domingo, 1 de julio de 2012

CRISIS SALUDABLES


Rayos de Luz
 
CRISIS SALUDABLES
 
Si hay desapego y receptividad a las transformaciones, los estados de crisis se vuelven elemento de elevación de la consciencia. No obstante, si no hay esa apertura, se puede hasta retroceder al entrar en ellos.
 
Una crisis puede desencadenar procesos intensos. Principalmente cuando es hora de que el ser realice la parcela del Plan Evolutivo que le cabe, las crisis actúan en el sentido de disolver los proyectos humanos que podrían impedir que dé los pasos necesarios. Si aun así, él insiste en vitalizar esos proyectos, poco o nada se puede esperar de su participación en ese Plan.
 
Frente a determinadas crisis, el silencio es la actitud más indicada. Silencio de opiniones, de pensamientos, de juicios y de análisis. En silencio, el individuo puede reconocer, con menos interferencias, el rumbo que le corresponde tomar. Las percepciones van cambiando, la comprensión se amplía. El silencio auténtico es el prenuncio de expansiones de la consciencia que traen mudanzas en el modo de estar delante de ciertas tareas y situaciones.
 
Bendita crisis que os hace reconocer la pequeñez de la naturaleza humana y vuestra aparente incapacidad frente a las más simples actividades. Habiendo llegado el momento de que trascendáis las potencialidades materiales  de que seáis impregnados por la energía de núcleos profundos, se vuelve necesario romper las estructuras del ego, los puntos en los cuales él se sustenta, y disipar las ilusiones respecto de lo que es externo, sensorial y visible.
 
No obstante, cuando os es dada una oportunidad ascensional, también existe la posibilidad de que retrocedáis. Esto es inevitable, forma parte de la coyuntura terrestre. Por lo tanto, es necesaria la determinación de proseguir; saber que vuestra vida no es aquilatada por hechos humanos, sino por la luz que vuestro ser irradia silenciosa y ocultamente – y de la cual tenéis poca consciencia.
 
Además, debéis tener la meta clara, lo cual permitirá caminar con rectitud por el estrecho sendero que vuestro ser escogió. Y recordad: humildad, comprensión y servicio – tres claves, tres cualidades, tres atributos que han de ser reconocidos, aplicados y desarrollados por vosotros.
 
Se puede afirmar que es en la batalla donde se adquiere experiencia. Sin embargo, el ser enseguida descubre que la batalla real a ser trabada es con las fuerzas retrógradas que aún abriga en sí mismo. En esa lucha, es un excelente principio que él permita que la energía interna sea el guerrero, en lugar de querer actuar por cuenta propia. Y, muchas veces, es en un fracaso aparente donde se vence la verdadera batalla.
 
A propósito de esto, se puede narrar un episodio inspirador: en una encarnación pretérita, dos hermanos se dirigieron, en el plano físico, hacia el desierto de Gobi, en el Oriente, con la intención de encontrar Shamballa (Centro regente del planeta en la etapa que terminó el 8.8.88), la ciudad sagrada. Uno de ellos inició esa  hazaña movido en parte por la ambición espiritual, en cambio el otro tenía ideales más puros. El primero desencarnó en el camino, en una tempestad de nieve típica de las regiones asiáticas, y no logró atravesar los portales que buscaba, mientras que el segundo llegó a Shamballa y, en el plano físico-sutil, fue acogido por la Hermandad.
 
Siglos más tarde, con el traslado de las Jerarquías de Shamballa hacia Occidente (más precisamente al Cono Sur), ellos volvieron a encontrarse, pero esta vez lo hicieron en Erks, otra ciudad sagrada existente en los niveles sutiles del planeta. Allí, percibieron que formaban parte de una misma coyuntura, aunque en el pasado se hubiesen encaminado hacia destinos aparentemente diferentes.
 
Fuente: A los que Despiertan, de Trigueirinho

Un momento crucial


Soles y Tierra
 
 
 
 
Un momento crucial


La Tierra está pasando por una transición en la cual las energías cósmicas más potentes y puras comienzan a impregnarla y a alejar fuerzas negativas que durante milenios estuvieron instaladas aquí.

Consciente o subconscientemente todos saben de qué se trata cuando escuchan hablar de esa transición y, enseguida, presienten algo que transformará toda la superficie del planeta. Sienten tensión, temor o depresión a medida que caen sus viejos valores.

En las metrópolis, sobre todo, la decadencia de las bases de esta civilización asume grandes proporciones, altera el ánimo, la armonía y el equilibrio, e impide la paz entre los seres y en el interior de cada uno.

