lunes, 17 de enero de 2011

Hoy por la mañana



Señor;




Hoy por la mañana, mi cama estaba calientita y no me quería despertar. No me quería levantar, me quería quedar ahí, sin tener que preocuparme por nada, pero entonces recordé que no debía hacerlo porque existen millones de personas que darían cualquier cosa por estar en mi lugar, levantarse y tener a dónde ir sin estar vagando, teniendo qué comer, teniendo qué vestir.



Hoy Señor; te agradezco por la noche maravillosa, por tus ángeles que velaron mis sueños, por la cobija que me calienta, por mi alimento, por un día más de trabajo y principalmente por un día mas de vida. Bendice señor a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo y, sobre todo a todo aquel que me desea el mal, porque necesitan mucho de ti.



Amén
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