jueves, 29 de julio de 2010

LA BALLENA BLANCA*MIGALOO*




Estoy en una ciudad subterranea, bajo el mar. Formo parte de un grupo de mujeres "sanadoras". Voy vestida de blanco como mis compañeras. Somos nueve hermanas blancas. El lugar es una sala enorme con camas, aparatos electricos y dispensarios de medicinas, muy parecido a un hospital.
La gente entra contandonos sus dolencias tanto físicos, como psiquicos o emocionales y les proporcionamos una primera asistencia. Si vemos que la persona requiere más "atención" los pasamos al "maestro".
Siento la necesidad de tomar un descanso y me paso a una habitación contigua, blanca, donde solo hay unos bancos pegados a la pared para sentarse y un gran ventanal por donde se observa el fondo del mar. Es maravilloso ¡¡¡¡ Diversidad de especies marinas, tanto de fauna como de flora, la luz del lugar lo ilumina todo. Pero.... a lo lejos puedo divisar una figura enorme que se acerca al ventanal y conforme se acerca me doy cuenta de que es una ballena jorobada blanca ¡¡¡¡¡ es grandiosa ¡¡¡¡¡. Una de sus aletas toca el cristal y yo acerco mi mano al cristal también, le sonrio ¡¡¡¡ Me ha dado mucha alegria "volverla a ver" ¡¡¡¡¡ Mas animada y llena de energia regreso a mi lugar.



El mundo de los sueños




Los sueños ocupan una gran parte de nuestra actividad mental. La fantasía, las ilusiones, los proyectos, las expectativas y también los problemas y las obsesiones toman cuerpo y se muestran en esas imágenes que nos acompañan durante el sueño a lo largo de nuestra vida.




Es difícil entender los mensajes de los sueños porque nos hablan en un lenguaje especial; el simbólico. Pero si recuperamos el contacto con ellos y con lo que representan seremos capaces de entender y comprender las "cosas de niños" recuperando la inocencia perdida. Sin magia, sin fantasia y sin imaginación no hay creatividad y es por ello que muchas personas se sienten mal y lloran lágrimas silenciosas porque han aceptado un mal negocio en pro de ser aceptadas por la "sociedad" y no desean ser tachados de "raros".
 




El sueño sigue siendo uno de los grandes misterios de la naturaleza humana para el que la ciencia no tiene respuesta. Pero para aquellos que ven la vida con los ojos del corazón, los sueños ejercen su misión discreta y sutil en la vida de las personas abriendo puertas a nuevas dimensiones del ser. Y te ayudan a curar heridas del alma, a elevar tu espiritu y a aprender a escuchar el latido eterno.





Los sueños curan, avisan, vaticinan, confirman o niegan; son una inestimable ayuda para un crecimiento personal, una potenciación de las virtudes y la sabiduría. En definitiva, una pista más sobre cómo comportarnos en nuestra vida diaria e incluso futura.

TäRA

Diez criterios para discernir




PRIMERO: Observa si queda algo por perdonar en ti, o en tu vida. En tu pasado más remoto o más cercano. Mira si hay algún recuerdo que perturba tu alma. No puedes olvidar que la búsqueda del lugar del propio corazón, tu unificación interior, y el hecho de tener que ser "anuncio evangelizador" en tu vida, exigen una plena paz de alma. Y te animan a buscar el lugar del corazón, para establecer en él un ámbito de comunión y de encuentro.




Para poder hacer este camino hacia el corazón, has de vivir en una pureza total de la memoria, del pensamiento y de la imaginación, y acoger en ti la presencia vitalizadora de Cristo.



Has de ser capaz de amar y de dejarte amar. Vivirás en la transparencia total para poder ser "luz". No pretendas iluminar. Que tu primer objetivo sea vivir en la iluminación interior.



SEGUNDO: Observa si en tu vida puedes decir que has hecho de manera tan eficaz, que se pueda notar, el don absoluto de tu amor total a Dios y a los hermanos. Mira si en tu manera de vivir se ve que para ti "nada vale la pena en comparación con el supremo bien de conocer a Jesucristo, mi Señor" (Fil 3,8). El resucitado vive en ti y quiere establecerse en tu interior.



Busca "ese" lugar interior en el que Él vive: es el corazón centro de todo lo que vives y sientes. Haz el camino con paz, sin prisas... sin nerviosismos, ni precipitaciones. Date el tiempo necesario para llegar. De momento busca el silencio. Te bastará "estar" serenamente contigo mismo.



TERCERO: Observa si te desestabilizan interiormente, o anímicamente, tus limitaciones y pobrezas, o las de tus hermanos..., o por el contrario si vives en la paz de reconocerlas sinceramente para superarlas aceptándolas. ¿Te dejas llevar fácilmente por los "nervios"?...