Pero es posible estar ante esta transición planetaria de forma inteligente, no como víctima, sino como colaborador de las energías superiores, radiantes y luminosas que comienzan a implantarse. Para ello, es importante saber que los pensamientos y las emociones, en general, están sumergidos en ese campo colectivo contaminado de tensión y conflicto y que, por lo tanto, no son confiables.

El primer paso es el de tomar consciencia de que en el propio ser existe un núcleo que está por encima de los pensamientos normales y de las emociones, un núcleo de armonía estable, que no se deja perturbar por ninguna situación externa. Se trata de aspirar al contacto y a la identificación con ese núcleo.

El segundo paso consiste en aprender a frenar la mente para impedir su tendencia a involucrarse con los estímulos desarmonizadores que recibe. Estos dos pasos – el del reconocer el núcleo de paz interior y el de controlar la mente – son fundamentales. Ante cualquier situación conflictiva, esos pasos tienen gran valor.

Otro paso esencial es no dejar que la inercia se implante en el ser. La tensión y la depresión debilitan el cuerpo de energías, el llamado cuerpo etérico que, si está desvitalizado, lleva a la apatía. Es indispensable usar correctamente la voluntad y la realización de actividades evolutivas. Las personas que estén pasando por el asedio de fuerzas psíquicas desordenadas o que hayan sido perturbadas por algún shock o pérdida, no deberían aislarse ni confirmar ese estado, sino ir al encuentro de actividades que puedan beneficiar a los demás.

La higiene, el orden y la armonía en sí mismo y en el ambiente son más importantes de lo que se piensa, pues evitan el ingreso en estados de caos. Mantenerlos es una especie de medida preventiva, profiláctica, que no debe faltar, dado que las fuerzas conflictivas de los niveles psíquicos se nutren de esas desarmonías. Además, en las inestabilidades emocionales o mentales, la relación con la alimentación se desestabiliza: la persona tanto puede pasar a comer en demasía, en la tentativa de compensar la desestabilización – lo que no resuelve, pues la causa no es física – como puede perder el apetito, por causa de apatía o de desinterés por la vida. En cualquier circunstancia, la alimentación simple, sin condimentos excesivos, contribuye a la regularización de los ritmos orgánicos.

Es también fundamental mantener siempre la independencia propia en cuanto a las opiniones e ideas que circulan, pues en general sólo confunden; ejemplo de eso es la ansiedad que se instala a raíz de la creencia de que la salud del cuerpo se pierde si no se duerme bien. Si la persona no consigue dormir, en lugar de dejarse llevar por esa ansiedad o por la angustia, debería usar el tiempo creativamente, realizando alguna tarea útil, buscando así disciplinar la actividad mental. Cuando está desordenada, esta es la principal causa de insomnio.

Una poderosa ayuda para el restablecimiento del equilibrio es escuchar piezas musicales inspiradas. Las obras de elevada calidad son capaces de reorganizar las energías de la persona y pueden ser curativas, tanto como una buena lectura.

Estas sugerencias son preliminares para vivir en paz interior y con sabiduría en la época actual. Cuando alguien las adopta con determinación, puede canalizar e irradiar las energías del porvenir en un mundo que hoy está desorientado.

Finalmente, la fe, la autodisciplina y la ausencia de especulaciones mentales llevan al contacto con la vida interior, encuentro que no puede ser pospuesto en los tiempos que corren.

Trigueirinho.

LA ENERGÍA MONÁSTICA


Espiral en fondo azul con estrellas
 
LA ENERGÍA MONÁSTICA
 
La vida inmaterial, a la cual algunas consciencias ya se acercan, es preparada en la humanidad por la energía monástica.
 
Hay casos en los que la sintonía de un ser con la vida monástica se encuentra en tal grado de consolidación, y ha madurado tanto, que él está preparado para asumirla íntegramente, incluso en los niveles materiales.
 
También hay seres que, aunque estén claramente ligados con la consciencia monástica, no llegaron al momento de seguir sus patrones en la vida externa. La situación de esos seres se asemeja, simbólicamente, a la de una simiente que, en potencia, trae el árbol en sí y, sin embargo, puede inclusive no brotar nunca.
 
Aun usando ese simbolismo, podemos decir que algunas simientes necesitan germinar en lugares donde puedan recibir mayor apoyo y atención, en caso contrario, no llegan a germinar, o se interrumpe su crecimiento. Por lo tanto, no siempre es una vida de reclusión la que ofrece las mejores condiciones para el desarrollo de un ser. Ese es uno de los motivos por los cuales tantos que tienen el ideal de la vida monástica no son conducidos a tal experiencia, pues para ellos lo más indicado es proseguir en un ritmo que les dé mayor soporte externo.
 
