sábado, 4 de diciembre de 2010

La esencia de Navidad es Amor...


La esencia de Navidad es Amor...




Se nos dice que la Navidad es una "época de alegría" y un "momento de gozo".

Pero, en tanto la Navidad se acerca, ...

¿no experimentas a veces cosas muy lejos de alegría y gozo?

¿Te encuentras hundido y tus días llenos de cosas por hacer?

¿Estas cansado después de un largo año y los numerosos problemas y dificultades que aparecen en tu camino?

¿Te parece que la Navidad es una presión más y una demanda más de tu tiempo?



Deténte por un minuto.



Es posible que pienses que no tienes tiempo para detenerte, pero debieras hacerlo.



Deseo ayudarte a experimentar la calma y la paz esta Navidad.



En vez de esperar a sobrevivir las fiestas, quiero mostrarte que realmente gozarás este momento!



Significará sin embargo un intercambio.



Tu tendrás que abandonar algo en tu ocupada vida para que puedas hacer espacio para algo mejor.



Tu puedes mirar a cada Navidad como que necesita ser mas grande y mejor que la anterior, y ansiosamente ocuparás cada momento haciendo preparativos para esa meta.

Pero a veces menos es más.

¿Te has detenido a pensar respecto a que si todo este correr es necesario?

¿Te está haciendo a tí y a tus amados más feliz esta Navidad?

¿O estás dejando fuera las cosas verdaderamente importantes en la vida para así seleccionar los regalos perfectos, arreglar las decoraciones impecablemente, y reunir los mas suntuosos ingredientes para la cena de Navidad?



Mientras menos desesperado estés en crear la Navidad "perfecta", más tiempo encontrarás para gozarla.



Mientras menos estresado y presionado estés, más felicidad y alegría llenará los momentos que tu y tus amados tendrán juntos.



La Navidad se goza mejor cuando no está centrada en las decoraciones, regalos, o festividades, sino cuando el amor es el centro.



El amor es la esencia de la Navidad¡¡¡¡¡



La Navidad debiera significar ocupar tiempo precioso con tu familia y amigos. Tiene que ver con acariciar y celebrar el amor que compartes.



Tristemente, el amor puede perderse antre el movimiento y el bullicio. A veces está tapado por las decoraciones y regalos, las compras sin fin, y la cena de Navidad y su contenido.


La Navidad es época de fiesta, pero tiene que ver con mucho más que eso.

La Navidad es Mi cumpleaños. Es época de celebrar el mas grande regalo dado a la humanidad.



¿Puedes tomar un momento para Mi ahora, en honor de Mi cumpleaños?

¿Puedes gastar un minuto para dejar que te diga cuanto Te amo??

¿Puedes parar para agradecerme por Mi amor, y reflexionar cómo puedes esparcir más amor por el mundo?



Fue el amor por tí que Me trajo a la Tierra hace más de 2000 años.



Fue el amor el que Me dió ímpetu para caminar por tu mundo y ser uno de los tuyos, para vivir y morir por tí.



El amor fue, y aún es, el centro de Mi existencia.



Todo lo que he hecho ha sido por amor a tí personalmente, y por amor a la humanidad como un todo.



Tu significas mucho para Mi !!!!



En esta Navidad, toma tiempo para amar..



Si lo haces, estarás dándome un maravilloso regalo, y Me será posible darte especiales regalos este año.



Jesús.



Las festivas decoraciones, los deliciosos alimentos,



los muchos regalos, caerán en el olvido la mayor parte de ellos,



perdidos entre los recuerdos de muchas Navidades;



pero el amor que habrás compartido y alimentado vivirán por siempre.



Si tu aún no has experimentado el hermoso amor de Jesús,



el corazón y el alma de la Navidad, puedes hacerlo ahora.

Todo lo que necesitas es invitarle a entrar en tu corazón y vida.

Magia y milagros



El Diccionario de Iinglés de Oxford define así la palabra milagro: "Un maravillosos suceso que ocurre en la experiencia humana, que no puede haber sido efectuado por el poder humano y por la operación de un agente natural y por lo tanto debe ser atribuido a la intervención especial de la deidad o de algún ser sobrenatural".




Si ponemos atención a este tipo de definiciones, prácticamente nos está diciendo que un milagro ¡es imposible! Podríamos pensar que están fuera de nuestro alcance o que hace falta ser muy "evolucionado" para tener contacto con algún milagro en nuestra vida.



La realidad es totalmente distinta, nuestra vida, está formado por pequeños y grandes milagros, cotidianos, simples ó trascendentes. ¿Que nos hace falta para darnos cuenta? ¡Abrir el corazón!.



No es verdad que solamente lo que no puede comprobar la ciencia, es producto de alguna deidad o se le puede considerar milagro, la vida misma, o el funcionameinto de nuestro cuerpo, puede ser interpretado por la ciencia, y es de los milagros más grandes.



Cuando nos abrimos a los milagros nos estamos conectando al Reino Angélico, porque ellos, trabajan continuamente con ellos.



Cuando nos atrevemos a cambiar nuestras creencias y nuestra conciencia, en ese momento estamos cambiando una vida rutinaria, por una llena de milagros. Esto es un cambio de conciencia.



Cuando aprendemos a tomar decisiones acertadas, estamos cambiando nuestra conciencia y estamos siendo parte del milagro. Nuestros ángeles iluminan nuestro camino guiándonos hacia el camino que nos hará feliz, pero si no estamos abiertos a recibir esa ayuda, no tendremos la capacidad de verlo. Las oportunidades pasarán a nuestro lado y nunca nos daremos cuenta de ello, Hasta que pase el tiempo y tal vez pensemos "Aquella oferta de trabajo, pudo haber sido el negocio de mi vida" o "Aquella chica pudo haber sido el amor de mi vida" ¡pero ya es demasiado tarde para tomar alguna de estas decisiones!.



