sábado, 27 de febrero de 2016

LA MAGIA INDIVIDUAL




LA MAGIA INDIVIDUAL

En nuestra conversación del pasado mes estudiamos el tema de la MAGIA desde el ángulo de vista universal, aunque dejando sentado el hecho de que siendo el hombre un destello de la Divinidad y “hecho a Su imagen y semejanza”, tal como sin distinción alguna aseguran todas las grandes filosofías y religiones de la Humanidad, estaba también ampliamente capacitado para ejercitar los poderes de la MAGIA en el aspecto creativo más afín con su naturaleza y grado de evolución, es decir, aquel que se refiere a la creación de las situaciones kármicas y de los ambientes sociales, así como a las grandes aportaciones científicas, filosóficas, religiosas, artísticas, etc., que caracterizan la civilización humana y la propia historia del mundo.

Habiendo llegado a la conclusión de que MAGIA es un término eminentemente científico, tal como intentan demostrarlo los investigadores esotéricos, ya que su significado implica “incorporación de energías para la creación de formas”, nuestra atención especial, en lo que al ser humano se refiere, tendrá que centralizarse lo mismo que hicimos cuando estudiábamos la Magia de la Creación Universal, en los dos grandes sonidos A.U.M. y O.M.

En el presente estado de evolución de la humanidad, sólo un reducido número de seres humanos están capacitados para pronunciar el O.M. sagrado en la entonación correcta. La inmensa mayoría están mayormente sumergidos todavía en Ia vorágine de los tres mundos inferiores, mental, astral y físico que son sus particulares niveles de expresión psicológica y solo aciertan a pronunciar uno u otro de los tres sonidos confluyentes del A.U.M. Como todos sabemos, tales sonidos están esencialmente relacionados con los tres primeros Reinos de la Naturaleza, el Mineral, el Vegetal y el Animal, de cuyos componentes químicos -si podemos expresarlo así- extrae el hombre la materia que precisa para construir sus vehículos de expresión psicológica o kármica, siendo ésta la relación o analogía existente:

A. - Reino animal - Mente Concreta
U. - Reino Vegetal - Vehículo Emocional
M. - Reino Mineral - Cuerpo Físico

La atracción particular que sienten los seres humanos hacia algún determinado vehículo de expresión ha determinado la clásica definición psicológica de la humanidad en tres bien definidos tipos: el mental o intelectual, el emocional o místico y el material o instintivo. Cada uno de tales tipos hace resonar en su vida en forma muy preponderante alguno de los tres sonidos que componen el mántram creador A.U.M., sea el que corresponde a la nota A., a la U. o a la M.

En casos muy afortunados y bajo ciertas favorables circunstancias algunos seres humanos pueden hacer resonar dentro de sí dos de aquellos sonidos, o notas vibratorias y una muy selecta minoría, seguramente aquélla que Cristo definió como “sal de la Tierra”, han llegado a un cierto grado de integración espiritual que les capacita para emitir en el devenir de su existencia las tres notas claves del A.U.M. y se hallan preparadas, por tanto, para dar el siguiente paso en el proceso evolutivo de sus vidas, es decir, el que les permitirá oír y más adelante pronunciar el sonido mágico O.M. que corresponde a la vida eminentemente espiritual y, esotéricamente hablando, es el “sonido de Liberación” cuya entonación correcta les cualificará para entrar conscientemente en aquella desconocida dimensión dentro de la vida de la Naturaleza, místicamente definida como el Quinto Reino o Reino de los Cielos.

De ahí que la Magia organizada, en lo que al ser humano se refiere, expresa el sentido mismo de la evolución, la cual obedece siempre a un permanente impulso de crecimiento que surgiendo del centro de conciencia que llamamos “el yo”, se extiende luego en ondas espirales cada vez más dilatadas buscando su unión con otros centros de conciencia mayores y más incluyentes. En lo personal y psicológico el sentido evolutivo -por decirlo de alguna manera- se extiende desde la conciencia física situada en el centro del bazo hasta la conciencia mental del centro del entrecejo, pasando por el centro del plexo solar en donde la inmensa mayoría de la humanidad deposita una mayor cantidad de atención o de conciencia.

