viernes, 23 de julio de 2010

ESCOLLOS EN EL CAMINO ESPIRITUAL



ESCOLLOS EN EL CAMINO ESPIRITUAL


Se cuenta que hace algunos años, un maestro zen japonés propuso a sus discípulos, un antiguo koan. Para que tal acertijo tuviera un aire más actual, cambió algunas de sus palabras y dónde en la antiguedad se hablaba de caballo, ahora se citaba un tren y el koan decía: ¿Cómo se puede detener el expreso de Tokio sin que uno se mueva? Un discípulo se enfrentó seriamente con el problema y durante un tiempo se dedicó en cuerpo y alma a resolverlo sin obtener resultados. Una mañana, cansado de meditar sobre el asúnto se dirigió al lugar donde puntualmente pasaba el tren que iba a Tokio. Se sentó con las piernas cruzadas en posición de loto y esperó. Nunca se supo si en verdad logró la respuesta a su koan, porque el tren de las siete se lo llevó por delante. No pudo contar su experiencia. Había tomado las palabras del maestro en sentido literal y al hacerlo el koan perdio su sentido y él, su vida. Y es que el camino espiritual contiene paradojas que lo hacen peligroso y resbaladizo.



En la denominada Nueva Era se siente una inquietud, impulsada por gran cantidad de personas en el camíno, que nos lleva a mirar más allÁ de lo material, lo emocional y lo intelectual. Esoterísmo, crecimiento personal, silencio, orientalísmo, concentración, meditación, trascendencia... conforman un marco dentro del que nos movemos como aprendíces de lo espiritual. Con la proliferación de numerosas prácticas y grupos, no resulta extraño que muchas personas se conviertan en víctimas fáciles de maestros autodidactas que pontifican, y exigen veneración cuando no, abyección. El orgullo espiritual, la charlatanería, y el divorcio con la realidad llevan a la manipulación, explotando la buena fe o las carencias emocionales de los discípulos.



Desde esta perspectiva aparecen algunos escollos en el camino espiritual que merecen la pena comentarse. Parece razonable recorrer estas veredas calzados cuanto menos con la cautela, y quien pueda también, con la inteligencia y el buen humor:



"Los aromas de santidad":

Suelen desprenderse de aquellas personas que van pregonando a los cuatro vientos su poderosa y conmovedora experiencia iluminativa. Una ilusión de grandeza que les lleva a creerse elegidos y poseedores de verdades absolutas. En los peores casos, conlleva también una actitud mesiánica, intentando por el bien del mundo forzar a los demás a adoptar su punto de vista. Esta actitud encuentra el camino abonado para hacerse fructifera, en todos aquellos que prefieren descansar la responsabilidad de sus actos en el liderazgo de un gurú, que trabajar arduamente en el despertar de su inteligencia más profunda. Son muy elocuentes al respecto, las palabras de Thomas Merton en su libro



"Nuevas semillas de contemplación":

El hombre más peligroso del mundo es aquel que se dedica a la contemplación sin ayuda de nadie. Confía en sus propias ideas. Obedece la atractiva voz interior, pero no escucha a los otros hombres, identifica la voluntad de Dios con aquello que le haga sentir, dentro de su corazón, un gran fervor. Cuanto más agradable y calido sea el sentimiento, más se convence de su propia infalibilidad. Y si la fuerza de la confianza en sí mísmo se comunica con otra gente y da la imagen de que él en realidad es un santo, ese hoombre puede destruir toda una ciudad, orden religiosa, o hasta una nación. El mundo está cubierto de cicatrices que han dejado visionarios como éstos".



