domingo, 22 de agosto de 2010

El lenguaje del saludo

El lenguaje del saludo




Descubre cómo es una persona desde el instante en que se presenta.



A veces una persona desconocida nos inspira confianza de forma inmediata. Otras, pese a compartir con ella un extenso diálogo y a su actitud cordial, percibimos "algo" que nos obliga a mantener la reserva frente a un extraño. Pero..., ¿Por qué sucede ésto?



La explicación, según los estudiosos del tema, es la siguiente: cuando conocemos a una persona, ésta suele emitir intensas señales que dejan en evidencia, tanto los rasgos de su personalidad, como el estado de ánimo por el que atraviesa.



La mayoría de esos indicios no se comunican a través de la palabra sino por gestos y posturas que indican el modo de comportarse de esa persona, así como muchas de sus actitudes.



Al tocar el timbre de una casa



Antes de que se produzca el encuentro cara a cara con un desconocido, pueden generarse una serie de señales que anuncien la clase de sujeto de que se trata. Así, un simple toque de timbre puede anticipar la forma de comportarse de quien vamos a conocer. La persona que apoya su dedo sobre el timbre largamente, en una sola llamada, es metódica, segura y tiene objetivos claros.



Quienes se anuncian mediante un breve toque a la puerta, muestran inseguridad, inconstancia o un fuerte deseo de no molestar a los demás.



A quien llama con varios toques breves y rápidos le gusta destacarse de los demás, por lo que seguramente, puede inferirse que es dueño de una gran imaginación y de un ego no menos grande.



Cuando damos la mano



Cuando para saludar se da la mano, podemos deducir estas características de la personalidad:



Un apretón de manos franco y firme, pero sin ejercer presión exagerada, indica que se trata de una persona leal y equilibrada, cualidades a las que también se suma una gran capacidad de trabajo.



Cuando la presión de la mano es muy fuerte -duele la mano la retirarla- puede suponerse un carácter depresivo y una tendencia a la depresión como rasgo dominante de la persona.



Cuando el apretón de manos resulta flojo y sin fuerza, señala una naturaleza de escaso vigor, muy influenciable.



Estrachar la mano rápida y descuidadamente denota indiferencia y nerviosismo.



Cuando se retiene la mano más de lo corriente, es símbolo de indecisión y vacilación.



Que el brazo caiga pesadamente, después de haber estrechado la mano, puede estar revelando, o bien un estado general de debilidad y desaliento, o bien poco interés en la relación.



Si se efectúa el apretón presionando sólo los dedos, se revela un espíritu delicado pero, a la vez, bastante complejo.



El Abrazo







Un abrazo débil, en el cual la presión ejercida con los brazos es prácticamente nula, indica que la persona es poco fiable o bien, que está atravesando una época depresiva. Por el contrario, un abrazo en que la fuerza es excesiva - a no ser que exista alguna circunstancia especial, tal como una relación sumamente afectuosa o un reencuentro después de un largo tiempo de separación- revela una personalidad invasora, digna de un ser carente de límites.



Beso en la mejilla



El saludarse con uno o más besos en la mejilla suele ser una práctica común muy difundida.



Quienes sólo "ponen su cara" para ser besados, suelen ser personas egoístas, falsas y que carecen de agilidad.



La persona que da un beso muy cerca de la boca puede querer expresar su deseo de un acercamiento más íntimo, pero si el beso lo ofrece en la mejilla imprimiéndole una presión fuerte, semejante a una ventosidad, sin duda, se tratará de un individuo desubicado y poco sociable.



El sujeto que junta su mejilla a la de otra persona y da un beso al aire, es seguramente un individuo variable y probablemente más conectado con mundos ligados a la imaginación que a la realidad concreta. Si se roza la mejilla ajena con el beso, ello indica que se es un individuo preciso y maduro, y a la vez práctico y cálido.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Anuncios