viernes, 17 de diciembre de 2010

Pétalos de Sueños



Pétalos de Sueños




La felicidad son pétalos de años que la vida nos pone en nuestras manos para convertirla en una rosa.

La buscamos a nuestra medida, le fabricamos un entorno irreal que no tiene...

La soñamos más que la vivimos... Y muchas veces, llevándola dentro, la sacamos fuera y la desfiguramos en un ambiente de superficialidad.

Es intimidad en el amigo, luz en el hogar, es detalle, beso, sonrisa, flores, cielo, mar.

Es verdad que la felicidad no es siempre estable, fija, duradera.

Más bien parece un parpadeo, una luz que dura minutos, como huecos de trecho en trecho en una red muy tupida.

Los sufrimientos, en cambio, parecen un beso que se estanca se posiciona, se adueña, se queda.

Si no se agota en tí la resistencia de la voluntad, ni la fuerza de las emociones, ni el hambre de aventura, ni la frescura de los hondos manantiales de la vida, has conocido la felicidad.

Si los golpes no te rompen la fe, si la indiferencia no te cierra las manos, si el egoismo y la avaricia no te secan los sentimientos y llegas al fin con capacidad de emoción, de llanto, de perdón, de ternura, de plegaria, de luz, has conocido la felicidad.

PLEGARIA DE FIN DE AÑO


Señor, Dios...
Dueño del tiempo y de la eternidad.

Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al terminar este año quiero darte gracias,

por todo aquello que recibí de TI.



Gracias por la vida y el amor, por las flores,

el aire y el sol, por la alegría y el dolor,

por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.



Te ofrezco cuanto hice en este año.

El trabajo que pude realizar,

las cosas que pasaron por mis manos,

y lo que con ellas pude construir.



Te presento a las personas que a lo largo de estos

meses amé,

las amistades nuevas y los antiguos amores,

los más cercanos a mí,

y los que están más lejos, los que me dieron su mano,

y aquellos a los que pude ayudar.

Con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y

la alegría.



Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón.

Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal

gastado.

Por la palabra inútil y el amor desperdiciado.



Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal

hecho.

Y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración, que poco a poco,

fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.



Por todos mis olvidos, descuidos y silencios

nuevamente.

Te pido perdón.



Pronto iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida,

ante el nuevo calendario aún sin estrenar.

Te presento estos días, que sólo TU sabes, si llegaré

a vivirlos.



Hoy te pido para mí y los míos, la paz y la alegría,

la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.



Quiero vivir cada día con optimismo y bondad.

Llevando a todas partes, un corazón lleno de

comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos, a toda falsedad.

Y mis labios, a palabras mentirosas,

egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno.

Que mi espíritu, se llene sólo de bendiciones,

y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría,

para que cuantos conviven conmigo,

o los que se acerquen a mí, encuentren en mi vida,

un poquito de TI.



Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.



Amén
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