"La atracción por lo oculto":

Una excesiva atención a los signos, presagios, al reino de las enseñanzas secretas, a la magia, olvidando el aquí y el ahora. La espiritualidad no nos exceptúa de las leyes del mundo material y debemos seguir pagando impuestos, parándonos en los semáforos y lavando los platos. Creer en los milagros no nos libra de estar sujetos a las leyes de causa y efecto. Aprovechando el atractivo de los témas tabúes, algunos grupos dan por supuesto que hay preguntas que no deben responderse o dudas que no se pueden compartir. De forma que se restringe o se suprime la información que generalmente queda custodiada por un pequeño circulo de personas. Siendo que la información siempre significa poder, se termina usándola para la obtención de intereses personales, o la manipulación. Preguntar a tiempo y responder con sinceridad a cuestiones tales como ¿A dónde va todo el dinero de la recaudación? o ¿Qué tipo de voto de castidad es el que le permite acostarse al yogui con su secretaria? pueden evitar que determinadas multinacionales se escuden tras agrupaciones pseudoreligiosas para aumentar sus arcas.



"Las prisas":

Sobre todo dentro de la cultura occidental, esperamos y exigimos resultados rápidos e inmediatos, mientras que todas las tradiciones místicas muestran la paciencia como virtud necesaria en el camino espiritual, que parece durar toda la vida. Como consecuencia de la falta de tiempo para analizar y perseverar se recurre a perspectivas simples que lo explican todo a través de una interpretación unifocal, prohibiendo el paso a explicaciones alternativas. Asi, si se tiene diarrea o gripe, se debe a la voluntad del maestro, y cualquier suceso de la vida cotidiana queda encriptado en el termino Karma, cerrandonos la oportunidad de entender y aceptar lo que nos ocurre.



"El pensamiento masificador":

Aquí se trata de una tendencia no solamente frecuente en los grupos espirituales sino en la sociedad actual en su conjunto. Vamos huyendo de nosotros mísmos y nos resulta tranquilizador poder descansar en los elementos aglutínadores de un grupo, que pasa por encima de lo que la gente realmente siente. ¡Estas perdido, y Budha, Cristo, Shiva o el dolar americano ... te dan la respuesta¡ Por este sendero nos vamos habituando a comportamientos estereotipados, y hablamos, comemos, vestimos como nuestros lider, y nos sentimos felices, piadosos, o nos embarcamos en actos suicidas porque estamos enganchados al movimiento del pensar del grupo.



En terminos generales, las prácticas espirituales y religiosas estan encaminadas a dejar de lado la burocracia del ego, pero lo cierto es que no podemos superarlo si antes no lo hemos delimitado, y aquí se entiende la antigua máxima: Conócete a tí mísmo, que puede tener mútiples niveles de profundidad, variadas dimensiones. Como en toda exploración de territorios desconocidos, no estará demás contar con las herramientas útiles para tal empeño. Estas pueden ser, entre otras, pasión para perseverar en un compromiso de análisis y observación, teniendo en cuenta que los sistemas de pensamiento son medios de orientación, vías por donde ir al encuentro de la verdad, que posiblemente se desborda de los conocimientos conceptuales que le resultan pequeños, para instalarse en la vida, vestida de realidad.



Equipo de Redacción

El Ratón de Biblioteca

Vendrá la paz...




Vendrá la paz...




Si tú crees que una sonrisa es más fuerte que un arma.



Si tú crees que lo que une a los hombres es más fuerte que lo que los separa.



Si tú crees en el poder de una mano extendida.



Si tú crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro...entonces vendrá la paz.



Si tú sabes mirar al otro con un poquito de amor.



Si tú estás persuadido que te corresponde tomar la iniciativa antes que el otro.



Si todavía la mirada de un niño llega a desarmar tu corazón...entonces vendrá la paz.



Si tú puedes alegrarte del gozo del vecino,

Si la injusticia que golpea a otros, incluyendo a los animales te indigna tanto como la que tú sufres,

Si para ti el extranjero es un hermano,

Si tú sabes dar gratuitamente un poco de tu tiempo por amor...entonces vendrá la paz.



Si tú sabes aceptar que el otro te preste su ayuda,

Si tú compartes tu pan,

Si tú crees que el perdón consigue más que la venganza,

Si tú sabes cantar la felicidad de otro y bailar su alegría....

entonces vendrá la paz.



Si tú sabes aceptar la crítica y hacer que te sea provechosa sin rechazarla ni defenderte,

Si tú prefieres ser herido antes de hacer daño a alguien,

Si tú crees que la paz es posible.