Según esta descripción y siguiendo el orden de sonidos de la Naturaleza, el mántram creativo A.U.M. va evolucionando a través de cada uno de tales centros de conciencia hacia el mántram solar O.M. el cual, según se nos dice esotéricamente es el Sonido de Resurrección y también “la Palabra Perdida” a la que se hace referencia en algunos escritos muy antiguos y constituyen también “la Palabra de Pase” para penetrar en los Centros iniciáticos. La localización de ese tipo de conciencia se halla en el centro coronario, el “Loto de Mil Pétalos”, cuando está perfectamente desarrollado.

La Magia suprema del ser humano, el destino de su vida y su sendero de proyección cósmica se extiende conscientemente a través de aquel sutilísimo “hilo de luz” destilado de la mente del discípulo en proceso de integración espiritual llamado esotéricamente “Antakarana”, y va del Centro Ajna al Centro Coronario, es decir, desde el intelecto a la intuición. En el centro intelectual, o mente concreta, se inicia el gran recorrido y la gran transmutación creadora que ha de convertir el A.U.M. en el O.M. De ahí la importancia que se le asigna ocultamente al centro del entrecejo en orden al desarrollo de la Magia organizada que opera a través de cada uno de los centros de conciencia, haciendo resonar su particular nota invocativa e irradiando el magnetismo especial que a cada uno de tales centros corresponde para “dinamizar” el espacio con el tipo definido de éter que ha de sustanciar, concretar u objetivizar las requeridas formas etéricas, psíquicas o mentales cuya elaboración o construcción constituyen el secreto mismo de la Magia.

Una persona de tipo primitivo, dicho esto sin sentido peyorativo alguno, posee mayormente una conciencia enfocada en lo físico y su naturaleza-psicológica responde solamente a la nota M., el tercero, de los grandes sonidos creadores de la Naturaleza. Las personas de tipo corriente o, tal como corrientemente se las define, “del promedio de la Humanidad” responden a dos de dichos sonidos, a la M. y a la U., siendo mayormente emocionales y psíquicas en sus naturalezas psicológicas. Cuando una persona ha evolucionado lo suficientemente en el aspecto mental y por efecto de ello es capaz de controlar sus reacciones emocionales y sus instintos primarios en el orden físico, educe una personalidad triple en el orden psicológico y hace resonar en cada una de las fases de su vida el sonido creador A.U.M., el cual, según se nos dice, corresponde a la Voluntad del Creador de REALIZAR Su Obra en el Universo.

Sin embargo, sólo cuando el intelecto o la mente individual concreta ha profundizado mucho en el orden oculto y es capaz de controlar conscientemente sus reacciones psicológicas más íntimas, lo cual es un signo evidente de que ha construido un gran tramo del luminoso “puente de luz” del Antakarana que va de la mente inferior a la superior, puede penetrar en algunos de aquellos secretos o misterios que ocultamente definimos como ‘‘Magia organizada’’.

Insisto, al llegar a este punto, que la Magia, actividad que rige la evolución de las formas, tiene carácter universal y que cualquier centro de conciencia por diminuto que sea produce Magia, pues pese a su insignificancia posee a igual que el Creador, intención, idea y forma, es decir, un propósito evolutivo, un destino claramente diferenciado en orden a la especie a la cual pertenece y una forma definida mediante la cual aquel destino deberá ser cumplimentado en la evolución general de la Naturaleza. Es la Magia que responde a la Voluntad del Creador de “Creced y Multiplicaos”. Pero, al referirnos concretamente a la Magia organizada que corresponde a la humanidad deberemos tener en cuenta el centro mental desde el cual opera conscientemente el ser humano al llegar a ciertas fases muy avanzadas en el sendero de la evolución y puede producir a voluntad “ciertos prodigios externos” o determinar “algunos efectos ambientales”, cuyas características son análogas a las que se producen en el orden organizado de la Naturaleza, tal como lo tiene dispuesto el Creador.

El Mago, sea blanco o negro, puede crear “prodigios” o maravillas en el contexto ambiental, pero la naturaleza de tales fenómenos tendrá que fundamentarse lógicamente en el poder de concentración mental sobre una idea determinada, obedeciendo al impulso de una intención definida e impregnando aquella idea del suficiente dinamismo como para suscitar dentro de las profundidades del éter, la necesaria reacción que debe producir por sustanciación unas determinadas formas ambientales, físicas o psíquicas.