Es importante empezar a crear conciencia de que los milagros existen para todos, y que no están aislados, continuamente se nos presentan, y continuamente están provocando cambios en nuestra vida interna y externa. Están en las cosas triviales como una sonrisa o la lluvia, o son tremendamente notorios ¡como ganarse la lotería!.



Los milagros están a tu alrededor, dentro y fuera de ti mismo, solo tienes que tomarlos.



Cambiando la Atención



Muchas veces cuando tenemos un problema, nos centramos totalmente en ese problema más que centrarnos en las soluciones. Si tomamos en cuenta que nuestra mente atrae todo lo que "piensa", si pensamos en problemas, en deudas, en fracasos... en nuestra vida solamente tendremos eso. Pero en cambio se tratamos de ver desde un panorama más amplio, si tratamos de ensanchar nuestra visión, nos daremos cuenta que siempre hay puertas abiertas a cualquier problema, y si nos concentramos en las soluciones que tenemos, ¡vendrán esas soluciones llevándose el problema!.



Esto provoca que no estemos por periodos prolongados dentro de situaciones desgastantes y cansadas, que lejos de ayudarnos nos hunden más, al concentrarnos en el positivo, nos recargamos de energía, ampliamos nuestra visión, no nos presionamos inútilmente y esto hace que de manera natural, podamos encontrar la solución más apropiada para nuestro problema y para nosotros mismos.



La Imaginación



Trata de que tu vida sea creativa, desempeñes el trabajo que sea, siempre hay que hacerlo con creatividad, siempre hay momento para ello, La creatividad y la imaginación son puente hacia los ángeles, los mejores inventos, las mejores composiciones, la mejor pintura, fueron dictados por los ángeles, por eso, hay ocasiones en que aunque una persona no sepa nada de "x" tema, de la noche a la mañana puede crear una obra de arte o el invento más revolucionario, ejemplos de ello hay muchos en el mundo, Henry Ford (El creador del Automóvil, ¡que no sabía nada de motores!), Beethoven (Que aún sordo componía),Jose Alfredo Jiménez (Componía sin tocar ningún instrumento). Todos ellos fueron personas que nunca frenaron su imaginación, no son gente "que pisa tierra" son personas que creen, en lo que para muchos, es imposible creer, y son prueba de que los milagros existen.



Afirmaciones



Siempre tomo las elecciones que son tomadas por los ángeles.



Elijo los milagros de libre albedrío y de una acción positiva.



Cambio mi mente para cambiar mi destino. Mi mente está llena de milagros.



Experimento los cambios de conciencia milagrosos.



Escojo ver los milagros en cada aspecto de mi vida.



Invocaciones



Pido volverme uno con la naturaleza milagrosa del universo.



Pido ser bendecido con la abundancia de milagros de los ángeles.



Estoy disponible para los milagros de transformación en todos los aspectos de mi vida.



Les agradezco a mis ángeles los milagros que me traen y celebro mi habilidad para hacer cambios milagrosos del corazón y la mente.



Pido hacer una diferencia milagrosa, dondequiera que vaya.



Ejercicio



Has una lista de todos los milagros que quieras ver en tu vida, no omitas ni uno por simple que éste te parezca.



A cada artículo de tu lista, anteponle la siguiente oración:



"Ahora atraigo el milagro de..."



Por ejemplo:



Ahora atraigo el milagro de un incremento substancioso en mi ingreso económico.

Ahora atraigo el milagro de un cuerpo saludable.

Ahora atraigo el milagro de una relación amorosa armoniosa y romántica con un hombre/mujer maravilloso.

Termina este ejercicio repitiendo la afirmación:



"Yo soy un imán de los milagros"



Practica este ejercicio enfrente de un espejo, hazlo diario, y pon atención a los acontecimientos que vayan ocurriendo, si sientes que "estás inspirado" para emprender algo nuevo, hazlo, si hay que tomar alguna desición, tómala, en fin, tus ángeles estarán muy activos abriendo oportunidades y caminos, tu trabajo será distinguir los nuevos milagros, que ya empezarán a formar parte de tu vida.

LA REVOLUCIÓN CONTRA LOS BANCOS



LA REVOLUCIÓN CONTRA LOS BANCOS




El ex jugador de fútbol, Eric Cantona, ha provocado casi lo que pide, un auténtico terremoto mediático. Un movimiento generado a través de un evento con más de 18.000 personas hará lo que el siempre polémico francés ha pedido: ‘Retirar el dinero de los bancos el próximo 7 de diciembre’. La revolución Francesa ha comenzado.

REVOLUTION ! LE 7 DECEMBRE ON VA TOUS RETIRER NOTRE ARGENT DES BANQUES !



La idea propuesta por el ex-futbolista francés Eric Cantona parece haber prendido convirtiéndose en un movimiento popular de transpasa las fronteras de Francia.



"Si la gente participa lo suficiente podría sumir al mundo en una nueva crisis financiera", advierte la Asociación de Banqueros Británicos (British Bankers’ Association).



Cantona se ha convertido en el instigador de un movimiento popular contra los bancos que llama a la ciudadanía a retirar sus fondos del banco el próximo 7 de diciembre.



Tras la entrevista concedida por Cantona a The Guardian, el movimiento explosionó en toda Europa bajo el nombre STOPBANQUE.



"Una campaña de masas contra los bancos podría ocasionar una catástrofe del sistema", dijo un portavoz de de la Asociación de Banqueros Británica.



La idea se está extendiendo rápidamente en América del Norte, a través de Blogs y de las Redes Sociales, como Facebook.



¿Por qué alguien querría causar una crisis financiera?



Los organizadores decidieron difundir la idea para poner de manifiesto como opera el sistema.



"Los europeos están enfadados. Se ven obligados a someterse a medidas de austeridad, lo que ha puesto de rodillas a los Gobiernos ante las agencias de calificación, que tiemblan ante la posibilidad de que éstas empeoren.



