domingo, 19 de septiembre de 2010

LA FÉ, UN REGALO DE DIOS


Aceptar los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos. Tener fe es dar cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos.

La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud al que recibe y al que da.
Tener fe es creer cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacía grandes derroteros.

Tener fe es guiar nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no sé pueden ver, ni siquiera palpar, sólo sé pueden acariciar con el espíritu.

Tener fe es levantarse cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura. Tener fe es arriesgar todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fe es ver positivamente hacía adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuan doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fe es confiar, pero confiar no sólo en las cosas, sino en lo que es más importante... En las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes.

Cierto que siempre habrá gente que te lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquél en quien confías dos veces.
Tener fe es buscar lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar.

Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fe es conducirse por los caminos de la vida de la forma en que un niño toma la mano de su padre. Es que dejemos nuestros problemas en manos de DIOS y nos arrojemos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es que descansemos en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.
Que en tu vida haya suficiente fe para afrontar las situaciones difíciles, junto con la necesaria humildad para aceptar lo que no sé pueda cambiar.



Colaboración de Vickman48
México

"El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional (Buda)*



La vida entraña placer, pero también dolor. Esa sensación forma parte de la vida. Hay que aprender a desenvolverse evitando que los pensamiento negativos añaden sufrimiento al sufrimiento. La mente ha de ser educada en la inteligencia del fluir con los acontecimientos.
TäRA

¡¡¡ NO LLORES SI ME AMAS !!!


Si me amas

No llores si me amas...
Si conocieras el don de Dios
Y lo que es el Cielo...
Si pudieras oír el cántico
de los ángeles y verme
en medio de ellos...
Si pudieras ver los horizontes,
los campos y los nuevos
senderos que atravieso...
¡Cómo! ¿Tú me has visto,
me has amado en el país
de las sombras y
no te resignas a verme
y amarme en el país
de las inmutables realidades?
Créeme!.
Cuando la muerte venga
a romper tus ligaduras
como ha roto las que a mí
me encadenaban.
Cuando llegue el día que Dios
ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo
en el que te ha precedido la mía...
Ese día volverás a verme.
sentirás que te sigo amando,
que te amé y encontrarás
mi corazón con todas
sus ternuras purificadas.
Volverás a verme
en transfiguración,
en éxtasis feliz...,
Ya no esperando la muerte,
sino avanzando contigo.
Te llevaré de la mano
por los senderos nuevos
de luz y vida.
Enjuaga tu llanto!!!
Y no llores, si me amas!!

Ludy Mellt Sekher©
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