martes, 7 de diciembre de 2010

CRISIS



CRISIS


"Siempre que viene desde afuera algo con su carga de presión, y esto sucederá muchas veces en la vida, entonces se hace difícil entrar directamente en la meditación. Por tanto, antes de la meditación, durante un período de quince minutos, tienes que hacer algo para eliminar la presión. Sólo entonces puedes entrar en meditación, o si no, no es posible."



Recuerda primero : Todo no es más que un sueño

"Durante quince minutos siéntate en silencio, simplemente, y piensa que todo en el mundo es sueño...y lo es! Piensa que todo en el mundo es sueño y que no hay en él nada significativo. Esta es la primera cosa."



Recuerda en segundo lugar : Todo pasa



La segunda cosa: tarde o temprano todo va a desaparecer, tú incluido. No siempre estuviste aquí, no siempre estarás aquí. Por tanto, nada es permanente.



Recuerda en tercer lugar: El testigo



...Y lo tercero: tú eres simplemente un testigo. Este es un sueño pasajero, una película.

Recuerda estas tres cosas: todo este mundo es un sueño, y todo pasará, incluso tú. La muerte se acerca y la única realidad que existe es el testigo, así que tú eres sólo un testigo.



Relaja el cuerpo y luego observa durante quince minutos, y luego medita. Serás capaz de hacerlo; entonces no habrá problemas.



Sin embargo, cada vez que sientas que la meditación se ha vuelto simple, detén lo anterior; o si no se volverá habitual. Solo se tiene que utilizar en condiciones específicas, cuando es difícil entrar en meditación. Si lo haces cada día está bien, pero perderá su efecto, y luego no funcionará.



Úsalo por tanto como una medicina. Cuando las cosas vayan mal y surjan dificultades, entonces hazlo para despejar el camino, y serás capaz de relajarte.



Osho: A Rose is a Rose is a Rose

Tomemos conciencia en navidad…



Tomemos conciencia en navidad…


Es momento para tomar conciencia y escuchar profundamente nuestra alma dejando que nos guíe, sintiendo hacia donde queremos ir y cómo, en definitiva… preguntándonos que significado, sentido y propósito queremos darle a nuestra vida.La Navidad es una fiesta que tiene su correspondencia con el Solsticio de invierno. Desde tiempos remotos se han realizado celebraciones y rituales durante la noche más larga del año, el momento en el que se cierra el círculo y a partir del que los días empiezan a ser un poquito más largos. Y aunque el solsticio es justo el momento en el que comienza el invierno, la estación más fría en el hemisferio norte, también nos recuerda que existe la esperanza de que llegue la primavera y vuelva a brotar la vida en la tierra.



El solsticio de invierno marcaba el renacimiento del Sol en la cultura romana y en otras culturas como la celta. Los pueblos antiguos celebraban el solsticio de invierno, el nacimiento del sol con fiestas, rituales y ceremonias colectivas en las que había un lugar para los cantos y las danzas. Las grandes hogueras tenían la función de proporcionar calor y recordar la fuerza de un sol recién nacido que empezaba su recorrido hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador. Las hermosas ruinas de Stonehenge en Inglaterra fueron en su día un importante observatorio astronómico para celebrar los solsticios y sintonizarse con los ciclos del sol y de la luna.



El solsticio de invierno era el acontecimiento que representaba la renovación de la naturaleza, el auténtico nacimiento del Sol tras el que la vida comenzaba a despertar lentamente de su letargo y los seres humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. Y así como en la tierra las semillas esperan el momento en el que han de germinar, algunos aspectos en nuestro interior anhelan la oportunidad de que llegue la hora de que al fin los escuchemos.



Aprovechemos la Navidad para un verdadero acercamiento con nuestros seres queridos.

Hace siglos que celebramos la Navidad pocos días después del solsticio y algunas tradiciones antiguas aún prevalecen. Los árboles se decoran con bolas de colores y el muérdago mágico que se recoge y coloca en algunos hogares, nos recuerda los rituales y aquellas celebraciones que se remontan a miles de años atrás. Es simbólicamente un periodo para poner fin, cerrar para volver a abrir y empezar de nuevo, en el que sintonizar con los ritmos del sol y realizar rituales de transición para resurgir como el ave fénix.