Somos especialmente conscientes de las consecuencias de la desregulación del sistema financiero mundial, de la inestabilidad de nuestros trabajos, nuestro sistema sanitario, educativo, nuestras industrias, nuestro medio ambiente, nuestro futuro, nuestra dignidad..."



Fuente: La República



ALERTA !! REVOLUCIÓN CONTRA LOS BANCOS !



El 7 Diciembre 2010, OPERACIÓN RETIRO DE DINERO !



POR LO MENOS, 15 PAISES LO HARÁN AL MISMO TIEMPO.. !!



Revolución Contra Los Bancos - El Concursante

http://www.youtube.com/watch?v=MWgAvQ0Jo90



Acciones en Cataluña, Empapelan bancos, este banco engaña, estafa



Accion contra la Banca y el Fraude Hipotecario

http://www.youtube.com/watch?v=sl9BDFLsUZk

Preparando Tu Navidad‏

El tiempo de preparación para la Navidad o tiempo de adviento, es el periodo previo a la celebración del nacimiento de Jesús, durante el cual los creyentes seguimos, semana a semana, la historia y obras de nuestro Salvador Jesucristo. La cristiandad no sólo conmemora estos eventos sino que los revive mediante la realización y participación de actos referentes a tales acontecimientos.
El adviento, es por lo tanto, tiempo de preparación, de esperanza, de rectificación de nuestras faltas, de transformación y de renovación de nuestra fe, brindándonos la oportunidad de vivirla a profundidad con verdadero sentido cristiano y que podemos aprovechar para revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y de examinar nuestro compromiso como creyentes. Es la ocasión apropiada para hacer un plan de vida dirigido al mejoramiento de nuestra persona. Al iniciar el adviento hagamos una reflexión: Imagina a Jesús, llamando realmente a tu puerta. ¿Qué crees que viene a regalarte o a pedirte? Piensa que Él es un príncipe y llega ahora mismo de cielo, y que viene cargado de tesoros y de gracias para obsequiártelas, por lo tanto aprovecha esta oportunidad y haz una lista de lo que más anhelas recibir y preséntale tus peticiones, en las que reúnas tus mejores deseos y esperanzas de Adviento. Concentra tu mente en todo aquello que ansías con el alma, hazlo de manera generosa y extensiva, de forma que tu exigencia contenga también la satisfacción de deseos y necesidades de otras personas.
Apunta más alto: pide para ti y hazlo en grande, que este tiempo te ayude en la superación de tus defectos, el crecimiento de tus virtudes, el vivir una fe más auténtica y comprometida, una vida nueva, una alianza de amor renovada, pide además, que haya paz, que se erradique la pobreza, también por aquellos que sufren o por los que tienen hambre, pide en abundancia y con el corazón, siente igualmente que eres merecedor de todo lo que estás solicitando pero también ofrécele tus regalos como agradecimiento a lo que has de recibir, comparte tus dones con aquellos menos favorecidos.
Para preparar la Navidad pongamos en práctica algunas actividades que nos permitan vivir estos días como quien se dispone a un gran acontecimiento. Comencemos desde el primer día de Diciembre:
- Al comienzo del mes limpia tu casa como lo harías para recibir la visita de Jesús, y mientras lo haces armoniza el ambiente con música suave e instrumental, al finalizar puedes quemar una varilla de incienso. En la noche enciende una vela solicitando a nuestro Creador que envié su Espíritu Santo para que te ilumine , siéntate en tu habitación y eleva una Oración con tus propias palabras, disponte en ese momento a pensar en aquellas cosas que hay dentro de tu corazón y que constituyen basura emocional y que afean tu espíritu, considerando que ya es hora de retirarlas de allí para que realmente también tu ser entero esté limpio (perdónate por las faltas cometidas), visualiza tu casa y tu ser entero llenos de luz, agradece con alegría todo lo que has recibido y la presencia de Dios en tu hogar y en tu corazón.
-Toma una hoja de papel de un color de tu preferencia y haz tu carta de peticiones (como si fueses un niño) convencido(a) que Dios oye tus plegarias. Hazlo con fe.
-Toma 25 frases sacadas de la palabra de Dios (al azar), luego escríbelas en una hoja, córtalas, dóblalas y colócalas en una cesta preparada previamente con plantas secas y aromáticas (eucaliptus, malagueta, pino, o cualquier otra), cada día saca una de estas frases y medítala.
- Prepara un cofre para colocar desde el primer día del mes, unas monedas (las que tu decidas) hasta el día 23, y con la cantidad allí reunida compra algo para hacer un presente a una persona necesitada.
- Si vas a realizar el pesebre, de ser posible hazlo en colaboración con tu familia y por partes, o sea, cada día coloca algo y así irás agregando elementos, comienza por preparar el establo, luego los pastores y las ovejas, más tarde ubicarás a María y José, posteriormente los reyes magos y por último el niño Jesús, la noche del 24, todo esto con la idea de revivir los acontecimientos, como suponemos que sucedieron.
- El día 24, Bendice tu cena navideña y agradece por la presencia de cada uno de los que te acompañan en esta oportunidad y de ser posible invita a tu mesa a alguna persona particular para compartir los alimentos.
- Selecciona un día y escribe tus propósitos para el nuevo año.

Cuando lo Único que Queda es Dios



Cuando lo Único que Queda es Dios




por Neale Donald Walsch

27 de Noviembre de 2010

Traducción: Margarita López





Edición: El Manantial del Caduceo

http://www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm



Llega un momento en el que lo único que queda es Dios... Sucede más de una vez en la vida de la mayoría de las personas. Es ese momento cuando te sientes total y completamente aislado. Es ese momento cuando sientes, no que nadie te está oyendo, sino que no hay nadie que te oiga. Realmente estás solo. No hay nadie más, incluso cuando hay alguien más en la habitación. No hay nada más, incluso cuando hay mucho más a tu alrededor. Sólo estás tú, aun cuando el mundo te rodea. Tal vez especialmente cuando el mundo te rodea, sólo estás tú.