Si tú empiezas a mirar hacia tu interior más que al exterior,

Si tú imploras ser un instrumento del Amor de Dios....



Si tú dedicas la vida a servir sin esperar nada a cambio,



Si tú decides dejar de pensar sólo en tí, para hacer felices a los demás....



Entonces vendrá la PAZ......

Características del alma



Características del alma




por Aart Jurriaanse



Es importante prestar atención a algunos de los atributos del alma más sobresalientes, por los cuales su presencia puede detectarse. Hablando de forma general, el ser infundido por el alma puede identificarse por cualidades tales como el idealismo, el servicio grupal, el sacrificio, la inclusividad, la disposición a compartir, la impersonalidad, la perseverancia, la compasión, el amor continuo y la buena voluntad, y el propósito sosegado, flexible pero constante del Ser divino. Estas propiedades pueden contrastarse con aquellas de la personalidad, cuando la influencia del alma está en su mayoría velada, como el dominio, la ambición, el orgullo, la sensualidad, el egoísmo, la codicia, el odio y la ira. Algunas de las cualidades más sobresalientes del alma serán descritas brevemente a continuación:



1 . Amor y Buena Voluntad



Estas dos propiedades están estrechamente asociadas, y la buena voluntad es meramente una de las expresiones prácticas del amor. Una juiciosa aplicación del amor y la buena voluntad en todos los niveles debe conducir inevitablemente a las buenas relaciones humanas, y al ser claramente la mejora de las relaciones humanas uno de los objetivos de la Nueva Era, la importancia del papel del amor no puede ser suficientemente resaltado.



El amor, como todas las otras cualidades de la vida, es también un concepto muy relativo. En la personalidad se desarrolla al principio desde una emoción egoísta y sensual, hasta que es influenciado crecientemente por el alma, demostrado como amor a la familia, el amor por la pareja en la vida, irradiando y desarrollándose gradualmente en esferas cada vez más amplias de amor grupal, tan característico del alma, hasta que este amor finalmente abarca a toda la humanidad.



El amor es la energía que constituye el alma de todas las cosas y todas las formas; es la energía principal del alma del mundo, el anima mundi, que alcanza su máxima expresión en el alma humana. Puede considerarse como la fuerza unificadora que sirve para sintetizar cada forma en la creación en un Todo sincronizado y coordinado. En lo que al ser humano concierne, es la energía excelsa responsable de todo lo que es benévolo, amable y bello en el carácter individual, y que sirve para promover todas las relaciones valiosas entre los hombres, los grupos, y que finalmente unirá a todas las naciones y razas en Una Humanidad.



2. Intuición



La intuición es la facultad que conducirá indefectiblemente al hombre infundido por el alma a la correcta decisión y acción, cuando se enfrenta a una decisión en nombre de su prójimo. Esta no es la motivación emocional a la que se refiere la persona astralmente orientada como 'intuición'. No, la verdadera intuición que guiará al discípulo avanzado sin error a su destino es una característica del alma y el producto directo de una impresión o del flujo espiritual de energía y sabiduría de la Mónada. El hombre corriente, todavía centrado en su mayoría en la personalidad, debe reconocer esto y continuar basando sus decisiones en el 'sentido común' en lugar de esperar en vano una inspiración intuitiva. Toda orientación 'intuitiva' que tal hombre pueda recibir se originaría probablemente de los niveles astrales y no del plano egoico, y por tanto no podría esperarse que le condujera a su meta espiritual. Además la intuición se relaciona sólo con las actividades de grupo, y nunca con asuntos triviales de la personalidad, o para satisfacer ambiciones egoístas.



Aunque la intuición elevada se asocia normalmente a contactos espirituales relativamente elevados, definitivamente también hará su aparición en una etapa temprana, cuando el discípulo se encuentra en situación extrema o cuando se invoca urgentemente ayuda en nombre de otros. Cuando el discípulo ha alcanzado la etapa en la que puede utilizar libremente la intuición con su rapidez e infalibilidad de decisión, el uso de la mente con su funcionamiento laborioso, sus ilusiones y errores, descenderá gradualmente, hasta que finalmente terminará en desuso y será reemplazada por la intuición.



