martes, 30 de noviembre de 2010

EL HELECHO Y EL BAMBÚ


Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida.

Fui al bosque para tener una última charla con Dios...

"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta me sorprendió…

-Mira a tu alrededor", Él dijo.. "Ves el helecho y el bambú?"

"Sí", respondí.

"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua".

El helecho rápidamente creció.

Su verde brillante cubría el suelo.

Pero nada salió de la semilla de bambú.

Sin embargo no renuncié al bambú.

En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.

"Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.

En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú.

"Pero no renuncié" me dijo.

"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.

"No renuncié" dijo.

Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra.

En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura (20mts).

Se la había pasado cinco años echando raíces.

Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir..

"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar". Él me dijo.

"¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?"

"No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti.

"No te compares con otros" me dijo.

"El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso".

"Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"

"¿Qué tan alto debo crecer?" pregunté.

"¿Qué tan alto crecerá el bambú?" me preguntó en respuesta .

"¿Tan alto como pueda?" Indagué.

Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. Continúa…

La felicidad te mantiene Dulce,

Los intentos te mantienen Fuerte,

Las penas te mantienen Humano,

Las caídas te mantienen Humilde,

El éxito te mantiene Brillante

Pero sólo Dios te mantiene Caminando

LOS SIETE PRINCIPIOS HACIA LA CURACIÓN


LOS SIETE PRINCIPIOS HACIA LA CURACIÓN




Para conseguir un estado de salud perfecta, el cual es nuestro derecho y Estado Original, es necesario repasar si estamos aplicando los Principios Divinos acertadamente.



Recordemos que estos Principios rigen el Universo y toda actitud que no está alineada en la perfección que Ellos son, traen como consecuencia múltiples aflicciones… entre ellas, la llamada enfermedad.



Corregir nuestra aplicación de los Principios y transmutar las causas anteriores de imperfección son un camino directo hacia la Curación sostenida y por lo tanto, el retorno al Estado de Salud Natural.



Veamos entonces cómo pensamos, ya que la aceptación de la enfermedad proviene de pensamientos enfermos, de conciencias afectadas por el virus de la negatividad y luego esto se reproduce en el físico o carne inocente, la cual refleja los resultados de las grabaciones y conceptos mentales distorsionados.



Aplicando el Principio del Mentalismo, o sea, pensando bien, cargando la mente con imágenes de perfección, no daremos lugar a apariencias imperfectas por no ser similares.



El Concepto Inmaculado, practicado tan victoriosamente y enseñado por la Gran Curadora y Médica del Cielo, Madre María; es fundamental para cargar la mente con ondas luminosas y positivas que forjen una conciencia de luz.



La atención debe estar siempre enfocada hacia la Fuente de la salud y no sumergida energizando las apariencias temporales. Cada vez que alguna afección aparezca, revirtamos ese proceso con una mente positiva que sabe, que la Curación YA ESTÁ LLEGANDO, y solo se ocupa de acelerar el momento de su manifestación.



Esto sucede porque el Principio de Correspondencia nos enseña que como es arriba es abajo. Si la mente y la conciencia contienen sombras, ellas se reflejan en el cuerpo físico, y de la misma forma, si la atención se conecta con las Fuentes de la Salud y Perfección, lo humano debe reflejar esa misma perfección. Es libre elección corresponder a la imperfección o a la perfección, pero los resultados varían grandemente.



Entonces, lo sabio es activar el Principio de Polaridad, polarizándonos con la Curación Divina siempre activa en Corrientes de Sanidad y Restauración continua, las cuales circulan por la atmósfera del Planeta, esperando que más conciencias se polaricen con sus actividades y radiaciones beneficiándose grandemente.



Si nos polarizamos con el dolor, obtendremos una mayor intensidad del dolor. Si nos polarizamos con la Gracia del no-dolor ofrecida por la Bondad de Madre María (Madre de Jesús y de toda la humanidad), obtendremos el alivio hasta la sanación total. La llamada enfermedad llegó porque estuvimos polarizados con actividades discordantes y destructivas, debemos cambiar esa polaridad y unificarnos conscientemente con aquellas energías que irradien el Bien.
De esta forma activaremos una de las pautas que se nos ha hecho comprender en estas Enseñanzas, que la Curación es solamente elevación de vibración. Así estaremos aplicando el Principio de Vibración, reconociendo que cada órgano vibra a una frecuencia especial y cada vez que ese órgano deja de responder positivamente a su función, es porque su función ha sido desacelerada en su vibración.



Esto no permite que la luz, que alimenta cada órgano o sistema fluya, obstruyendo los canales de suministro de luz con la interferencia de alguna sombra auto-creada, y el órgano llama la atención como una demanda de ayuda.



Cuando la transmutación se aplica, para la causa que afectó al órgano, y la Llama de la Curación (Rayo Verde) restaura esa apariencia, la acción vibratoria de estas Poderosas Energías Divinas, retorna al órgano a su frecuencia natural y se manifiesta la Curación.



Recordemos que lo similar atrae lo similar y constantemente estamos atrayendo una vibración luminosa y curativa o lo contrario. Por esto, se nos sugiere unificarnos al Santo Ser Crístico interno y colaborar amorosamente con el Elemental del Cuerpo.



Así vamos comprendiendo, que la enfermedad es solo un efecto y nunca una causa en sí. Porque debido al Principio de Causa y Efecto reconocemos que, en algún momento, en alguna encarnación, hemos creado causas internas que han sido reflejadas por el cuerpo físico, y que la Curación solo llegará en forma definitiva y duradera cuando esas causas hayan sido removidas mediante el uso del Fuego o Rayo Violeta.



Esto nos lleva a no cometer el error de rebelarnos contra la afección, sino más bien a pedir perdón por lo que hemos agredido los vehículos o cuerpos, por un uso incorrecto de la energía de vida.

Este reconocimiento sincero lo transmitimos al Amado Elemental del Cuerpo y aprendemos a bendecir y nunca más a maldecir a la parte temporalmente afectada.



Para que la enfermedad llegue a estar plasmada en el cuerpo, es porque ha habido un flujo rítmico de energías negativas que han dañado la estructura interna hasta llegar a la carne.



Este mismo ritmo, pero más intenso y positivo, debe ser puesto en acción y sostenido hasta alcanzar la Curación. Así aprendemos que, con la aplicación del Principio del Ritmo es posible alcanzar victorias. De otra forma, con llamadas esporádicas, no concentramos la energía suficiente para revertir condiciones de apariencias no perfectas. La Curación desciende en ondas rítmicas, penetrando los vehículos, cubriendo las formas y restaurando causas y efectos destructivos.

Esas Ondas Curativas no deben ser cortadas por falta de sostenimiento o constancia, porque los resultados se harán esperar o no llegarán.



Así comprendemos que fuimos los únicos generadores de cada apariencia y podemos ahora ser regeneradores de salud perfecta. Según el Principio de Generación, toda célula que se ha degenerado de su patrón original, fue agredida y copió una información equivocada que es producto del mal uso de nuestra energía. Cuando reconocemos esto y revertimos nuestras conductas, estamos regenerando esos patrones celulares enviando información adecuada, además del poder regenerativo de la Llama Violeta y de la Llama Verde.



De esta forma aprendemos y controlamos el uso que hacemos hoy de la energía de vida, para que únicamente genere causas de salud, luz y perfección.



Tener en cuenta los Principios Divinos es reconciliarnos con la vida y mejorar nuestra salud.
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