Sí, llega un momento en que lo único que queda es Dios. Nada más importa. Nada más tiene ningún sentido. Nada más te llama, te magnetiza, exige tu atención – o ni siquiera es digno de ella.



Este momento llega, me parece a mí, ya sea cuando no tienes nada, o cuando lo tienes todo. Este momento llega cuando todo lo demás te ha sido arrebatado y no te queda nada, o cuando se te ha dado todo y no hay nada más que puedas desear.



Cuando llega este momento, es un gran alivio. Es una liberación, un dejar ir. Y sin embargo, para muchos de nosotros, todavía hay una pequeña parte de nuestro ser que anhela esa cosa que muchos de nosotros nunca hemos tenido: completa aceptación y amor incondicional.



Alguien que me ame tal como soy.



No hemos podido encontrar eso en otro. Pensábamos que podríamos encontrarlo en otro, esperábamos que pudiéramos encontrarlo en otro, pero no podemos. Ni siquiera podemos encontrarlo en nosotros mismos. Y porque no podemos encontrarlo en nosotros mismos, no podemos dárselo a otro y es por eso que no podemos encontrarlo allí. Porque no podemos encontrar en ninguna parte lo que no hemos puesto en ninguna parte, y nosotros no hemos puesto completa aceptación ni amor incondicional en ninguna parte. Ni siquiera podemos estar conformes con el clima, por el amor de Dios. Podemos encontrar algo de qué quejarnos acerca de todo.



Y así, buscamos lo que no está ahí, porque todo lo que tratamos de encontrar en la vida debe haber sido puesto allí por nosotros. Si no lo hemos puesto, no podemos encontrarlo. Lo que no ponemos en la vida, no encontramos, porque nosotros somos la Única Fuente Que Hay.



Si no podemos encontrar perdón en nuestras vidas, es porque no lo hemos puesto allí. Si no podemos encontrar compasión en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto allí. Si no podemos encontrar tolerancia en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto allí. Si no podemos encontrar misericordia en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto allí. Si no podemos encontrar paz en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto allí. Si no podemos encontrar aceptación en nuestras vidas, es porque no la hemos puesto allí. Y si no podemos encontrar amor en nuestras vidas, es porque no lo hemos puesto allí.



Todas estas cosas tenemos que poner en la Vida. Primero, en nuestra propia vida, luego uno en la vida del otro. O, para algunos, es al revés. Quiero decir que para la mayoría de nosotros es al revés. Para la mayoría de nosotros, es casi imposible darnos a nosotros mismos lo que más deseamos recibir: perdón, compasión, tolerancia, misericordia, paz, aceptación y amor.



La mayoría de nosotros no podemos darnos estas cosas a nosotros mismos porque sabemos demasiado acerca de nosotros mismos. Creemos que no somos dignos de estas cosas. Imaginamos que somos algo distinto de lo que realmente somos. No podemos ver la Divinidad que la Divinidad Misma ha puesto en nosotros. No podemos ver la Inocencia. No podemos ver la Perfección en nuestra imperfección.



Como no podemos ver estas cosas en nosotros mismos, no podemos darnos a nosotros mismos lo que más deseamos recibir. Sin embargo, ya que no somos totalmente ciegos a lo que es bueno y vale la pena en el mundo, a menudo podemos ver estas cosas en los demás. A menudo podemos ver Divinidad en los demás. A menudo podemos ver Inocencia en los demás. A menudo incluso podemos ver Perfección en la imperfección de los demás. Y por eso podemos dar a los demás perdón, compasión, tolerancia, misericordia, paz, aceptación y amor. Podemos, pero la pregunta es, ¿lo haremos?



Con demasiada frecuencia, no lo hacemos. A causa de nuestras propias heridas, no podemos sanar las heridas de los demás. Y entonces le negamos a nuestro mundo las cosas que nuestro mundo más necesita. Le negamos a nuestro mundo perdón, compasión, tolerancia, misericordia, paz, aceptación y amor. Y cuando le negamos esto a nuestro mundo, nos lo negamos a nosotros mismos – porque lo que no hemos puesto en el mundo, no podemos recibir del mundo. Una vez más, dejen que repita la Nueva Regla de Oro:



Lo que no hemos puesto en el mundo, no podemos recibir del mundo.



Llega un momento en que nos damos cuenta de que nosotros somos la Única Fuente Que Hay. Nadie nos va a dar a nosotros o al mundo lo que nosotros somos incapaces de darle al mundo, y por lo tanto a nosotros mismos. No por mucho tiempo.



El primer lugar donde descubrimos esto es en relación con otro. Lo que no podemos o no estamos dispuestos a dar al otro, no vamos a recibir del otro. No por mucho tiempo. Si no podemos dar a la persona que está al otro lado de la habitación perdón, compasión, tolerancia, misericordia, paz, aceptación y amor... no podemos esperar que la persona al otro lado de la habitación nos dé estas cosas a nosotros. Pues ellos sólo tienen para dar lo que nosotros les hemos dado.



Nos imaginamos en la relación que la otra persona tiene lo que nosotros no tenemos, y por lo tanto, que ellos pueden proporcionárnoslo. Ésta es la gran ilusión. Éste es un gran error. Éste es el gran malentendido. Y ésta es la razón por la cual fracasan tantas relaciones. Nos imaginamos que el otro nos va a proporcionar perdón, compasión, tolerancia, misericordia, paz, aceptación y amor. Imaginamos que el otro nos va a proporcionar lo que nosotros no podemos proporcionarles a ellos, y lo que ni siquiera podemos darnos a nosotros mismos. Y luego nos enojamos con el otro. Y luego nos enojamos con nosotros mismos. Y entonces...



... nos damos cuenta de que no queda nada más que Dios. Nos volvemos, entonces, hacia Dios. Por favor, Dios, dame perdón, compasión, tolerancia, misericordia, paz, aceptación y amor. Por favor, dámelo, para que yo pueda darlo a los demás.



