martes, 27 de julio de 2010

LA FÉ, UN REGALO DE DIOS



Aceptar los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos. Tener fe es dar cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos.

La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud al que recibe y al que da.
Tener fe es creer cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacía grandes derroteros.

Tener fe es guiar nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no sé pueden ver, ni siquiera palpar, sólo sé pueden acariciar con el espíritu.

Tener fe es levantarse cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura. Tener fe es arriesgar todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fe es ver positivamente hacía adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuan doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fe es confiar, pero confiar no sólo en las cosas, sino en lo que es más importante... En las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes.

Cierto que siempre habrá gente que te lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquél en quien confías dos veces.
Tener fe es buscar lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar.

Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fe es conducirse por los caminos de la vida de la forma en que un niño toma la mano de su padre. Es que dejemos nuestros problemas en manos de DIOS y nos arrojemos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es que descansemos en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.
Que en tu vida haya suficiente fe para afrontar las situaciones difíciles, junto con la necesaria humildad para aceptar lo que no sé pueda cambiar.

Anatomía humana



ANATOMIA HUMANA





Que los PIES te lleven por el camino más largo

hacia la felicidad, porque la felicidad son

sólo puntos en el mapa de la vida,

y el verdadero disfrute está en buscarlos.








 
Que los OJOS reconozcan la diferencia entre

un colibrí y el vuelo que lo sostiene.

Aunque se detenga, seguirá siendo un colibrí,

y es conveniente que lo sepas,

para que no confundas el sol con la luz,

ni el cielo con la voz que lo nombra.








Que las MANOS se tiendan generosas en el dar

y agradecidas en el recibir,

y que su gesto más frecuente sea la caricia

para reconfortar a los que te rodean.








Que el OÍDO sea tan fiel a la hora del reproche,

como debe serlo a la hora del halago,

para que puedas mantener el equilibrio

en cualquier circunstancia.









Que las RODILLAS te sostengan con firmeza

a la altura de tus sueños y se aflojen mansamente

cuando llegue el tiempo del descanso.





 


Que la ESPALDA sea tu mejor soporte

y no la carga más pesada.









Que la BOCA refleje la sonrisa que hay adentro,

para que sea una ventana del alma

y no la vidriera de los dientes











Que los DIENTES te sirvan para

aprovechar mejor el alimento,

y no para conseguir la tajada más grande

en desmedro de los otros.









Que la LENGUA encuentre las palabras más exactas

para expresarte sin que te malinterpreten.






 


Que las UÑAS crezcan con lo suficiente para

protegerte, sin necesidad de lastimar a nadie.







 
Que la PIEL te sirva de puente y no de valla.







Que el PELO le de abrigo a tus ideas,

que siempre adornan más que un buen peinado.









 
Que los BRAZOS sean la cuna de los abrazos

y no camisa de fuerza para nadie.









 
Que el CORAZÓN toque su música con amor,

para que tu vida sea un paso

del Universo hacia adelante.

RECIBIR EL CONSUELO DE LA LUNA



RECIBIR EL CONSUELO DE LA LUNA



A la vista de todos, ella despliega sin reparos sus ciclos de iluminacion y sombra, suficientemente poderosos para influir sobre los vastos oceanos.


Regular, constante, increiblemente bella, trae luz a las tinieblas.




La luna es nuestro incono, eternamente femenino, una tutora celestial que nos infunde el reconocimiento de nuestro a menudo sombreado esplendor.







A lo largo de los siglos, a medida que las religiones defendieron la idea de que solo lo masculino era sagrado, el poder y la trascendencia de Hermana Luna se vieron progresivamente reducidos. Pero esta surgiendo una conciencia mas equilibrada y nos estamos dando cuenta de que, para estar completos, lo sagrado debe abrazar de forma natural todos los aspectos complementarios del ser: lo masculino y lo femenino, la oscuridad y la luz, el pensamiento y el sentimiento.