Recuerda: Cristo que vive en ti siempre te dice: ¡Ten paz, no tengas miedo...!. Pero tú mismo has de vivir en esta paz... que siempre supone la ausencia del temor y de la duda. Porque te has abandonado en confianza.



CUARTO: Observa si alguna vez, o muchas veces, comienzas el día cansado o sin ilusión de servir y de entregarte.



Mira si lo que predomina en ti es el cansancio o la ilusión, la consideración de las cosas que te cuestan o el ánimo con el que te enfrentas a las cosas que podrías hacer, porque forman parte de tu compromiso con la vida.



¿Te sientes feliz y en paz en tu camino?... ¿Eres feliz? La felicidad que nace en el hondón de tu alma será una señal evidente de que vives en la iluminación interior. Verás que siempre es una felicidad llena de paz, alejada de los "fuegos de artificio" volátiles y pasajeros.



QUINTO: Observa si Él ocupa o no, siempre, directa o indirectamente, tu pensamiento, tu corazón y tu vida.



Pregúntate si esta consciencia de Él en ti, es un estímulo para tu vida. Observa si predominan en ti los criterios que vienen de la fe en Jesús que habla claramente en su Evangelio.



Observa si los hermanos están realmente en el horizonte de tu vida. Pregúntate si tu opción por Jesús es manifestación de esta fe intensa en Él, al que anuncias. Piensa que el Cristo que anuncias es ¡el Señor que vive! Y vivirá en ti, cuando lo acojas en lo más profundo del propio corazón... cuando percibas que Él es el "todo" en tu alma y en tu vida.



SEXTO: Observa si pierdes fácilmente la paz porque no te vives unificado interiormente y vives distraído o disperso. Pregúntate qué es lo que te altera con más facilidad. ¿Actualmente hay algo que te intranquiliza? ¿Estás en paz contigo mismo? ¿Él vive en ti...?. Es verdaderamente el centro que da sentido a todo?...



SÉPTIMO: Observa si vives o no a Jesús como la opción esencial de tu vida que te ayuda a vivir en la unificación y en la armonía interior.



Pregúntate si la presencia del Señor en ti es vivida con claridad, alegría y fuerza. O aceptas, de hecho, un planteamiento de vida conformista y adormecedor que no te ayuda a crecer, ni a darte siempre y más radicalmente al Señor y al hermano. Nunca olvides que el Señor Resucitado siempre camina entre los hermanos.



OCTAVO: Observa si caes en la tentación de aceptar vivir y caminar solo, "a tu aire", o te arreglas tú la vida por tu propia cuenta, prescindiendo de la comunidad de los hermanos, y de tu deber de ser testigo del Señor en la Iglesia y en el mundo.



Observa si, por el contrario, asumes con responsabilidad el compromiso de reconocer tu papel en la vida y lo que la comunidad puede esperar de ti.



Ten en cuenta los dones que Dios ha puesto en tus manos. ¿Ofreces el don de ti mismo a los demás y te entregas a ellos como signo de que quieres darlo todo y darte del todo?...



NOVENO: Observa si te conformas tranquilamente con la actitud de no esperar contra toda esperanza ..., o por el contrario eres capaz de vivir y comunicar tu amor radical por el Señor y la alegría de tener la vida en tus manos para ser capaz de darla con esperanza renovada.



¿Eres optimista o pesimista?.



DÉCIMO: Observa si consciente o inconscientemente salen de tu boca expresiones como éstaS: "Yo ya no"... "Conmigo que ya no cuenten" .... "Yo ya estoy bien así?"... "A mí ya nadie me cambia"... "Ya nunca jamás volveré a ceder"... "Ya estoy harto de..."!



Observa si se dan en ti actitudes cerradas, intolerantes, de juicio negativo precipitado. Observa, sobre todo, si te dejas llevar por la negatividad. Piensa en esta revisión de tu vida que Dios es siempre positivo: «no apaga la mecha que aún humea ni rompe la caña agrietada».



¡Ora, y reconoce la verdad ante Dios

LA DIOSA DE LOS MIL NOMBRES



Quién es la Diosa?


La palabra “Diosa” se refiere a un Ser Divino Femenino. Alrededor del mundo, y durante miles de años, la mayoría de nuestros ancestros veneraron a una Divina y muy Poderosa Madre-Diosa. Ella fue honrada como la Madre de Toda Vida. Arqueólogos modernos han descubiertos numerosas estatuas y artefactos que verifican la veneración de antiguas deidades femeninas.







De dónde proviene la idea de una Diosa?

Los primitivos humanos dependían de la Tierra para todas sus cosas: comida, protección... Era la proveedora de todo lo necesario para la vida... y también la vida misma. Ellos habían notado que toda la vida era creada a partir de los cuerpos de las hembras (tanto mujeres como animales), de modo que encontraron natural la idea de que existiera una Todopoderosa Creadora Femenina también.