El mundo se está acercando rápidamente a este punto de inflexión. Estamos empezando a comprender que Dios es la Fuente Única y Original. Ahora lo único que tenemos que hacer es comprender, también, que no existe separación entre Dios y nosotros. Cuando por fin captemos esta comprensión fundamental, cuando aceptemos, finalmente, esta verdad básica, nos vamos a cambiar a nosotros mismos, a cambiar nuestras relaciones, y a cambiar el mundo.



Hasta entonces, no lo haremos. Y vamos a esperar por ese momento cuando nos demos cuenta.... de que no queda nada sino Dios. Con suerte, llegaremos a ese momento antes de que lo creemos... en la manera más cruda posible: destruyendo todo lo demás hasta que no quede nada. Destruyendo nuestra relación hasta que no quede nada. Destruyendo nuestro mundo hasta que no quede nada. Destruyéndonos a nosotros mismos hasta que no quede nada.



Conversaciones con Dios contiene una afirmación sorprendente. Es algo que nunca he olvidado. Dios dijo: "No es necesario pasar por el infierno para llegar al cielo." Yo nos invito a todos nosotros a recordar eso en este día. Nos invito a todos a adoptar una nueva noción acerca de nosotros mismos y la vida: no que no queda nada sino Dios, sino que no existe nada sino sólo Dios.



Cuando veamos a Dios en cada persona y en cada cosa, entonces nos habremos despojado de nuestras ilusiones, habremos hecho a un lado nuestras imaginaciones infantiles, y vamos a tratar a todo y a todos, como que eso, ella o él, son Divinos. Y si no crees que eso cambiará tu vida y tu mundo, piénsalo de nuevo.



© 2010 Fundación ReCreation - http://www.cwg.org. Neale Donald Walsch es un mensajero espiritual contemporáneo cuyas palabras siguen conmoviendo al mundo en maneras profundas. Su serie de libros Conversaciones con Dios ha sido traducida a 27 idiomas, tocando a millones de vidas e inspirando cambios importantes en sus vidas cotidianas.

¿Es posible la curación por la fe?



¿Es posible la curación por la fe?

por Ralph M. Lewis, F.R.C.



En una época dominada por la ciencia ¿será la curación por la fe un retroceso al pensamiento primitivo? Si la curación a base de fe es un sistema terapéutico completo ¿por qué entonces es necesario recurrir a la ciencia médica y a otras semejantes?







Los hombres de hoy día, en su generalidad, se han dejado convencer por la ciencia de que la ley de causalidad domina todo lo que ocurre, que nada ocurre sin causa. Si el método de sanar por la fe efectúa curas, entonces debe haber en ello una o más causas por las cuales se obtienen resultados. El conocimiento de estas causas y su aplicación debería, en tal caso, generalizarse tanto como lo concerniente a la higiene, por ejemplo.







Decir que la curación por la fe no está de acuerdo con las leyes naturales que pueden encuadrarse dentro de un sistema racional de práctica, la coloca definitivamente en la categoría de lo sobrenatural y lo supersticioso. Desde el momento que muchas personas inteligentes niegan cualquier fenómeno que ocurre fuera del reino Cósmico o de las leyes naturales y atribuyen cura­ciones a la fe, su actitud implica que ésta se vale de algunos aspectos de dichas leyes.







Debe hacerse una distinción entre la curación divina y la curación a base de fe. Se dice que la curación divina se debe a la intervención directa de Dios, de una deidad, o un agente divino.







Se coloca la confianza en la suprema eficacia de una deidad que supera a todos los medios o vías de tratamiento, y que efectúa una cura inmediata. Todo el que cree en la curación divina puede concebir la idea de que, arbitra­riamente, es Dios el que actúa al expeler la enfermedad, de tal manera que el paciente ni siquiera está sujeto al proceso natural de recuperación gradual de su salud.







Este creyente puede también sostener que la curación divina es la consecuencia de un contacto humano hecho con fuerzas universales y divinas existentes en el universo. El paciente se cura, de este modo, sin invocar la voluntad de Dios. Como analogía diremos que esto se lograría del mismo modo que si alguien quedara completamente limpio al meterse de pronto bajo una caída de agua que descubriera. Contrario a esto, la curación por la fe depende de varios factores por los cuales se efectúa tal curación. Puede consistir en que sea necesaria la repetición de ciertas afirmaciones diarias o del contacto de la mano de otra persona.







De la magia a la religión







El arte de la curación estuvo durante algunos siglos íntimamente ligado a la religión. Podemos decir que la cura­ción, como técnica humana, emergió realmente de la magia, predecesora de la religión. En su ignorancia de la operación de las leyes naturales, el hombre primitivo atribuía las enferme­dades a seres dotados de poder sobre­natural. Las enfermedades eran impuestas a los hombres por demonios malévolos, influencias mágicas, encan­tamientos y hechizos ejercitados por brujos, y aún, posiblemente, provocadas por los mismos dioses.







A medida que los conceptos religiosos alcanzaron niveles más altos las enfermedades se consideraron efectos de la cólera de una deidad como venganza de algún acto de omisión o comisión, negligencia o impiedad. Finalmente, las enfermedades se identificaron con el castigo de los pecados. En el Antiguo Testamento (Números 12:10, 11) encontramos, por ejemplo, la siguiente cita: "Aarón miró a Miriam y dijo: ved que está leprosa." "Y Aarón dijo a Moisés: Ah, Señor, te ruego no dejes caer el pecado sobre nosotros".







Entre la gente primitiva todas las condiciones de la vida que podían afectar al individuo se clasificaban por sus causas. Emanaban tanto de poderes benévolos como de malévolos. Entre estos últimos se conceptuaba a los demonios, los dioses caídos y todo lo similar a eso. El demonio de la enfermedad entraba al cuerpo por medio de las aberturas naturales de ésta, tales como la nariz o la boca, en algún momento de descuido.