Algunas veces, quienes ingresan en el camino interno no comprenden que ciertas etapas son necesarias para que en sí mismos ocurra una entrega más perfecta. Si asumiesen esas fases intermedias sin colocar obstáculos, toda su apertura se daría más libremente, y un día podrían llegar a no tener más expectativas sobre el tipo de vida y la tarea que habrán de realizar. Al trascender elecciones y preferencias, se tornan aptos para encontrar la esencia de sublimes energías y para ir al encuentro de la necesidad profunda de sus núcleos internos. Se pueden manifestar potenciales ocultos de gran valía si los aspectos humanos ceden lugar a la verdadera expresión espiritual.
 
Mientras el individuo no concluye etapas grupales de servicio, no está liberado, inclusive kármicamente, para entrar en la consciencia monástica pura, que es plena dedicación a la fe y a la meta única e impersonal.
 
No es por casualidad que, muchas veces, un verdadero colaborador del Plan Evolutivo prefiere trabajar a distancia del ser al cual está prestando auxilio. San Juan de la Cruz, ya en el final de su encarnación, procuraba mantenerse en soledad y silencio. Actuaba así no por repudio al mundo, sino por reconocer que esa es la manera más pura de estar en comunión con Dios, y que servir por medio de una acción invisible es más efectivo que hacerlo por medio de aquella que se expone a las vibraciones externas y más densas.
 
Los puntos aquí presentados pueden madurar en la consciencia que se abre al silencio interior. Es básico que se acallen conceptos, comentarios o juicios, como también impresiones ya vividas, para que ella pueda percibir la realidad de una perspectiva más pura y libre.
 
Fuente: A los que Despiertan, de Trigueirinho

Nuestros recursos espirituales renovables









Nuestros recursos espirituales renovables
Abriendo la puerta de los milagros – 29 de junio de 2012 – por Karen Berg
 
Se dice que cuando las personas iban a hacer un sacrificio en el tiempo del Templo, entraban a través de una puerta pero se les pedía que salieran a través de una diferente, no se les permitía salir por el mismo camino por el que entraron. Ahora, este pequeño detalle tal vez parezca insignificante o incluso sin sentido para nosotros. ¿Existía en realidad una necesidad para otra puerta? Es decir, ¿No podía la gente salir por donde había entrado?
 
La respuesta es no. Sabemos que de acuerdo a la Kabbalah, existe una razón y un propósito para todo. Nada se hace “sólo por hacerlo”. La razón por la que las personas entraban y salían a través de puertas diferentes era porque no querían que la familiaridad matara el entusiasmo de la acción que estaban haciendo, la realización del sacrificio.
 
Este punto histórico aparentemente menor contiene un importante mensaje para nuestras propias vidas.
 
Muy a menudo, perdemos de vista la importancia del viaje que realizamos cada día. Olvidamos o ignoramos la importancia de nuestras relaciones. No vemos la belleza de estar conectados a algo más allá de nosotros mismos. Nuestras idas y venidas diarias se vuelven tan esperadas, tan mundanas, incluso tan aburridas que comenzamos a dejar de pensar realmente en lo que estamos recibiendo a través del día. Y comenzamos a dar por hecho a las personas, a las cosas y a las situaciones.
 
Recientemente leí un artículo en el cual el autor, el actor Mark Ruffalo, hacía un llamado de atención a nuestra falta de apreciación por los recursos renovables con los que tenemos que trabajar mientras lidiamos con la crisis energética actual. Él hablaba específicamente sobre el viento, el agua y la luz solar  (W.W.S. por sus siglas en inglés). La verdad es que espiritualmente tenemos la tendencia a hacer lo mismo. Atascados en nuestros hábitos y en nuestra rutina diaria, semanal y mensual, olvidamos la inagotable fuente espiritual renovable que tenemos al alcance de los dedos en todo momento.
 
Olvidamos que cuando despertamos cada mañana, hay un mundo hermoso. En el minuto en el que colocamos nuestros pies en el suelo, se abren nuestros ojos y podemos ver, hay un mundo hermoso. Ahora, podemos pensar: “Espera un momento, ¿a qué te refieres con que es un mundo hermoso? ¿No sabes que acabo de perder el contrato? ¿No sabes que me estoy divorciando de mi esposa? ¿No sabes que hay tantas cosas terribles ocurriéndome ahora mismo, que ni siquiera puedo contarlas?
 
