miércoles, 22 de diciembre de 2010

HAY UNA SOLA HUMANIDAD



Hay una sola Humanidad.


Hay una sola fraternidad.

Nadie es superior ni inferior.

Todos somos iguales.

Las distinciones son vanas.

Las barreras creadas por el hombre deberían ser destruidas sin piedad.


Sólo entonces habrá paz en este mundo.



Existe una única casta, la humanidad.

Existe una religión única, la del Amor.

Existe un único mandamiento, el de la veracidad.


Existe un único DIOS, el Señor Omnipresente, Omnipotente y Omnisciente.



Toda la vida es una.

El mundo es un solo hogar.

Todos somos miembros de una sola familia humana.



La creación entera es un todo orgánico.

Ningún hombre es independiente de ese todo.

El hombre se hace a sí mismo miserable al separarse de los demás.


La separación es muerte. La unidad es la vida eterna.

Cultiva el amor cósmico, inclúyelo todo, abrázalo todo.

Reconoce el valor de los demás.


Destruye todas las barreras y todos los prejuicios raciales, religiosos y naturales que separan a los hombres entre sí.



Reconoce el principio no dual, la esencia inmortal presente en todas las criaturas.



Protege a los animales.


Considera toda vida como sagrada.



Este mundo te parecerá entonces, un paraíso de belleza, un cielo de paz y tranquilidad.



Aprende a vivir como miembro de una única familia.


Defiende el ideal de una sola humanidad.

Vive en paz en un mundo unido.

Todos somos hijos de DIOS.



El mundo entero es la sola familia de DIOS.



Siente esto.



Entiéndelo y sé feliz.



Universaliza y espiritualiza cada movimiento, acción, pensamiento y sentimiento.

NAVIDAD Y EL SUEÑO DE DIOS

NAVIDAD Y EL SUEÑO DE DIOSLa venida de Jesús al mundo constituye el mejor as que nuestro Padre Dios guardaba en su manga y desplegó después que su plan original de amor fue rechazado por el pecado de sus propias criaturas.
Jesús es, sin duda, el centro vital de este formidable plan emergente de salvación para la humanidad que dijo -no- al sueño del Creador.
Por eso, cada Navidad debemos sentir, como sintió Jesús, la urgencia de recuperar ese proyecto de Dios y permitirnos soñar un mundo diferente: sin odios ni violencias, sin miserias y enfermedades, sin abusos y corrupciones.
Sí, podemos soñar, porque la Navidad mueve no sólo muchas economías del planeta sino que de un modo especial y misterioso moviliza los corazones que, en estas fechas, están más propensos a enlazarse y conectarse con las necesidades, angustias y problemas de otros, cercanos o lejanos…
Dejémonos invadir, sin ningún temor, por esa corriente impetuosa de amor, alegría, unión y perdón que nos trae el recuerdo de un Dios Niño, para generar actitudes nuevas y cambios importantes en nuestras vidas y en los demás.
Desprendámonos de los pesos muertos que pueden detenernos: el rencor, la envidia, la comodidad, el egoísmo…
Avancemos al nuevo año con el espíritu renovado, con el afán de lucha y la esperanza a flor de piel para emprender planes personales y sociales de justicia y caridad.
Seamos un aporte certero en la restauración del sueño de felicidad para la cual fuimos creados por nuestro Padre Dios.

SOÑAR, PERDONAR, EL SENTIDO DE LA NAVIDAD

SOÑAR, PERDONAR, EL SENTIDO DE LA NAVIDAD





Navidad es el milagro de amor de un Dios que es infinito y se hace niño indefenso.



Navidad es el encuentro entre lo inmenso y lo pequeño, entre el omnipotente y la debilidad.



Navidad es creer en la vida, porque Dios ha apostado por ella.



Navidad es acoger al Dios que nace y cuidarle en los más pobres.



Navidad es ver, oír y tocar al Dios eterno que se hace carne, que quiere llamarse Emmanuel (Dios con nosotros).



Navidad es alegrarse y asociarse a aquel cantar: "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, a los que ama el SEÑOR.






La Navidad es tiempo para amar, soñar, compartir, realizar nuestros deseos e ilusiones. Con cuánta alegría esperamos ese día para estar juntos con la familia, los amigos y demás seres queridos con quienes discutimos lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo, lo fácil y lo difícil que pasamos durante un año más que se va. Cada quien de alguna manera colaboró para mejorar parte de su ambiente y de su calidad de vida.



La Navidad es un espacio vital para el ser humano, ya que en estas fechas nuestro lado sensible cobra fuerza en nuestro interior y nos hace buscar la paz espiritual. Nos nacen momentos de ternura, momentos de querer abrazar, de besar, de dar, de querer recibir, de abrir un regalo y poder compartir ese momento de emoción con la persona amada.



La Navidad es reconciliación, es perdón, es decirle al hermano, al amigo, al compañero, al vecino, a la pareja, que como humano fallé, pedirle perdón, abrazarlo y decirle: Hoy quiero ser mejor, comenzar por vencer mi orgullo, valorarme y valorarte a ti. Dar un abrazo no cuesta nada, en cambio eleva nuestra autoestima y además nos une, aleja el rencor y nos permite disfrutar de la magia de un cálido momento navideño que cumplió su función de unirnos y de volver a empezar.



La Navidad es solidaridad, lleva consigo un acto humanitario, oportuno, el de poder llevarles a nuestros hermanos enfermos, los discapacitados, desahuciados, a aquellos quienes llevan una muerte en vida y con quienes la vida no ha sido amable un poco de aliento, afecto, esperanza, motivación para luchar por vivir y de esa manera conocer juntos el verdadero sentido de la Navidad.



La Navidad es estar en paz con Dios, es poder decirle gracias; gracias por otro año, por otra Navidad, por la unidad, la humildad, por su fortaleza durante este año de lucha que concluye.



Que esta Navidad no sea solamente;



Un bello pensamiento, sino también una profunda meditación.

Una buena acción, sino una puerta ya siempre abierta para los demás.

Una reunión familiar en paz y armonía, sino que apoyándonos en esta unión sepamos extender paz y armonía a toda la familia humana.

Un árbol bellamente adornado, sino un acercamiento a la naturaleza para comprenderla.

Un nacimiento y dulces villancicos, sino que en cada uno de nosotros nazca el Niño Dios, y hagamos de nuestros pensamientos un canto de esperanza y de nuestras acciones un camino de perfección, donde puedan manifestarse la Luz, la Paz y el Amor.



Gracias Señor por hacer de esta Navidad la mejor y la más especial. Gracias por seguir amándome, y por el entusiasmo de permitirme continuar la carrera de la vida.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Anuncios