sábado, 26 de diciembre de 2015

La lunación será en Navidad, el 25 de diciembre de 2015


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Se avecina la última Luna llena del año, que no del año cósmico, pero sí muy cercana a una gran fiesta cósmica, el Solsticio de Invierno para el Hemisferio Norte, el tradicional Yule que ha derivado en las fiestas navidadeñas y que, lamentablemente, la sociedad de consumo ha distorsionado, deformando en gran medida el verdadero y profundo sentido de estas fechas, que son una celebración de la vida, del arquetipo solar, tanto a nivel macrocósmico como microcósmico.
La Luna llena en Cáncer acontecerá en el grado 3 de este signo, coincidiendo con la celebración de la Navidad, y vendrá intensamente impregnada del espíritu crístico de estas fechas, acogiendo en sus brazos maternales la luz del Sol invernal, a pocos días de su entrada en el signo de Capricornio.
A partir de la noche del Solsticio de Invierno, que tuvo lugar este año el día 22 de diciembre, a las 4:48 horas (UTC), y que es la más larga del año, el Sol, invicto, empieza gradualmente a aumentar en Luz, remontándose cada vez más tiempo, cada día, sobre el horizonte terrestre, como un niño recién nacido que comenzará a crecer, a madurarse en los fríos días del invierno hasta que su luz haya crecido tanto que la Tierra devenga en el hermoso verde de la primavera.
Este Sol capricorniano, recién nacido, es el que adornará la Luna con los rayos de su aureola crística, haciéndo brillar su faceta más maternal, la de la Luna en Cáncer, el signo de su domicilio, donde ella puede mostrar, con total pureza, su naturaleza maternal, receptiva, protectora, familiar, nutridora, acogedora.  
Esta lunación, que comenzó con la Luna nueva en el signo de Sagitario, relacionado, entre otras cosas, con los sueños e ideales, la búsqueda de sentido, la fé, las creencias y la filosofía de vida, verá florecer en el maternal y familiar signo de Cáncer esa semilla que hemos ido cultivando en estas últimas semanas.
Esto se traduce como una búsqueda de sentido en nuestro propio interior, reconociendo que es sólo ahí donde podemos encontrarlo, aunque para algunos el medio para ello pueda ser algún viaje o peregrinación o algún tipo de proyecto, aventura o estudio, que pueda llevarle a salir de la zona de confort y expandir su horizonte, en la búsqueda de ese lugar al que llamar hogar.
Esto, para muchos, puede verse representado por el típico viaje navideño que los reúne con sus familiares y afectos más íntimos o entrañables, para otros puede representar un viaje a algún lugar que, por lejano y exótico que parezca, puede llegar a ofrecernos esa sensación de estar en familia y de conexión interior que nos hace sentir en casa.  
Y es que el hogar puede ser cualquier lugar en el que nos sintamos realmente acogidos y nutridos, a salvo y en familia, resonando en la matriz del alma con la energía que allí nos envuelve, con las personas a las que sentimos tan cercanas que nos reconfortan con su presencia y compañía.  Esas que sentimos el gusto de abrazar.
Incluso, si esa familia, ya sea física y/o espiritual, se encuentra lejos, sentiremos esa conexión especial que nos mantiene íntimamamente unidos a nivel sutil.
Así que es el tiempo de agradecer y celebrar el tener una familia, de ver florecer en ella la esperanza y el sentido de la vida, porque es la familia, a través de los sutiles y poderosos lazos de unión arraigados en la matriz del inconsciente personal, la que nos hace resonar con la octava superior de la familia cósmica, que se arraiga en el inconsciente colectivo y que nos conduce a la plenitud de la unidad y la totalidad, revelándonos que el sentido de esa familiaridad radica en que somos gotas de un mismo océano y, por tanto, nuestras aparentes diferencias han de ser disueltas en aquello que nos unifica, que nos reconcilia, nos abraza y nos nutre.
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Todos estamos en esta experiencia terrena haciendo un viaje interior a través de nuestras percepciones emocionales, así como de nuestros esquemas mentales de la realidad.  
Que gran aprendizaje representa este viaje para el alma, sobre todo cuando conduce a interiorizar en su naturaleza pura, inocente, infantil, maternal, divina y, en ese retorno a la inocencia, abraza la luz de la conciencia, que ha encarnado en este plano para experimentar el paradójico juego de la existencia.