De esta manera la mayoría de las enfermedades se consideraban como la intrusión de una entidad externa. Una vez dentro del cuerpo, ésta comía o devoraba para hacerse paso y llegar a los órganos y tejidos hasta que sobrevenía la muerte, a menos que dicha entidad fuera expulsada. Aunque resulte cruda esta idea, hay cierta similaridad entre ella y la teoría de la bacteriología moderna que atribuye la enfermedad a gérmenes que entran al cuerpo y alteran sus órganos o afectan sus fun­ciones.







La práctica definida de la curación divina y de la curación por la fe, lo mismo que el tratamiento científico, empezaron en el antiguo Egipto, o por lo menos desde ese tiempo data su revelación cronológica. Las deidades locales de Egipto eran benéficas y cuidaban del bienestar y la salud de la gente de sus respectivas comunidades. Cada deidad tenía métodos especiales par a conjurar a los demonios de la en­fermedad y para hacer curaciones.







Se decía que el hombre (en realidad el sacerdote) había recibido como dádiva, o en algunos casos había robado de los dioses, la gnosis o ciencia de curar. Este arte sagrado se trasmitía al sacer­docio de una generación a otra. La gente tenía una fe implícita en los conocimientos de curación que poseían los sacerdotes. En esto de recurrir a ellos para ser curados vemos ejemplifi­cado que las curaciones eran por la fe, no una creencia en la curación divina.







Los dioses no estaban en tales casos haciendo valer directamente sus poderes curativos. Los sacerdotes y la medicina eran una misma cosa, por consiguiente el arte de sanar llegó a ser parte integral de la religión egipcia primitiva, lo cual requería oraciones y liturgias especiales y aún templos propios.







Clínicas y santuarios







En el gran santuario de Thoth se estableció una clínica para curaciones. Podemos imaginarnos a los primeros fieles egipcios que sufrían distintas dolencias formando una larga línea frente a ese santuario, lo mismo que hacen los cristianos hoy día en la gruta de Lourdes, al sur de Francia. Otra clínica se estableció en Hermópolis y una más en Menfis, consagrada ésta a Ptah.







Imhotep, gran médico y arqui­tecto, que al fin llegó a ser deificado después de su muerte a causa de sus milagrosas curaciones, presidía sobre otra clínica. En esas antiguas clínicas se establecieron las primeras bibliotecas médicas. En Heliópolis se ha desen­terrado un "Salón de Rollos" que fue biblioteca de prescripciones. Otra biblioteca similar se encontró en el Templo de Ptah. En el Templo de Edfu se ve una inscripción que dice: "Para desviar la causa de la enfermedad."







Con referencia a los escritos tradicionales del misterioso Hermes Trismegistus se relata que seis de los cuarenta y dos libros de enseñanzas Herméticas, que se le atribuyen, estaban dedicados a los remedios curativos. Uno de los principales papiros traducidos en años recientes se conoce como el papiro Edwin Smith. Data del año 1600 A.C. Es "la más antigua mención de un conoci­miento realmente científico en el mundo."







Contiene, incomparablemente, el más importante conjunto de conoci­miento científico que se haya preser­vado del antiguo Egipto o de cualquier parte del antiguo Oriente." Tiene 184. ½ pulgadas de largo, 13 pulgadas de ancho, y consiste de 22 columnas de 500 líneas de escritura. Estas tratan de medicina interna y de cirugía. Se des­criben 47 casos de cirugía que corres­ponden a la parte superior del cuerpo (cabeza, cuello, tórax y espina dorsal).







Hay, además, discusiones, exámenes de pacientes, diagnósticos y tratamientos que se sugieren. En la parte posterior del mismo papiro hay una serie de conjuros que muestran la influencia que, aún entonces, tenían éstos en el procedimiento científico.







Triángulo de dioses







Uno de los más asombrosos ejemplos de la práctica de la curación divina, en el antiguo Egipto, se relaciona con la deidad Khonsu. Leyendo entre líneas se descubre en este relato histórico una gran riqueza de pensamiento, y tam­bién se infiere que las fuerzas de la naturaleza se adaptaban a la curación, pero aún estaban las teorías entremez­cladas con las tempranas ideas re­ligiosas.







Los altos sacerdotes o Keri Hebs, a menudo usaban en una forma dual el sagrado arte de curar que poseían. Este conocimiento se presenta­ba a las masas velado en los ritos mágicos.







Para los iniciados (y la mayoría de los altos sacerdotes per­tenecían a las escuelas de misterios) se presentaba este conocimiento en su verdadero aspecto. El siguiente ejemplo indica esta dualidad, este encubrimiento de la verdad con la creencia vulgar.







Khonsu era el hijo de las deidades Amón y Mut. Era, por lo tanto, de la tríada de Thebas, o sea el tercer punto del triángulo de los dioses. Se aludía a él como al mensajero de los dioses que tomaba la forma de la luna. Even­tualmente, Khonsu llegó a ser reconocido como el dios de la luna e hijo de Ra.







Grandes santuarios le fueron erigidos a lo largo del Nilo. Se hace referencia a él en algunas inscripciones como "al gran dios que expulsa los demonios," o sea el que arroja fuera las dolencias, enfermedades y males que aquejan al hombre. Se decía que había curado al renombrado monarca Ptolemy Philodelphus de una peligrosa enfermedad. En señal de gratitud, el monarca erigió una estatua en honor de Khonsu en lugar cercano a uno de sus santuarios.







Lo que es interesante destacar aquí es el método por el cual Khonsu efectuaba sus curaciones. Las imágenes de Khonsu contenían "el alma del dios." El efectuaba dichas curaciones por medio de la substitución, prestando las fuerzas curativas de su propia "energía del alma" (llamada sa) a un doble otorgándole (a través de la nuca) su fluido protector, en cuatro intervalos."







Una vez que el fluido se trasmitía, el doble o imagen podía expeler a los demonios. Un análisis de esto demues­tra que, en efecto, el poder curativo de Khonsu era la energía de su alma. Esta eficacia divina era trasmitida a un agente, una imagen, (como un sacer­dote) que curaba por substitución. Tiene particular importancia el hecho de que este "fluido protector" se otorgaba en la región de la nuca y en "cuatro intervalos."







