miércoles, 13 de abril de 2011

¿ ACASO, YO MISMO HE DE PERDONAR A DIOS......?


¿Acaso, yo mismo he de perdonar a Dios…? Hay momentos en que he estado al borde de mi vida, aniquilado por las adversidades, derrotado por las tribulaciones, agobiado por las lamentaciones, penas y amarguras; masticando en mi boca únicamente, el sabor más intimo,
de la miseria.

Encontrándome sin ningún vestigio de luz, en una oscuridad tan fría como desolada, sin esperanza o quizás en su total presencia; sin el menor indicio de aliento, consuelo
o coraje para seguir viviendo; sólo y abandonado, lamiendo mis propias heridas. He comprobado la muerte aún estando con vida, he podido sentir la peor de las cegueras humanas, al cerrar mis ojos al espíritu; permitiendo que todo mi ser fuera sólo carne, carne tan podrida y tan insípida,
que ni los mismos gusanos querrían comerla.

Y, estando en el mismo borde de mi vida, a un sólo paso de cruzar la línea, línea que por cierto no imaginé fuera tan ancha, he dicho: ¿Por qué sigo viviendo?… ¿Por qué aún no he muerto?…
¡Dios, ten compasión de mí, quítame este tormento! ¡Perdóname, porque no quiero seguir viviendo…! Pero, en ese momento, escucho una voz, y digo: ¿qué pasa?, ¿qué es esto?, ¡¿acaso un sueño…?!

La voz que escucho, sale de mí, desde lo más adentro, y entonces, pregunto: ¿Quién es?… ¿De quién es la voz?… ¿Eres Tú, mi Dios?… ¡Dime, ¿eres Tú…?!
Y la voz dice: “¡Sí! ¡Soy Yo! Yo quien te digo: “¡Hijo, perdóname…!” ¡Señor, mi Dios!
¿Pero, cómo?… ¿Cómo Tú, me dices eso?… ¿Qué puedo yo perdonarte, cuando es todo lo contrario…?

Nuevamente, escucho la voz: “¡Hijo, desde antes que tú lo pidieras o quisieras, Yo, ya te había perdonado…! Ahora, mi querido hijo, sé que te servirá más que tú me perdones a Mí…”

Y continúa diciendo: “Hijo, perdóname, por regalarte: La vida, el universo, la luz, el día, la noche, el sol, la luna, las estrellas,…”

“Hijo perdóname, por darte: El agua, el aire, el viento, el mar, los árboles, las montañas, las flores, los animales,…”

“Hijo perdóname, si por haberte amado tanto, sentiste que te abandonaba…”

“Hijo perdóname, si por dejarte libre, sentiste que no te ayudaba…”

“¡Hijo, mi amado hijo: Perdóname, si por dártelo todo, sentiste que no daba nada…!”



Colaboración de Esperanza
Guatemala

Buenos dias


EL EFECTO


Somos conscientes del efecto que causamos?...



Qué efecto puede producir una mirada?... Qué expresan esos ojos, que muchas
veces delatan lo que el corazón calla?… Hay miradas que derriten, otras que
intimidan, hay las que regalan paz, otras que gritan el dolor, el amor, la
emoción, el temor que las palabras no se atreven a mencionar… Qué se genera en
el alma cuando se tropiezan esos ojos que se anhelan encontrar, qué ocasionan al
decirse sin evadirse, todo aquello que es tan difícil manifestar.

Y qué pensar de las palabras… son caricias o espinas?... causan dolor o
alegría?... matan sueños o regalan esperanzas?... no se es consciente que
también se dice demasiado, aún cuando silenciamos… todo sería tan distinto, si
nos preocupáramos en el efecto que al hablar o callar ocasionamos…

Y así mismo sucede con los oídos, cuando están abiertos a escuchar aún lo que se
calla… lo que se expresa entre gestos y acciones, o lo que va escondido entre
palabras que dicen una cosa, pero que realmente quieren gritar otra… La fuerza y
efectividad de lo que causa, depende de quien pronuncia o se reserva esas
palabras…

Cuál es el efecto de los abrazos? Esos que se dan o se reservan … qué produce en
los demás un apretón de manos, sobre todo en quienes tienen miedo de caer porque
sienten débiles sus pasos…

Qué efecto causan las presencias o ausencias, los aromas y recuerdos, los
sentimientos y pensamientos que se perciben y se instalan?... algunas veces algo
delata lo que pasa, pero muchas veces también es tan difícil darse cuenta… y en
silencio se puede construir un sueño o levantar barreras; reparar un corazón o
quebrantar el alma de quien recibe y percibe, o del que ofrece y se le escapa lo
que piensa, siente y vive…

¿Somos conscientes o inconscientes del efecto que todo gesto y aún respiro, todo
lo que brote de nuestros sentidos puede ocasionar, en cada persona que
encontramos, tropezamos, llevamos o ignoramos en nuestro camino?… debemos estar
muy atentos, para no ser causantes de dolor y desilusión, sino saber ser siempre
un motivo y una razón de alegría, paz y amor en cada corazón…

KARY ROJAS

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