Se han encontrado numerosas imágenes de diosas en pinturas rupestres y figurinas talladas y pequeñas esculturas que datan de 35.000 años antes de Cristo o tal vez anteriores. Algunas de esas imágenes fueron llamadas “Venus” y tal vez la más famosa de todas sea la Venus de Willendorf. La mayoría de estas figuras femeninas de diosas muestran seres redondos, abundantes y serenos. Las amplias y generosas formas simbolizaban prosperidad, libertad y seguridad.



Es la Diosa solo para Mujeres?

No, la Diosa fue celebrada y reverenciada por todo los miembros de las tempranas sociedades. Hombres, mujeres y niños estaban todos bajo la protección de la omnipresente Madre-Diosa. Ella era a la vez Nutriente y Terrible. Hoy, la cultura de la Diosa está reemergiendo también en hombres, mujeres y niños, que celebran y respetan las energías femeninas.



Existen personas que todavía creen en una Diosa?

Sí, muchas culturas alrededor del mundo han proseguido su veneración hacia las diosas. En la India, existe un panteón de numerosas Diosas y Dioses. Hoy, en Japón, la Gran Diosa Solar Amaterasu es honrada como la Madre Divina del Pueblo Japonés. La Diosa de la Compasión, Kuan Yin, conserva muchísimos devotos en China. Los esquimales rinden honor a la Madre-Oceáno Sedna. En Brasil, Yemayá, la Madre Diosa del Mar es reverenciada con multitudinarias procesiones el primero de enero de cada año. En Afica, los Orishás son venerados como Dioses y Diosas. En la tradición judía moderna se sostiene la presencia de la Shekhinah y millones de católicos de todo el mundo adoran a la Virgen María como la Madre de Dios.



Cuántas clases de Diosas existen?

Históricamente, existen miles de diferentes Diosas y Dioses. Cada región ha forjado su propia versión acerca de la Divinidad. La idea de una Diosa-Madre es universal. Hay incluso una común tendencia en culturas muy lejanas tanto geográfica como culturalmente hacia la tradición de una Triple Diosa, que es el origen del que deviene el concepto de “Trinidad”. La Triple Diosa está referida a las fases en la vida de una mujer como “Doncella-Madre-Vieja Sabia” que corresponden también a las fases de la Luna. La Doncella es la portadora de la juventud y todas las posibilidades; la Madre representa Creatividad y Nutrición y la Vieja simboliza la Sabiduría y Transición.



Todos los aspectos de la Triple diosa representan diferentes tipos de curación y crecimiento. Existen también antiguas Diosas andróginas que representan a la vez las energías femenina y masculina, como en el caso de Gaia, cuyo cuerpo es la Tierra.





Para qué me sirve conocer más acerca de las Diosas?

Para las mujeres, comprender la eterna tradición de la religión de la Diosa fortalece su conexión con su propia esencia espiritual, sin importar a qué religión pertenece.

Encontrar a la Diosa en el interior ayuda a las mujeres a apreciar su propio poder, habilidades, herencia y belleza. Honrar a la Diosa puede enseñarnos a celebrar todos los momentos de la vida.

Una conciencia más plena de que la Diosa vive en nosotras fortalece los conocimientos internos acerca de la vida, el amor, la naturaleza, la nutrición y la creatividad. Las mujeres que están profundamente conectadas con su esencia de Diosa está mejor capacitada para concretar los cambios que desea imprimir en su vida, en su familia, en sus comunidades y en el mundo.

Para los hombres, una conexión con la Diosa les permite aceptar y conocer su deseo y necesidad de nutrición, protección y la aceptación de una amorosa femenina presencia. Recuperar las energías de la Diosa en el interior de sí mismos ayuda a los hombres a ser padres, amantes y compañeros más equilibrados al tiempo que los libera de las presiones culturales que le exigen “tener siempre todo bajo control”.



Qué hace que la Diosa sea hoy importante?

Hoy en día, nuestro mundo se ha vuelto más pequeño y nuestras acciones tienen el poder de afectar a más y más gente (es fácil comprobar esto a través de Internet). Nuestro ambiente es castigado desde hace muchos años por personas que no tienen cuidado ni amor por nuestro planeta que, al igual que ayer, es la principal fuente de toda Vida.

La reverencia hacia los principios femeninos y la conciencia de la Diosa nos ayuda a ponernos en contacto con la belleza y magia de la naturaleza y todas sus creaturas.

Reconociendo a la Diosa en la Naturaleza (Gaia), como nuestra amorosa Madre Tierra, ayuda a expandir nuestro respeto hacia el medio ambiente y nuestra búsqueda del equilibrio entre las energías masculina y femenina, para que en lugar de competir, trabajen juntas, complementariamente, para el bien individual y de toda la humanidad.