El solsticio de invierno es el momento a partir del cual nos empezamos a acercar al sol y los días empiezan a ser más largos; se invierte el ritmo hacia la expansión, lo que proporciona un gradual aumento diario de la luz. No olvidemos que los ciclos forman parte esencial de la vida, nos hablan de la transformación de la naturaleza y del cambio inherente a la vida. Comienza el invierno, un tiempo propicio para el silencio, la interiorización y la reflexión consciente, y como no, también para el reencuentro.



Así pues, la Navidad es un periodo de finalización y comienzo de etapa. A nivel individual, es un momento adecuado para ocuparse de los asuntos pendientes, hacer limpieza en general (ordenar la casa, papeles, libros, ropa…) y hacer también limpieza en el plano emocional, poniendo en orden aspectos internos de la propia vida. Algunas personas aprovechan para hacer ayunos y desintoxicar el cuerpo.

Un tiempo que invita a la renovación, a deshacerse de lo que sobra y crear espacio para abrirnos a lo nuevo. Cabe aquí el uso de velas e inciensos que ayuden a crear un amiente propicio para revisar y tomar de conciencia tanto de lo que se ha realizado durante el año como de los nuevos deseos y proyectos, para finalmente discernir entre los aspectos caducos que queremos dejar atrás y aquellos que deseamos sembrar para que den sus frutos. Recordemos que todos albergamos semillas en nuestro interior. Semillas de amor, honestidad, humildad e integridad; semillas de gratitud, solidaridad y compasión.

Hagamos de ésta una Navidad diferente que de verdad merezca la pena.



Es momento para tomar conciencia y escuchar profundamente nuestra alma dejando que nos guíe, sintiendo hacia donde queremos ir y cómo, en definitiva preguntándonos que significado, sentido y propósito queremos darle a nuestra vida. "Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer y su tiempo el morir; su tiempo el plantar y su tiempo el arrancar lo plantado…", y así hay también un tiempo para compartir, participar y formar parte de un todo mayor, un tiempo donde poner en práctica esos nuevos propósitos que quieren emerger del fondo de nuestro alma.



Ciertamente, en Navidad millones de personas en todo el mundo sienten la necesidad de volver a sus lugares de nacimiento para re-unirse y reencontrarse con su familia de origen. Ahora bien, en lugar de que el viaje sea, como sucede a menudo, una mera formalidad vacía de contenido podríamos aprovecharlo para un verdadero acercamiento, encontrando momentos para hablar con cada miembro de la familia, abriendo nuestro corazón y compartiendo lo que haya en él: sueños, esperanzas, temores e ilusiones. Conversar con niños y mayores de manera que lo primordial sea precisamente esos encuentros de persona a persona en los que se traten temas relevantes para todos.

La celebración de la cena de Nochebuena o la comida de Navidad re-unidos, como los míticos Caballeros de la mesa redonda, podemos vivirlas como una metáfora de la Unidad, del círculo sagrado que a todos nos une y del que todos los seres humanos, sin exclusiones, formamos parte. Es éste un buen momento para recordar a aquellos que ya no están, para los que formaban parte y se han ido y hacer un brindis en su memoria -aunque ello suponga algunas lágrimas- para traerlos a la nuestra y que ocupen el lugar que les corresponde en nuestros corazones.

EL PINOCHO ESPIRITUAL



EL PINOCHO ESPIRITUAL




El cuento de Pinocho es la historia del alma humana en su viaje de evolución espiritual.



Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno masculino y otro femenino (que simbolizan los dos aspectos de Dios ). Es tallado por el carpintero Geppetto, y el Hada Azul le da vida. Al mismo tiempo, el Hada elige a un grillo llamado Pepito y le encomienda una misión: permanecer junto a Pinocho y ser su conciencia ( Esto significa que Dios pone junto a cada alma la conciencia de la verdad, que la acompaña siempre dentro de si misma ). El mayor deseo de Geppetto es que Pinocho llegue a ser un niño de verdad.







Y sabe que su deseo sólo puede hacerse realidad si Pinocho aprende y crece, por lo que lo envía a la escuela, (nuestro desenvolvimiento es un proceso de aprendizaje permanente ). Pinocho sale por la puerta principal conducido por su padre, y lo hace cargado de propósitos, con el anhelo profundo de convertirse en algo superior: en un niño de verdad.







