martes, 19 de abril de 2011

LA SEMANA SANTA





LA SEMANA SANTA




La Semana Santa, se inicia el Domingo de Ramos, y finaliza el Domingo de Resurrección o Pascua de Resurrección. Durante esta semana el cristianismo celebra los eventos de fe relacionados a los últimos días de Jesús, incluyendo su pasión, muerte y resurrección.



A principios del siglo IV había en la cristiandad una gran confusión sobre cuándo había de celebrarse la Pascua cristiana o día de Pascua de Resurrección, con motivo del aniversario de la resurrección de Jesús de Nazaret. Habían surgido en aquel momento numerosas tendencias o grupos de practicantes que utilizaban cálculos propios. Ya en el Concilio de Arlés (en el año 314), se obligó a toda la Cristiandad a celebrar la Pascua el mismo día, y que esta fecha habría de ser fijada por el Papa, que enviaría epístolas a todas las iglesias del orbe con las instrucciones necesarias. Sin embargo, no todas las congregaciones siguieron estos preceptos.



Es en el Concilio de Nicea I (en el año 325) donde se llega finalmente a una solución para este asunto. En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:



Que la Pascua se celebrase en domingo.

Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).

Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries).



No obstante, siguió habiendo diferencias entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Alejandría, si bien el Concilio de Nicea dio la razón a los alejandrinos, estableciéndose la costumbre de que la fecha de la Pascua se calculaba en Alejandría, que lo comunicaba a Roma, la cual difundía el cálculo al resto de la cristiandad. Finalmente fue Dionisio el Exiguo (en el año 525) quien desde Roma convenció de las bondades del cálculo alejandrino, unificándose al fin el cálculo de la pascua cristiana.



La Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debe calcular empleando la Luna llena astronómica. Por ello puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril.



En esta Semana Santa, podemos ofrecerle al Señor, estos pequeños sacrificios de ayuno:



Ayunaré de juzgar a otros. Descubriré a Cristo que vive en ellos.

Ayunaré de palabras hirientes y diré frases sanadoras.

Ayunaré del egoísmo. Viviré en gratuidad.

Ayunaré de enojos. Procuraré vivir en paciencia.

Ayunaré de pesimismo. Me llenaré de esperanza.

Ayunaré de preocupaciones. Confiaré más en Dios.

Ayunaré de quejarme. Daré gracias a Dios por la maravilla de la vida.

Ayunaré de la angustia. Oraré con más frecuencia.

Ayunaré de rencores. Practicaré el perdón.

Ayunaré de darme importancia a mí mismo. Seré compasivo con los demás.

Ayunaré de ansiedad sobre mis cosas. Me comprometeré en la propagación del Reino.

Ayunaré de desalientos. Me llenaré de entusiasmo de la fe.

Ayunaré de todo lo que me separe de Jesús. Intentaré vivir muy cerca de Él.

Ayunaré de hacer gastos superfluos. Daré dinero a los necesitados.

Ayunaré de perder el tiempo inútilmente. Ofreceré mi tiempo al que me lo pida.

Ayunaré de desprecios hacia los demás. Veré en toda persona a un hermano.

Ayunaré de excesos gastronómicos. Tendré hambre y sed de justicia.

Ayunaré, Señor, para tener hambre de Ti y, para que pensando sólo en Ti, un día pueda estar junto a Ti.



"La Voluntad de Dios no te llevará donde la Gracia de Dios no te proteja".



Autor Desconocido
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