Esto sugiere que la fuerza creadora se infundía en los sistemas simpático y nervioso-espinal en una posición correspondiente a ciertas vértebras y ganglios. ¿Dedu­ciremos por esto que de tal modo ciertas fuerzas naturales, identificadas con lo divino, se trasmitían al paciente a través del sistema nervioso, estimulando sus procesos latentes y normales de curación, o será esto ensanchar demasiado la imaginación?







Además de sanar a Ptolemy Phila­delphus, la historia relata que su método de "substitución del fluido protector divino" fue el instrumento usado en la curación de una princesa de Mesopotamia. Esta narración aparece en lo que se conoce como la "Estela de Bakhtan" en París. El suegro de Rame­ses II, un poderoso príncipe de Meso­potamia, le pidió que enviara a uno de los sabios de Egipto para que sanara a su hija de lo que se consideraba una enfermedad incurable. Rameses le envió "un hombre sabio de corazón y hábil de dedos."







Sin embargo, tal hombre resultó incapaz para ayudar a la princesa, de quien se decía que estaba poseída por una "enfermedad de poder superior." Después de una segunda súplica a Rameses le fue enviado uno de los dobles del dios, uno que poseía el poder divino de Khonsu, de las fuerzas curativas por "substitución." Podemos presumir que éste era uno de los sacerdotes del santuario de Khonsu que trasmitía las fuerzas cura­tivas "en cuatro intervalos" por los varios puntos de contacto en "la nuca."







La lucha por la supremacía entre el conocimiento científico, la curación divina, y la magia, siguió persistiendo, como lo revelan papiros posteriores. En el famoso papiro de Ebers se lee la siguiente nota: "Este es un libro para la curación de las enfermedades" con­tiene numerosas prescripciones y reme­dios, y la mayoría de ellos evidencian los métodos paralelos de curación.







Por ejemplo, el siguiente remedio para remover cataratas de los ojos es la com­binación aplicada de un ungüento y un sortilegio. "Ven tú ungüento ver­degris!, ven tú verdoso, ven tú, poder de los ojos de Horus, ven a él (al paciente) y extráele el agua, la pus, la sangre, el dolor del ojo, la quemosis, la ceguera".







La Fe, un anestésico







Antes de considerar si en la curación por la fe se emplea el uso de las leyes naturales debemos empezar analizando el significado de la fe. ¿Qué se quiere decir por tener fe? Con demasiada frecuencia se confunden nuestra fe y nuestras creencias. De hecho son psicológicamente harto diferentes. La creencia es una clase negativa de conocimiento.







Es un conocimiento al cual no llegamos directamente por medio de la percepción sensorial, sino más bien como a conclusión sacada de nuestras varias experiencias o ideas. Si miro por la ventana y veo que está lloviendo esto constituye un conocimiento positivo. Es el resultado de una experiencia directa visual. El agua que cae del cielo infunde en mi mente la idea de la lluvia. Ningún razonamiento posterior de parte mía alterará mi experiencia del fenómeno.







Si, por el contrarío, cuando voy a la ventana noto que el sol está oculto por las nubes y que éstas se obscurecen y se mueven rápida­mente, creo que va a haber una tempestad. Todavía no he podido con­firmar esto, o sea, todavía no he visto la lluvia. Pudiera ser que las nubes pasaran y el sol apareciera de nuevo. Estoy razonando deductivamente de una serie de ideas a una generali­dad probable, es decir, que puede sobrevenir la lluvia.







Es mi creen­cia, no mi conocimiento, que va a llover. No es un conocimiento inmedia­to sino uno al que ha de llegarse por deducción. Pudiera alterarse por una experiencia más positiva al ver aparecer el sol más tarde aclarando el día.







La fe se distingue de la creencia en que hay seguridad o confianza sobre una idea trasmitida. Es la aceptación de una realidad implícita. Cuando tenemos fe en algo no la experimen­tamos directamente, como por ejemplo viendo personalmente el objeto o sintiéndola; ni tampoco hemos llegado a una conclusión respecto a su existencia, como resultado del razonamiento.







Un niño tiene fe en las explicaciones de su padre. Puede que no tenga un conocimiento positivo de los resultados de tales explicaciones, ningún modo de poder razonar sobre ellas para formarse una probable creencia, por lo tanto, él acepta la realidad implícita de las afirmaciones de su padre.







Los peligros de la fe son demostra­bles. Una mayor experiencia y el consiguiente raciocinio pueden a menu­do destruir la fe. Aunque es cierto que el conocimiento inmediato, o las ideas que nacen directamente de una ex­periencia sensorial pueden, al final, comprobarse como equivocados o ser resultado de la ilusión (y nuestras propias conclusiones también pueden ser falsas) por lo menos no están tan sujetos a un cambio drástico como tratándose de la fe.







El que permite que la fe sea su principal guía debe llevar, en verdad, una vida muy resguardada y hacer esfuerzos para no reflexionar seriamente sobre aquellas experiencias que ha tenido. Es quizá por esta razón que la mayoría de las religiones detesta el modo racional de pensar y dan mayor énfasis a la fe.







Si consideramos la fe por el lado positivo vemos que tiene ciertas venta­jas fisiológicas. Se sabe que hay una íntima relación entre las emociones y las funciones orgánicas afectadas por el movimiento del sistema nervioso autónomo (los nervios motores). Hay tres divisiones en este sistema nervioso. Cuando se estimula debidamente, la división craneal ayuda a la digestión; el corazón se tranquiliza, la sangre se mueve a los órganos internos y se con­sigue, en fin, un estado confortable del cuerpo y la mente.







Aquellos pensa­mientos que extirpan el miedo y los temores afectan tan favorablemente el sistema nervioso autónomo que se ex­perimenta paz y libertad para continuar por la vida. Así podemos decir que éstos son los compañeros físicos de la fe.