Son las Diosas “reales”?

Depende de lo que signifique la palabra “real”, para cada persona. En mi caso es real todo aquello que es posible de ser pensado, imaginado o sentido. Puede no tener una entidad “material y concreta”, como en el caso de nuestros sueños y nuestros sentimientos. Pero a nadie se le ocurriría negar que estos existen.

Para quienes practican las religiones de la Diosa ella es “La Divina Creadora de Toda Vida”, “La Reina del Cielo” y el centro de su fe religiosa. Para otros, ella es una metáfora de la “Madre Naturaleza” y representa el sagrado equilibrio de la tierra. Para alguna gente ella es “Nuestra Señora”, la que acompaña al “Señor”. Existe gente que simplemente encuentra a la Diosa a través del Arte y descubre que ella es la Belleza por la cual tantos artistas se desvelan. Y muchas mujeres de todo el mundo están redescubriendo a la Diosa en un momento en que necesitan dedicar más tiempo e importancia a sí mismas, imprimiendo un giro trascendental en sus vidas.

Como si esto fuera poco... los museos están llenos de Diosas!



Puedo yo creer en la Diosa sin dejar al mismo tiempo de creer en Dios?

Por supuesto que sí, mucha gente lo hace. Fe y espiritualidad son cuestiones muy personales. Cada uno debe llamar a sus propias esencias espirituales para que lo ayuden en su elección y guíen en su camino.

Si no fueras un buscador o buscadora espiritual, muy probablemente no hubieras leído todo esto. Existen muchos caminos de expresar la propia espiritualidad.

Muchos judíos y cristianos han aprendido a balancear su reverencia por Dios y Diosa. Desde el momento en que somos humanos participan en nosotros energías femeninas y masculinas, es natural que podamos balancear entonces nuestras vidas espirituales por una vía similar.

El símbolo del Yin y el Yang es una hermosa manera de recordar el perfecto balance que debe existir entre ambas energías para caminar juntas en un camino positivo.



Sandra Román

Discípulo



Discípulo: es aquel que, por sobre todo, se compromete a hacer tres cosas:




Servir a la humanidad.


Colaborar en el plan de los Grandes Seres, tal como lo ve, y de la mejor manera posible.


Desarrollar los poderes del alma, expandir su conciencia hasta poder actuar en el cuerpo causal, en los tres planos de los tres mundos, y seguir la guía del yo superior y no los dictados de su triple manifestación inferior.

Discípulo es aquel que comienza a comprender el trabajo grupal, y a trasladar su centro de actividad, desde sí mismo (como un eje alrededor del cual todo gira) al centro del grupo.



Discípulo: es aquel, que comprende simultáneamente la relativa insignificancia de cada unidad de conciencia como también su vasta importancia. Se ajusta su sentido de proporción y ve las cosas tal cual son, a las personas como son, a sí mismo tal cual es inherentemente, entonces trata de llegar a ser lo que él es.



El discípulo comprende la vida o el aspecto fuerza de la naturaleza y no le atrae la forma. Trabaja con la fuerza y por medio de la fuerza; se reconoce como un centro de fuerza dentro de otro centro mayor de fuerza, y tiene la responsabilidad de dirigir la energía que puede afluir a través de él hacia los canales por medio de los cuales el grupo puede beneficiarse.



El discípulo reconoce que es, en mayor o menor grado, una avanzada de la conciencia del Maestro, considerando al Maestro en un sentido dual:



Como su propia conciencia egoica. (El alma o ángel solar)

Como el centro de su grupo; fuerza que anima a las unidades del grupo, uniéndolas en un todo homogéneo.

Discípulo: es aquel que transfiere su conciencia de lo personal a lo impersonal, y que durante la etapa de transición soporta necesariamente muchas dificultades y sufrimientos, provenientes de varias causas:



De su yo inferior, que se rebela en contra de la transmutación.



De su grupo inmediato, de sus amigos y familiares que se rebelan ante su creciente impersonalidad. No les agrada ser considerados uno con él, en el aspecto vida, y sin embargo independientes de él, en lo que respecta a deseos e intereses. No obstante, la ley rige, y sólo cabe verdadera unidad en la vida esencial del alma. Descubrir lo que la forma es, causa muchos sufrimientos al discípulo, pero el camino conduce eventualmente a la perfecta unión.



Discípulo: es aquel que conoce su responsabilidad para con todas las unidades que están bajo su influencia -responsabilidad de colaborar con el plan de la evolución, tal como es para ellos, y así expandir las conciencias y enseñarles la diferencia entre lo real y lo irreal, la vida y la forma. Esto puede realizarlo muy fácilmente demostrando en su propia vida cuál es su meta, objetivo y centro de conciencia.



Iniciación Humana y Solar,pág. 68/9
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