Es tiempo también de celebrar esa búsqueda interior de aquello que se está buscando a sí mismo, ¿no será hora ya de que sepa que no hay nada que buscar que no exista ya en sí mismo?  Y no sólo que lo sepa intelectualmente, abstractamente, sino que lo realice a través de su propia percepción.
La semilla que fue sembrada en esta lunación porta también la savia del optimismo, la alegría y la bondad de Sagitario y florecerá en la Luna llena en Cáncer de manera sumamente emotiva, mostrándo una actitud bastante abierta y receptiva ante los retos y metas que nos propone el Sol en Capricornio y que nos impulsarán a actuar de manera planificada, paciente y comedida.  
Se trata, no obstante, de un Sol ubicado en un signo bastante frío, confrontándose con una Luna por demás sensible e intimista, ello se ve representado en la nostalgia típica de estas fechas y la hipersesibilidad que presentamos en este período del año ante las acciones de los demás, dando tanta importancia a sus obras como sus omisiones, juzgando con severidad aquellas acciones que no encajan con nuestro particular esquema de la realidad, por decirlo de alguna manera, nos volvemos algo más exigentes de lo normal.  
Por contraparte, esa luna canceriana alude a la necesidad infantil de ser nutridos, acogidos, abrazados, mimados y sentirnos parte del clan, de la familia, así como también la necesidad de arropar, nutrir y cuidar a otros.
Entonces, el balance armonioso de esta Luna llena radica en reconciliar la practicidad capricorniana con la emotividad canceriana.  Esto puede traducirse, por ejemplo, en dedicar el tiempo de rigor a organizar un banquete familiar, ocuparse de ordenar la casa para que todos se sientan a gusto, organizar algún juego o dinámica que favorezca la apertura emocional de nuestros allegados y propicie el contacto familiar, etc.
El trígono que formará la Luna en Cáncer con Neptuno en el signo de Piscis favorecerá la sensibilidad, el sentimiento de amor incondicional hacia nuestros familiares así como una mayor preocupación por los más desfavorecidos, sea como sea, estaremos más sensibles que de costumbre.
Este trígono también estimulará la imaginación, la fantasía y la sensación de que una especie de magia y/o halo de espiritualidad flota en el ambiente, propiciando un sentimiento de comunión interior con todo cuanto existe.
También puede, sin embargo, hacernos sentir algo melancólicos, sobre todo si alguna pérdida o situación de alejamiento o abandono se encuentra aún latente en nuestras vidas.
Refugiarse en la matriz del alma, en nuestro mundo interior, a través de la meditación, la danza, la música, la poesía o alguna especie de retiro místico es una muy buena opción para experimentar este tránsito y conectar internamente con esos mundos sutiles que aportarán a nuestra alma el alimento sensible que necesita.
La cuadratura aún vigente entre Neptuno en Piscis y Saturno en Sagitario nos impulsará a darle un sentido práctico a esas experiencias espirituales y a impulsarlas con rigor y disciplina para que estas no se diluyan en el mundo de lo intangible sin habernos aportado un aprendizaje que fundamente el sentido de nuestra experiencia mundana.  La idea es vivir el cielo en la Tierra, no evadirnos ni escapar de nuestra experiencia humana, sino permitir que lo divino se manifieste en ella, impregnándola de su gracia y su belleza.
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El trígono entre Saturno en Sagitario y Urano en Aries, facilitará los cambios radicales que hemos de hacer en nuestra personalidad para que esos sueños y proyectos que nos hemos establecido como metas prosperen de forma gradual, lenta pero segura y nos ayudará también a sentar la estructura filosófica o planificar esa aventura vital que favoreza la reactivación de nuestro despertar.  
La disciplina con que desarrollemos nuestro trabajo evolutivo será importante en este proceso, es importante que nos hagamos cargo del mismo, para coadyuvar a dar el salto cuántico que la conciencia está queriendo impulsar en estos momentos.
Es importante, en este sentido, ser conscientes de que todo ocurrirá en el momento preciso, ni antes ni después, así que una actitud, proactiva, pero a la vez paciente y estóica ante los desafíos de la experiencia vital será la mejor manera de reactivar y vivenciar dicho proceso.
Así mismo, Urano en Aries, hará palanca a Plutón en Capricornio a través de la cuadratura que aún mantienen entre sí para seguir detonando e impusando las transformaciones estructurales que precisamos para empoderarnos en aquellas áreas de nuestra vida que Plutón en su lento tránsito está haciendo evolucionar.  