Pero cuando sale al mundo surgen los problemas. Haciendo uso de su libertad recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas, y sucumbe ante la tentación del orgullo. A pesar de las protestas de Pepito Grillo. Sigue a Juan el Honrado y se une a una compañía de circo ( La característica fundamental del alma es el libre albedrío que podamos en cada momento elegir)







En su representación teatral Pinocho recibe grandes aplausos, y está muy contento, pero después de la actuación lo encierran en una jaula (El dejarnos llevar por el orgullo, por el "yo", puede darnos placer, pero a la larga siempre produce dolor, porque esclaviza el alma ). El Hada Azul acude junto a él, preguntándole la causa de su encierro, y Pinocho intenta justificarse ante ella diciendo mentiras; pero con cada mentira que dice le crece la nariz. Entonces Pinocho descubre que el mal no puede ocultarse, y reconoce sus errores con honestidad, arrepintiéndose de ellos ( lo mismo ocurre con nosotros; mientras nos autojustificamos y no reconocemos nuestros errores ante Dios y ante nosotros mismos, no podemos aprender)







El Hada entonces le libera y recibe otra oportunidad.







Pepito Grillo está decidido ayudar a Pinocho a no salirse del buen camino, pero tardan poco en presentarse nuevas tentaciones. Vuelve aparecer Juan el Honrado, que le invita a la Isla del Placer, un lugar donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer todos sus deseos. Pinocho no puede resistir la atracción de viajar a la Isla y se une al grupo (Nuestra gran tentación es no tener que esforzarnos, recibirlo todo a cambio de nada )







Y ocurre que cuando Pinocho y los demás niños llevan en la Isla demasiado tiempo, empiezan a convertirse en burros y a olvidarse incluso de hablar ( Lo mismo pasa con el alma humana, cuando se embrutece por la indiferencia y la satisfacción permanente del deseo; se olvida de quién es y de cuál es su misión). Pero Pinocho se da cuenta a tiempo.







Cuando descubre que les están saliendo orejas y rabo de burro, se dirige a Pepito Grillo para pedirle ayuda. Esto le salva, porque Pepito Grillo sabe cómo puede escaparse de la Isla. En cuanto están libres empiezan a buscar a Geppetto. Pero vuelven a su casa y descubren que ha desaparecido; ha ido a buscar a Pinocho (Esta imagen tiene una importancia fundamental, pues no da a entender que no sólo buscamos nosotros a Dios, sino que Dios nos busca a nosotros)







Pinocho recibe indicaciones sobre el paradero de su padre. Podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una gran ballena que se tragó la barca de Geppetto (El animal marino es un antiguo símbolo de la reconciliación del espíritu y la materia. El mar es un símbolo del inconsciente. Así, el cuento nos dice que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio yo inconsciente, en el fondo de nosotros mismos). Cuando Pinocho y Pepito Grillo buscan a Geppetto en el mar, los traga la misma ballena







En el vientre de ésta tiene lugar una alegre reunión de Pinocho con su padre, pero pronto se dan cuenta que deben escaparse para seguir juntos a la luz del día y en tierra firme (Dicho de otro modo, nuestro viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nuestras profundidades espirituales en nuestros sueños, en nuestras oraciones, o en nuestras meditaciones).







El paso siguiente es llevar este estado superior de la conciencia a la vida diaria, y eso suele ser lo más difícil). En el cuento, Pinocho tiene un plan. Se le ocurre un modo de escapar, que requiere mucha fuerza y valor, y lo consigue. Pero cuando están en medio del mar, Geppetto parece que se va ahogar y Pinocho se sacrifica para salvarle (Y esta es precisamente la clave, lo que le va hacer merecedor de ser un niño de verdad; el amor desinteresado).







Cuando la necesidad del otro es más importante que la mía, cuando "yo" dejo de ser yo y el centro de mi vida, se abre la puerta que deja paso al milagro. Al volver Geppetto en sí en la playa, se encuentra a su lado el cuerpo sin vida de su hijo. Muy afectado, se lo lleva a casa y lo deposita en la cama. Pero la acción de amor del niño, dando su vida por su padre, le ha hecho merecedor de ser un niño de verdad. Este resucita y se cumple así su destino; ser un niño verdadero.



Este cuento es el símbolo de nuestro propio viaje de desenvolvimiento espiritual.











El significado de la vida es que seguimos el proceso de reconocer nuestra verdadera naturaleza en Dios. conscientes y cocreadores. Toda la clave para ello es el amor, la ofrenda desinteresada, que significa a su vez la renuncia a el "yo" personal y egoísta. El propósito de la vida que compartimos todos los hombres es manifestar en lo finito lo infinito, llevar lo divino a lo humano, dar expresión individual a nuestras cualidades espirituales.
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