La respuesta es sí, las cosas ocurren. Pero lo que necesitamos internalizar es que la verdad es esta: estamos viviendo cada día con un milagro desde el momento que abrimos nuestros ojos y respiramos aire.
 
Cada día, se nos otorga otra oportunidad para re-direccionar nuestra conciencia para notar las cosas que son importantes. Cada día es otra oportunidad para nosotros para hacer que otra persona sienta que es importante en nuestra vida. Este es nuestro trabajo y la razón por la que estamos aquí. ¿Por qué? Porque cuando podemos hacer que otros sientan que son importantes, entonces también nosotros somos importantes.
 
Cada uno de nosotros debe lidiar con su propio conjunto de dificultades en su vida. Estas dificultades pueden ser la renta o la hipoteca, un problema de negocios que tengamos que superar, o un millón de asuntos personales (probablemente podríamos escribir una lista de que duraría desde hoy hasta mañana). Sí, es verdad: todos enfrentamos dificultades diarias. Pero también tenemos disponible siempre la energía de la Luz que hemos capturado por nuestro voluntariado, nuestra caridad, o la simple dignidad humana que acordamos hacia otras personas. Esa es la Luz que existe todos los días. Nunca debemos perder el entendimiento de que en nuestra vida existe la Luz.
 
La Luz es algo que se acumula, y mientras lo hace, saca nuestra basura (ego, drogas, depresión, rabia, todas las formas de negatividad) que está atascada en la cesta de nuestra vida. Pero la verdad es que para remover aquellas cosas de la cesta, tenemos que colocar algo de energía en ello. Pero esta energía no viene de un buen trato de negocios, hacer dinero u obtener una nueva posición. La única forma en que las cosas en nuestra vida se vuelvan productivas y hermosas es si no tomamos únicamente de la vida sino que damos de vuelta -no sólo recibimos del universo sino que también tenemos algo que ofrecerle.
 
La verdad es que la mayoría de nosotros estamos tan ocupados que no nos damos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor. Pero cuando estamos en este modo, cuando nuestra conciencia está siempre enfocada en lo que podemos obtener o en cómo podemos producir o construir más para nosotros mismos, entonces nuestra energía le está diciendo al universo que no queremos formar parte de la gran rueda de la vida. Nuestra energía está diciendo que queremos tomar solamente.
 
Es importante a veces recordar que cuando dejemos este mundo, lo único que permanecerá con nosotros son las personas que nos aman; las personas a las que les dimos y con las que compartimos; las personas que se despertaron en la mañana y nos dijeron: “es por ti que mi vida cambió para mejor, gracias”. Eso es todo lo que tendremos al final de nuestra vida. No el negocio, no las amistades que están ahí porque tienen que estar, no las relaciones que tenemos pero que realmente no queremos pero necesitamos tener porque obtenemos algo de ellas.  Lo que tendremos al final son las personas que hemos amado y con las que hemos compartido las cosas que hemos hecho para crear una Luz constante que permita a nuestra alma brillar.
 
Ninguno de nosotros es un ángel. Nadie espera que lo seamos. Pero sí nos volvemos perezosos. Tomamos nuestras prácticas espirituales como un sistema de memoria. Caemos profundamente dormidos en nuestra vida diaria. Así que vamos a despertar. Vamos a recordar esta semana que el universo es un espejo, y si despertamos y comenzamos a actuar en beneficio de la Luz, despertaremos a la Luz en nuestro beneficio también.
 
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Edición y Difusión: www.escuelaclaridad.com.ar
 
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LA LLAMA DE VIDA


Grupo recibiendo luz
 
    LA LLAMA DE VIDA
 
Cuando alzamos los ojos hacia las cumbres de la vida interior, cuando silenciosamente nos recogemos y nos distanciamos del rumor del mundo, podemos reconocer la proximidad de la presencia del guardián de la llama de Vida. Esa presencia, es, por naturaleza, inmanente y trascendente: está en el interior de todos los hombres y al mismo tiempo ninguno de ellos puede abarcarla por completo.Les asegura la posibilidad de liberarse de aquello que impide la manifestación de su esencia. Al estar viva en su interior, alimenta en el planeta la certeza de que hay un nuevo mundo por ser descubierto, un mundo sublime, que distribuye sus dádivas a los que lo alcanzan, y los estimula a tornarlas legado de la humanidad.
 
No se puede despertar artificialmente en un ser la percepción de cuán necesario es llevar el corazón leve, puro e inundado de amor que, como un néctar vivificante, pueda llegar a los que tienen sed y carencia de impulsos superiores.
 
