciones te pueden ayudar cuando estés en situaciones que te alteren, rememóralas y nota cómo te tranquilizas.






PRACTICA EL SILENCIO.


A menudo, somos conscientes de los efectos negativos del ruido cuando estamos sometidos a él de manera continua e intensa.


Cuando el ruido cesa nos sentimos aliviados, recuperamos la armonía., El ruido desestabiliza, el silencio calma, pero son pocas las personas que buscan el silencio diario y conocen sus efectos. Busca un momento diario para estar solo y en silencio. Después de un tiempo de practicar, hazte consciente de los efectos que estos momentos de silencio ejercen sobre tu estado de ánimo.






HAZ BALANCE:


Al final del día, piensa en todo lo que te ha pasado y en cuáles han sido tus reacciones. Rememorar y hacer balance te ayudará a ver las cosas con perspectiva y distancia emocional. Así, no dejarás asuntos pendientes que pueden entorpecer tu camino hacia el equilibrio. Intenta encontrar el punto medio en aquellas situaciones en que te has visto empujado hacia alguina actitud extrema. Si te has mostrado distante con alguien o por el contrario, muy efusivo, piensa que existe la opción de mostrarte cordial. Haz el ejercicio de buscar el punto medio de tus comportamientos extremos, te resultará de gran ayuda para situaciones futuras.






CONSIGUE EL EQUILIBRIO INTERIOR:


Cuando nos instalamos en los extremos, sentimos dolor, ira, envidia..., perdemos la perspectiva y nos centramos demasiado en nosotros mismos. Si pensamos que no sólo existimos nosotros y que formamos parte de algo mucho mayor, que se extiende en el espacio y en el tiempo, aprenderemos a relativizar y encontrar el equilibrio interior. Si dejas salir de ti ese estado de ánimo que te desequilibra, te sentirás mejor.






PIERO FERRUCCI - VIVIEN REID (autores del libro


"El poder de la bondad" )

CUALIDADES DE LA SABIDURIA








La sabiduría no es ser inteligente ni ser bello ni ser espiritual ni ser paciente ni ser bondadoso ni ser honesto ni ser compasivo ni ser ecuánime ni… La sabiduría no sólo es eso, sino eso y –además- el abrirse a ello en creativa vacuidad: la sabiduría nos brinda esos peldaños que hemos de transitar, pero ¿cuál es la función primordial y a la vez última de la escalera? Soltarla. Soltarla y no tener peldaño al que aferrarnos, quedarse suspendidos en el vacío, como un ala de luz.






La sabiduría es transitar y fluir entre caminos de verdad y de belleza y de amor y de bien… para transcenderlos. La sabiduría es caminar entre bosques de verdad y de belleza y de compasión. Y escucharlos hasta soltarlos. Soltar es no aferrarnos a nuestra propia escucha del ser, sino dejarnos empapar, dejarnos vaciar por la vida hasta ser transparentes: soltar es realizar un esfuerzo de reconocimiento y superación de nuestro lado sombra para potenciar nuestra capacidad de comprensión hacia nosotros y el mundo que nos rodea. Dice el poeta, “no separes la sombra de la luz que ella misma ha engendrado” .






Ser sabio es dejarnos fluir en la vida, en el ser, pues todo concepto (sea bien, belleza o verdad) es sólo una escalera a la que nos sujetamos, una escalera que se va tejiendo y formando al ritmo cansino de nuestro propio movimiento de apego y de rechazo al flujo de la vida; movimiento de vaivén que en su ir y venir- y en su mecer nos forma mientras amamos y odiamos y sufrimos… El vacío deja el vacío. Dejarse vaciar por el tiempo como se dejan vaciar las caracolas por el mar.






Estar atentos, escuchar. Ser sabio es contemplar la forma, la materia, hasta sentir que forma y vacío (materia y espíritu) son lo mismo (“el espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia”). Ser sabio es un estado de “atención suprema” al movimiento del universo y a la respiración de la materia. Sólo en ese estado de escucha suprema, de apertura consciente sobreviene la forma, mas no como algo impuesto a la materia, sino como epifanía natural de ésta. Así sobreviene la sabiduría, escuchando ese movimiento que no cesa de comenzar: “El movimiento: exilio: infinito regreso: vértigo: el solo movimiento es la quietud” . Es la escucha alerta de este latido –receptividad amorosa- la fuente de la sabiduría pues, en última instancia, en nosotros vive el otro, espejo donde se reflejan nuestros ojos. La Verdad, la Belleza y el Bien toman forma y color cuando se reflejan, cuando se encarnan en nosotros (“los ojos con que yo veo a Dios son los ojos con que Él me ve”, decía Eckart).