Cualquier dolor que experimentemos al respecto será por resistirnos a esas trasformaciones y por aferrarnos a las viejas estructuras que ya no resuenan con nuestro actual estado evolutivo.
Por ello, es importante soltar lo caduco, aceptar lo nuevo que quiere emerger, reconocer tanto la sombra como la luz que aflora en el proceso e integrarla sanamente a luz de la conciencia, sólo entonces podremos sobrevolar lo experimentado renovados y fortalecidos, habiendo crecido a un nivel muy profundo y desarrollando esa sabiduría que sólo la vida nos puede dar.
La compañía de Mercurio a Plutón en Capricornio permitirá que utilicemos la mente como herramienta de esta transformación, pero para ello es importante que esta también ceda en sus resistencia a ser transformada, Urano cuadrándole también desde Aries ayudará en ello, estimulándole con su chispa y su ímpetu de cambio radical.
Sumada a la conjunción entre Mercurio y Plutón tendremos también al asteroide Palas, que los acompaña en el signo de Capricornio con la fuerza de su sabiduría, sus habilidades de estratega, su amor por la verdad, su instito protector y su experiencia en el arte de la defensa, conectándonos con el poder de la verdad que radica en aquellas mentes que han experimentado una proceso de transmutación, que han sentado su estructura en las profundidades del ser y, por ello, pueden hablar con propiedad.
Al estar en trígono a Júpiter en Virgo, esto puede traducirse en la figura de un Guru, un profesor o mentor, que nos ayude a armar ese rompecabezas en el que hemos diseccionado la realidad.  
Cuanto topamos con  alguien con una visión más amplia que la nuestra, con una perspectiva más clara, es sabio y lógico permitir que su enseñanza contribuya a esa tranformación estructural que la mente precisa experimenta para evolucionar.  
No obstante, Mercurio desdede el signo de Capricornio, acompañado allí por presencia de Plutón y Palas, nos llevará a ser cautos y mirar con lupa cualquier enseñanza, a no dar por sentado nada que no nos resuene como verdadero a un nivel muy profundo de nuestro ser.
Esto es símbolo de que hemos ganado en madurez, nos hemos vuelto más críticos porque queremos llegar a mayores niveles de profundidad, así que hemos aprendido a cuestionar aquello que no nos cala en las raíces, porque sabemos que esa verdad que buscamos afuera ya habita en nosotros y que el Guru no es más que una proyección externa de esa verdad para que podamos reconocerla e integrarla a la luz de la conciencia.
Preferiremos quizá el silencio que es elocuente por sí mismo, que las verdades a medias, así como la austeridad en las palabras, pues cuando estas portan el poder de la verdad ofrecen una profunda seguridad interior que no tiene precio.
Por otra parte, puede que la mente intente resistirse a ser transformada, es entonces, cuando se revela, ante esas resistencias, la naturaleza verdadera del Guru y la madurez y responsabilidad del discípulo, ambos factores son importantes para que se produzca la transmutación de las estructuras mentales caducas que, de alguna manera, puedan haber estancado nuestro proceso evolutivo.
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El stellium de Palas, Mercurio y Plutón en Capricornio también nos permitirá estar cautos y protegidos ante cualquier negatividad y fuerza oscura que proyectemos exteriormente y que pudiera resultar amenazante o perjudicial, pues las experiencias de la vida nos han permitido desarrollar buenos reflejos ante ese tipo de energías, sintiéndonos protegidos siempre y cuando nos empoderemos dejando muy claros los límites que no han de traspasar, entonces activaremos el, ya mencionado, trígono a Júpiter en Virgo y sentiremos esa confianza en que transitamos seguros el proceso de la vida, pues asumiremos el poder de no permitir que nada nos dañe, no permitir abusos ni atropellos.  
Cuando Mercurio, Palas y Plutón están juntos en Capricornio, la mente descubre su poder para sentar límites de seguridad que nos preserven de cualquier peligro, no se trata de vivir con miedo, sino de construir un puente entre nuestra mente y lo más profundo de nuestro psiquismo, manteniéndonos conectados a nuestra parte instintiva para advertir y anticiparnos ante cualquier circunstancias que lo amerite pues, lamentablemente, a través de la estructura mental de la realidad que hemos construido nosotros mismos, hemos proyectado un mundo que en ocasiones puede resultar hostil, mas no por ello hemos de permitir que este nos aplaste.  