La Jerarquía exhorta a todos a que se coloquen en un estado de armonía y de receptividad a la energía interna, pues esta es una época en la cual cada ser que tenga en sus manos al menos un pequeño lucero será llamado a iluminar rincones oscuros de la superficie de la Tierra. Si no hubiere en él apego por tareas, lugares, personas y, especialmente, por sí mismo, para él será viable la adhesión a las indicaciones acerca de dónde será mejor utilizada su energía.
 
Como una hoja que, al desprenderse del árbol, sabe que ya está definido el lugar donde se posará y así se deja llevar por el viento, cada individuo despierto debe tener fe en lo que le reserva su propio ser interior y dejarse conducir libremente por sus orientaciones.
 
Cuando a la consciencia le es dado erguirse más allá de sí misma, sin querer nada, excepto estar más próxima a la luz y entregarse a ella, es capaz de percibir la gran necesidad de que haya referencias superiores, patrones de conducta elevados y claros que estén siendo vividos en este planeta. Es capaz de percibir también cuán necesario es abdicar de expectativas, de preferencias y de todo lo que centralice la energía sobre la propia persona.
 
Una llama de amor despierta hoy en lo íntimo de cada ser. Nutrirla y fortalecerla significa compartirla con la vida cósmica, significa también llevarla adonde su expresión esté debilitada, donarla sin siquiera esperar recompensa, cultivarla en nombre de algo que no se ve, que no se sabe describir, que no se puede tocar, pero cuya presencia todo lo colma y acalla cualquier necesidad, incluso la de los cuerpos materiales pues, en su magnanimidad, la energía de la vida provee tanto al espíritu como a la materia, si esta tiene como meta servir a la Luz.
 
Cuando un ser tiene proyectos materiales, cuando todavía anhela realizaciones humanas, el camino espiritual se le muestra arduo, duro, y parece exigirle una continua renuncia. Pero, cuando aprende a vivir como las flores del campo, siempre dispuestas a seguir el ritmo de los vientos, a vestirse con los trajes tejidos por los espíritus de la creación, brota en él una sagrada alegría, un contentamiento que en nada procura justificarse, un estado de gracia donde todo lo que ocurre es prontamente reconocido como dádiva para que la manifestación de la luz pueda expandirse en gloria y resplandecencia. Y así, él deja de usufructuar del maná celestial para ser un colaborador de éste.
 
Fuente: A los que Despiertan, de Trigueirinho

VIVIENDO LAS PRUEBAS


Luz sobre una montaña
 
VIVIENDO LAS PRUEBAS
 
Más importante que la construcción externa y la vida de los vehículos humanos es la fortaleza que se erige en el interior del ser. La Morada se asienta sobre roca, no sobre arena. Los vientos y las aguas no pueden abatirla.
 
Jesús pasó 40 días en el desierto, en soledad. Fue tentado, y venció las pruebas que se le presentaron. Solo después llevó al mundo la energía que le correspondía irradiar. En los planos sutiles hay vida intensa y realidad potente listas para manifestarse en la superficie del planeta. Cuando el individuo establece conexiones con la energía de esos planos, en él emergen las fuerzas humanas que necesitan ser transmutadas para que puedan consolidarse interacciones más profundas.
 
En el camino de un ser, es importante que él cumpla lo que le es indicado, que no se aferre a etapas vividas anteriormente y a sus consecuencias. En realidad, las Jerarquías cuentan con el potencial interno del ser, que será dinamizado si sus pasos fueren asumidos. Este potencial existe, y no depende de las limitaciones que el ser pueda presentar externamente.
 
Estar en silencio y reverencia ante la Vida Única, sin confundir el propio proceso con el de los demás seres, trae claridad sobre la actitud que se debe tener en cada momento. El verdadero camino es recorrido en los universos internos del cosmos. Es también esencialmente solitario, pues se dirige al Único. Al alcanzar fases de mayor madurez, precisamos estar preparados para el silencio y  la soledad.
 
Especialmente en estos tiempos, muchos puntos facultativos positivos se están manifestando en la vida de los individuos rescatables que se disponen al cumplimiento del Plan Evolutivo. Cuando realmente el ser se dirige a la meta, auxilios extraordinarios le salen al encuentro. Sin que necesite interferir en ese proceso con su esfuerzo consciente, las limitaciones de sus cuerpos pueden ser transmutadas. La entrega es para él la única senda segura.
 
Fuente: A los que Despiertan, de Trigueirinho
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