Cuando dejamos que nuestra naturaleza búdica sea iluminada o irradiada, cuando permanecemos en amorosa escucha, nuestra naturaleza búdica refulge y entonces “no soy yo sino Cristo quien vive en mí”; o el Espíritu, o la Luz, o Buda: ésta es la actualización de la Belleza del ser; la reencarnación de Cristo. Aquí vive o habita la creatividad, la re-creación de las formas, la re-surrección del Verbo (logos). Es así como nos convertimos en dioses, pues somos capaces de recrear toda la Belleza del Universo.






Y entonces la Belleza se impregna de Bien (“la belleza es bien y el bien es belleza”, decía Keats), empapándonos con su reflejo. Nuestra ofrenda (a la Sangha), nuestra generosidad que comparte la luz hasta verse reflejada en el rostro del otro nos recuerda la “heterogeneidad del ser”, pues la naturaleza de todo ser nace en interrelación dialógica con su semejante; y semejantes somos todos los seres.






Y es en este momento de suma creatividad de inmensa Belleza y Bondad cuando surge la radical Verdad, pues “con el que yo así percibo como otro y con el que así como a otro a mí mismo me percibe puedo construir un mundo, una relación o un espacio de fluido intercambio de la diferencia con la diferencia. El misterio está en la diferencia misma; y, en ella, la raíz del conocimiento y del amor” .






“Oh, uno, oh ninguno, oh nadie. Oh tú”


Paul Celan

La veneración del día




La veneración del día











La espiritualidad celta tenía una aguda conciencia de la im­portancia de cada día y de su carácter sagrado. Los celtas ja­más iniciaban el día con una perspectiva rutinaria y embrutecedora; cada día era un comienzo. Una bella oración lo expresa así:






Dios me bendiga para el nuevo día


no concedido hasta hoy,


para bendecir mi presencia me has dado el triunfo,


oh Dios. Bendice mi ojo,


que mi ojo bendiga todo lo que ve,


bendeciré a mi vecino,


que mi vecino me bendiga,


que Dios me dé corazón limpio,


no me pierda de vista tu ojo


bendice a mis hijos y a mi esposa


y bendice mis medios y mi ganado.






El celta vivía en plena naturaleza. Es fácil tener concien­cia creativa del día cuando se vive en presencia de esa gran divinidad llamada Naturaleza. Para los celtas, la naturaleza no era materia, sino una presencia luminosa plena de profundidad, potencialidad y belleza.






Un bello poema antiguo, La brama del ciervo, invoca el día:






Me levanto hoy


por la fuerza de Dios que me dirige,


el poder de Dios que me sostiene,


la sabiduría de Dios que me guía,


el ojo de Dios que me mira,


el oído de Dios que me oye,


las palabras de Dios que me hablan,


la mano de Dios que me cuida,


el camino de Dios que aparece ante mí,


los escudos de Dios que me protegen,


las huestes de Dios que me salvan


de las trampas de los demonios,


de las tentaciones de los vicios,


de todo el que me desee el mal.


lejos y cerca,


solo y entre la multitud.






El concepto del día como lugar sagrado es una maravi­llosa perspectiva para la creatividad.


Tu vida adquiere la forma de los días que habitas. Los días nos penetran. La­mentablemente, en la vida moderna el día suele ser una jaula donde la persona pierde su juventud, energía y fuerza. Se lo experimenta como una jaula precisamente porque transcurre en el lugar de trabajo. Muchos de nuestros días y buena parte de nuestro tiempo transcurren en trabajos que están por fuera de los campos de la creatividad y el sen­timiento. El lugar de trabajo suele ser complejo y penoso. La mayoría de nosotros trabajamos para otro y perdemos mucha energía. Una de las definiciones de la energía es la capacidad de trabajar.






Después de pasar los días en la jaula nos sentimos cansados, agotados. En la ciudad, los atascos matutinos retrasan a las personas que acaban de terminar la noche y están soñolientas y nerviosas y se sienten impo­tentes. La presión y el estrés ya les ha estropeado el día. Al atardecer están cansadas por la larga jornada de trabajo. Cuando llegan a su casa no les queda energía para explorar o vivificar su corazón.






A primera vista es muy difícil reunir el mundo del tra­bajo y el del alma. La mayoría trabaja para sobrevivir. Ne­cesitamos ganar dinero; no tenemos alternativa. En cam­bio, los desempleados se sienten frustrados y denigrados, y sufren una merma de su dignidad. Sin embargo, los que trabajamos con frecuencia nos sentimos atrapados en una jaula de previsibilidad y rutina. Todos los días son iguales. El trabajo suele hundirnos en el anonimato. Sólo se nos exige que aportemos nuestra energía. Habitamos el lugar del trabajo y a la tarde, cuando nos vamos, se olvidan de nosotros. Tenemos la sensación de que nuestro aporte, aunque necesario y exigido, es puramente funcional y, en realidad, poco apreciado. El trabajo debería ser todo lo contrario: una arena llena de potencialidades donde uno pueda expresarse.






John O’Donohue
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