3. Luz



La luz es el símbolo del alma, y la luz que el discípulo irradia estará en proporción al dominio de su alma. Tres fuentes de luz están disponibles para el discípulo:



- La luz del Conocimiento. Esta es la aún parcialmente escondida luz de la personalidad con la cual el aspirante puede intentar despejar los muchos espejismos que le ocultan la verdad. Todo conocimiento es el producto del cerebro físico, y servirá para iluminar áreas de conciencia que estaban previamente ocultas en la oscuridad.



- La Luz de la Sabiduría es la luz irradiada por el alma, y es el resultado de la luz de la larga experiencia mezclada con la luz del conocimiento. La luz de la sabiduría iluminará y así revelará el mundo subjetivo de propósito o realidad, que para el hombre corriente permanece oculto por la forma exterior.



- La Luz de la Intuición es la luz del Espíritu, y sólo comienza a funcionar efectivamente cuando el alma y la personalidad han llegado a una fusión completa. Esto presupone la mezcla de la luz de la personalidad y del alma con la de la Mónada o Espíritu, y con su aparición las luces menores serán gradualmente absorbidas por la Luz Espiritual.



4. Serenidad y Calma Interior



El discípulo infundido por el alma se caracteriza por una profunda serenidad, calma interior y una paciencia permanente. Esto es así porque el alma, conociendo su inmortalidad, es persistente.



La serenidad no debe confundirse con la paz, que es una condición relativa y temporal en un mundo en constante cambio y evolución. Para llevar a cabo el progreso, siempre hay y habrá perturbación. La paz se refiere al mundo del sentimiento y la emoción, mientras que la serenidad es una cualidad del alma, y puede mantenerse aún con violentas perturbaciones en los mundos de la personalidad.



Tampoco debe interpretarse la serenidad como insensibilidad - es de hecho un reflejo de sentimiento intenso, transmutado por el alma en profunda comprensión. El discípulo centrado en el alma alcanzará el punto en el que nada perturbará su calma interior, y la serenidad total es experimentada a través de la serenidad y equilibrio perfectos.



5. Alegría



Se puede realizar una clara distinción entre felicidad y alegría. Felicidad es una buena cualidad, pero es aún una reacción de la personalidad, basada en la satisfacción del deseo, el sentimiento y la emoción. Estar arraigado en la vida emocional inestable, es estar sujeto a muchas perturbaciones emocionales del entorno, que fluctúan entre las cimas de la felicidad y las profundidades de la miseria y la depresión.



La alegría por otra parte es una cualidad más estable y profunda, y una característica de la vida del alma. Surge de un estrecho alineamiento del alma con sus tres mundos de expresión pero, en contraste a la felicidad emocional, la alegría es en esencia una experiencia mental; mientras que la felicidad se produce al satisfacer a la personalidad o a aquellos asociados con la personalidad, la alegría es el producto de satisfacer los objetivos del alma. La alegría por tanto siempre será asociada con los esfuerzos realizados en nombre de nuestro prójimo; con la conciencia de los días invertidos al servicio de otros; con actividades de cooperación grupal; con la contribución, aunque sólo sea de forma limitada, hacia la realización del Plan; o con traer luz a un alma en la penumbra. Sí, qué gran alegría produce ser conscientemente de utilidad en ayudar a otro trabajador en su lucha a través del sendero ascendente. El motivo que inspira la acción debe ser sin embargo desinteresada, no codiciosa y altruista - entonces se experimentará la alegría del alma, aunque la personalidad puede simultáneamente estar en un estado de sufrimiento e infelicidad.



La alegría, siendo la energía del alma, está también investida de fortaleza. Por tanto aprended a cultivar la alegría, en el cierto conocimiento de que es inspirada por el poder inagotable del alma, y que conducirá al hombre indefectiblemente a través de su arduo sendero hacia el destino divino. La alegría abrirá los portales a la Luz, ayudará a disipar el espejismo y la incomprensión, y traerá la serenidad interior.
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