A un nivel práctico, la confianza en la vida ha de radicar en la seguridad de sentirnos protegidos por nuestro propio poder interior que alerta a nuestra mente y nuestros reflejos y a un nivel más espiritual, profundo y sutil, en ese trabajo que estamos haciendo interiormente para transformar nuestros patrones mentales para que toda esa negatividad que estamos proyectando afuera sea transmutda en luz y asi nuestro mundo, nuestra realidad, realmente evolucione.
Kirón en Piscis en sextil a Palas y Plutón y oponiendo a Júpiter en Virgo, estará apoyando todo este proceso con su sabiduría y sanación espiritual, desde la experiencia que ha adquirido en el intento de sanar su herida primordial que es la que produce la ilusión de la separación de la fuente con la cual ha aprendido a reconectarse a través de la meditación, la sanación espiritual, la música y otras expresiones artísticas en la que la inspiración nos permite comulgar con lo divino y disolvernos en nuestra verdadera naturaleza, sublime y trascendente.
Venus, por su parte, continúa su tránsito por el signo de Escorpio, formando el ápice de un gran trígono menor con Júpiter en Virgo y Mercurio en Capricornio, invitándonos a conectar a un nivel más profundo con los demás, especialmente en nuestras relaciones de pareja, hacernos responsables del tipo de comunicación que establecemos con esta, haciendo que prevalezca la madurez y el respeto, así como también, una actitud positiva, alegre y generosa expresada a través de esos pequeños detalles que marcarán la diferencia y profundizarán el vínculo.  
Este sigue siendo, en todo caso, un período de transformación profunda en las relaciones de pareja, la sombra del otro puede estar más a flor de piel, así como la sombra de la relación en sí, así que es el momento de empoderarnos, hacernos cargo de esa sombra, tanto personal como compartida y permitir que el amor nos transforme y nos haga más fuertes y más sabios, podemos afirmar al respecto que, aquello que no nos mate, nos fortalecerá, como pareja  e intensificará el compromiso.  
La pasión también estará más a flor de piel y quizá nos impulse a planificar alguna escapada donde poder experimentar toda esa intensidad que por algún motivo pueda haber estado reprimida y que aflorará como un volcán en erupción.  
Ello se verá intensificado e impulsado por la presencia de Marte en Libra, que en su cuadratura a Mercurio en Capricornio evitará las discuciones que no estén fundamentadas en temas prácticos resolverá cualquier barrera comunicacional de forma diplomática y, en el caso de ser pareja, incluso, a través del terreno sexual.
Es posible, no obstante, en algunos casos, que esas barreras en la comunicación generen tal tensión que  se manifieste en agresividad hacia la pareja, por ello es muy impotante buscar vias sanas de expresión para esa energia, es posible que simplemente el trasfondo del conflcto radique en una especie de tensión sexual no resuelta, quizá por temas de distancia física o por no contar con el entorno adecuado.
Lilith en Libra en cuadratura a Plutón en Capricornio intensificará esta tensión y esos deseos reprimidos tarde o temprano nos llevarán a buscar ese espacio de libertad donde poder disfrutar de la conexión sexual con la pareja y de esa conexión profunda que nos hace sentirnos poderosamente atraídos el uno por el otro.  
Otros pueden experimentar esta cuadratura como una especie de alejamiento, probablemente a causa de bloqueos y miedos que no acaban de ser resueltos en la persona, “incapacitándole” para comprometerse a un nivel más profundo, haciendo que el otro, en cierta forma por rebeldía ante esa actitud de rechazo subrepticio e indolencia, y en parte como una manera de reafirmar su independencia ante la persona amada, termine por distanciarse.  ¿Cómo nos complicamos a veces, verdad?  Todo por miedo a transformarnos.
En fin, esperemos que esta Luna llena en Cáncer el alma revele su ternura ante la actitud algo adusta, fría, distante y represiva del Sol en Capricornio, y que este, en respuesta, acreciente su brillo y su calor, derritiendo el frío y las barreras que separan y que no son más que una de las tantas formas en que el ego expresa sus resistencias ante la luz de la conciencia que está velada, oculta por las murallas que nosotros mismos hemos erigido en la mente y en el corazón y que nos separan, no sólo de los demás, sino de nosotros mismos.
Por Nathacha Oura - Consultora de Astrología y Tarot - http://nathachaoura.blogspot.com.es/
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