La fe implícita elimina agravantes y estímulos perturbadores. La fe inhibe el miedo y la ansiedad, que son factores que alteran la salud. El miedo tiende a disipar las emociones. Un miedo intenso podrá destruir la actitud de fe en la mente y, por medio del sistema nervioso simpático y autónomo, perturbar las funciones orgánicas. La fe es hasta cierto punto un anestésico administrado a uno mismo.







Como care­cen de fundamento la mayoría de nues­tros temores es mucho mejor, cierta­mente, al no haber un conocimiento positivo de las exigencias de la vida, substituirlos con la fe. En gran parte, la fe es la consecuencia de poderosas sugestiones que apaciguan los temores y permiten un resurgimiento de los poderes curativos de la naturaleza.







Clasificación de las enfermedades







Se ha notado que la curación por la fe tiene mayor efecto en ciertas enfermedades. Aunque de una variedad casi infinita, las enfermedades pueden agruparse, para los propósitos de este discurso, en cuatro clases generales: anormalidades estructurales, ya sean congénitas o accidentales, como el labio leporino, columna espinal torcida, pier­nas y brazos contrahechos, y carencia de algunos miembros del cuerpo; en­fermedades orgánicas que incluyen la úlcera estomacal, el cáncer, la tubercu­losis y la diabetes, que son, según se presume, resultado de alguna infección que causa desorden o degeneración en el cuerpo; enfermedades mentales, algu­nas de ellas, como la idiotez, son inherentes y otras son el resultado de un esfuerzo excesivo de los sistemas emocional y nervioso; y las alteraciones funcionales sobre las que aún hay muy poco conocimiento técnico.







A menudo se llaman estados psiconeuróticos. Se supone que no son causados por in­fecciones sino que constituyen un trastorno en la función del organismo, y no en su estructura. En otras pala­bras, que algo ha impedido al organismo humano funcionar apropiadamente, dando como resultado fobias, histerias, obsesiones y parálisis histéricas.







Los dolores histéricos se confunden a menudo con las enfermedades orgáni­cas. Los doctores admiten que los que tienen dolores histéricos (a consecuen­cia de un estado mental) tienen síntomas, o creen tenerlos, que son paralelos casi a cualquier clase de enfermedad. Como resultado de esta defectuosa naturaleza funcional, son comunes los brazos y piernas paralizados y también la pérdida de la facultad de hablar. En realidad, ni los órganos ni su estructura han sido inherente­mente alterados. La víctima tiene la obsesión de que lo han sido y, para los efectos, es como si en verdad lo estu­vieran.







La mayoría de las curaciones por la fe se efectúa dentro de esta última clasificación. Esas perturbaciones fun­cionales son las que más comúnmente se curan por hipnosis, o sea implantando una sugestión en la mente sub­jetiva del paciente para oponerla a la obsesión. La mayoría de estas cura­ciones ocurren en grutas religiosas en el mundo entero. La curación por medio de la fe elimina la inhibición, que es causa de la alteración funcional.







La excitación causada por tal curación de fe, los incidentes y tradiciones que se asocian con el lugar, las grandes masas de gente, los cánticos y las ora­ciones, todo junto provee un nuevo e intenso estímulo. Hay una reasociación en la mente que domina la obsesión, causando una descarga de energía nerviosa por la cual, aparentemente, ocurre la milagrosa curación por la fe. Se puede ver que el inválido tira sus muletas y sale caminando.







El extraño fenómeno de la estigma o manchas en la piel es el resultado de intensa sugestión e influencias nerviosas. Se manifiesta en cambios de circulación de la sangre así como en el extraño colorido y desfiguración de la piel. Estas condiciones son evidencia de lo que la mente puede ocasionar al funcionamiento del cuerpo. Una fuerte sugestión acompañada del estimulo emocional, circunstancias que siempre concurren en dichas grutas religiosas, es lo que a menudo origina las cura­ciones que se les atribuye.







Estadísticamente queda anotado el hecho de que la mayoría de estos casos no constituyen una curación permanen­te. La debilidad nerviosa original, por cuya causa ocurrió el desorden funcional, persiste después que pasó el estimulo excepcional, o excitación, en la curación por la fe.







Valor curativo







Es necesario dar énfasis otra vez al valor curativo que tiene la fe. Elimina el temor. Aquieta la mente permitien­do, por lo tanto, que las fuerzas cura­tivas naturales entren en acción. Cada doctor trata de inspirar fe con su mé­todo particular. Por este medio reduce el conflicto entre el estímulo de su tratamiento y las distracciones emocionales del paciente el cual, al relajarse, se coloca mental y físicamente en un estado conducente a la salud.







La fe en la plegaria, como agente curativo, tiene el mismo firme y psi­cológico valor que se expresa arriba. Además de que el paciente se pone en armonía con aquellas fuerzas divinas en las que cree, está dominando tam­bién su ser emocional por medio de los pensamientos. El estímulo craneal es benéfico para su sistema nervioso simpático y autónomo. Un paciente puede tener fe en determinado doctor no a causa de sus curaciones sino por la personalidad de éste. Tal cosa cons­tituye una fuerte influencia sugestiva en el paciente, haciéndose así más receptivo al tratamiento prescrito.







En una verdadera curación metafí­sica no es la fe el factor principal, muy al contrario de lo que comúnmente se cree. La curación metafísica se vale de una combinación de ejercicios respiratorios y de factores psicológicos tales como la adaptación de la mente a sugestiones positivas y, por supuesto, colocarse uno mismo en armonía con las fuerzas de la naturaleza y con las condiciones de su propio ambiente, haciendo de este modo posible la re­generación de las funciones orgánicas para que los procesos curativos natu­rales puedan repeler la enfermedad. Es muy cierto que el conocimiento inspira confianza, y que los beneficiosos efectos que produce tendrán mayor permanen­cia en un mundo donde debe prevalecer la razón.
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