Como mujeres, llevamos la esencia de la feminidad que simboliza Hermana Luna dentro de las células de nuestro cuerpo y en el tejido de nuestras almas. De manera intuitiva, somos capaces de reconocer la importancia de Luna, la Diosa Creadora, y podemos invitarla a reasumir el lugar que le corresponde como nuestra maestra. Una vez venerada y designada con los nombres sagrados de "Madre del Universo", "la Anciana que Nunca Muere" y "la Eterna", la Luna puede traernos consuelo y, a la vez, inspirarnos a respetar y aprender de todos nuestros propios ciclos naturales: los flujos y reflujos, las subidas y bajadas y el crecer y menguar.







Una noche, despues de acostar a mi hijo, cansada ya de soportar los "dardos dolorosos" de lo cotidiano, me senté en el suelo y apoye la frente sobre la puerta sollozando sin control. A medida que mis lagrimas se fueron apaciguando, sentí como si estuviera siendo acunada por una cariñosa y tierna abuela. Al descansar en esos amables brazos, un pequeño rayo de luz empezo a brillar en mi corazón.



"Cuando abri los ojos, la primera cosa que ví fue la luna llena, y simplemente sabia que los brazos que me arropaban eran los suyos. Desde entonces he sentido una relación de parentesco muy especial con la Luna"







Como Hijas de la Luna que somos, nosotras tambien estamos llamadas a traer Luz a las tinieblas e impartir siempre sonrientes miles de bendiciones.

La esencia de todo ser humano es la "Luz"



La esencia de todo ser humano es la "Luz", depende de nosotros mismos saber que la poseemos y una vez conscientes de esta Divina Energía, debemos sentirla, vivirla y desarrollarla en plenitud.




Nuestro paso por esta vida física, esta hecho de caminos de constante aprendizaje y este aprender tambien nos obliga a "aprehender", quiero decir, a saber filtrar y tomar todo aquello que nos sirva para nuestro crecimiento personal y evolutivo.



Debemos estar atentos a lo que cada día la vida misma nos brinda y nos enseña, de los buenos momentos y de los malos tambien, por que no todo en en este caminar es del color que queremos que sea, tambien hay caídas, dolor en el alma, decepciones, traiciones.... y muchas otras situaciones que nos quitan el ánimo o las fuerzas para continuar...pero debemos de seguir avanzando fortalecidos y con el alma y el espíritu elevados en la Conciencia Crística, que es la Energía Universal que mueve el "Todo".



Estar conscientes de lo que somos y concientes de que somos parte de ese Plan Divino, por que todos nosotros somos piezas importantes de esa gran malla energética que se extiende por el universo.



Debemos respetarnos y ayudarnos mutuamente, con sinceridad, con naturalidad, sin esperar nada a cambio, "Dar" a los demas, es enseñar la tonalidad de "Luz" que llevamos dentro....y esa tonalidad debe ser brillante y radiante y si por ahi hay visos de oscuridad debemos transformar esa energia en clara luz...y recordar que todo aquello que damos a los demas se nos devuelve a lo largo de la vida, por eso hay que estar atentos a nuestros sentimientos, pensamientos y actitudes que de alguna manera se reflejan desde nuestro interior al exterior.



Cada uno de nosotros construímos nuestro camino y el saber tomar decisiones a conciencia en el momento correcto, significa muchas veces cambios radicales, cuyas consecuencias deben marcar un sendero claro y preciso de las metas que tenemos en la vida, recordando siempre que fuere el camino que tomemos debemos caminar en la luz y en la creencia de que todo es para mejor.



Sea cual fuere el lugar que nos ha tocado vivir, nuestra escala de valores debe sentar sus bases en el amor, respeto, comunicación clara y precisa, conciencia y comunión con la escencia de nuestro Ser Interior que diariamente nos está enviando señales de que somos uno con el todo, de que está ahi esperando a que lo reconozcamos como semilla Divina a la espera de su labrador, que somos nosotros mismos...



En nuestras manos está el hacer que este mundo, nuestra Madre Tierra, nuestro entorno sea un lugar mejor para vivir y empezar a hacerlo cada día. Tenemos un gran planeta...nuestra casa...tenemos la Escencia Crística en nosotros mismos...nuestro Padre SOL y SER......La tarea no es fácil, requiere de un gran esfuerzo, pero empecemos por nosotros mismos, nuestra casa, nuestra familia, nuestro lugar de trabajo, nuestro entorno y poco a poco veremos que la luz brilla un poquito mas cada día.



Con amor, de mi Ser a tu Ser
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