No entra en nuestra conversación de hoy la intención de extendemos en detalles sobre la clase de prodigios o fenómenos tangibles que puede producir un verdadero Mago, siguiendo las líneas de un proceso inteligentemente calculado y dinamizado por las energías de una potentísima intención de base. Pero si será necesario afirmar que el Mago negro utiliza el sonido A.U.M. operando desde el centro del mismo, no pudiendo alcanzar pese al elevado grado de integración de su personalidad y control de sí mismo las notas vibratorias del O.M., estando incapacitado debido a sus pérfidas finalidades para poder penetrar en los misterios infinitos de la vida espiritual.

El Mago blanco, por el contrario, controla el triple sonido A.U.M. desde el centro mismo del mántram solar O.M., por cuyo motivo posee no solamente una integración de carácter personal o psicológica, sino también una perfecta integración en el orden espiritual, siendo más potentes y más sutiles los prodigios y maravillas que puede producir en orden a la Magia organizada tal como opera en nuestro mundo. Dense cuenta al llegar a este punto, que desde el ángulo esotérico la Magia organizada es considerada de manera muy distinta en orden al proceso evolutivo de la Humanidad, estableciendo unas fronteras muy bien definidas entre la Magia blanca, que produce el Bien y la Magia negra que determina el Mal, siendo estos dos conceptos un misterio iniciático que un día le será revelado al verdadero discípulo en el sendero espiritual. Sin embargo, la comprensión intelectual de estos extremos será más clara si establecemos la siguiente analogía:


* Fuerzas lunares

A. Mente concreta
U. Poder psíquico
M. Vida instintiva


* Fuerzas solares

O. Mente abstracta
M. Amor incluyente
Voluntad de Bien


- FUERZAS SOLARES Y FUERZAS LUNARES

¿A qué nos referimos exactamente cuando establecemos esta distinción entre las dos cualidades infinitas de la Magia? ¿O es que no están ambas debidamente compensadas, habida cuenta de que tanto el sol como la luna tienen su adecuado lugar en el orden creador dentro del cual se mueve nuestro Universo? Bien, durante el curso de esta conversación no vamos a discutir el orden universal ni la Voluntad del Creador con respecto al doble sentido de la Magia, pero sí nos interesa profundamente visando las leyes de la evolución, tratar de comprender los móviles ocultos de nuestra alma la cual nos indica certeramente el camino del Bien como el más apropiado para resolver las incógnitas de la vida y el más correcto para alcanzar los beneficios de una paz interna la cual, al parecer, es la meta ideal para la humanidad. Siendo así, lo más importante para nosotros será sin duda profundizar constantemente en tales móviles espirituales y emprender el camino interno como el más adecuado para poder convertirnos en unos perfectos Magos blancos.

Espero que sea éste el propósito que a todos nos guíe e ilumine durante el curso de estas conversaciones esotéricas. Creo que nos ayudará en tal intento dar una pequeña explicación acerca de lo que hay que entender, esotéricamente hablando, por fuerzas lunares y fuerzas solares. Las primeras son de orden sustancial en el orden evolutivo de la Naturaleza y “sus elementos dévicos” actúan en el éter de acuerdo a un incesante proceso de materialización densa de las intenciones y de las ideas que puedan surgir consciente o inconscientemente de las mentes de los seres humanos. Cuando tales elementos dévicos son manejados por algún Mago negro, su poder es enorme y pueden determinar resultados nefastos en el orden ambiental. Afortunadamente hay en el mundo muchas personas de buena voluntad y de sincero interés en favor del Bien que con su actitud correcta y convenientemente ajustada “contrarrestan” la actividad de las fuerzas lunares y las mantienen a raya, tal como vulgarmente se dice, en los ambientes sociales de la Tierra.

El sentido del Bien y del Mal y su espiritual reconocimiento de parte de los seres humanos henchidos de buenas intenciones se halla, pues, entre la distinción establecida entre las fuerzas lunares correspondientes a las formas densas o vehículos inferiores utilizados por el hombre y las fuerzas solares, cuya identidad es absolutamente espiritual y constituyen los elementos que surgen y se manifiestan a partir de aquel centro de conciencia causal que llamamos el “YO superior”. Como verán ustedes, estoy tratando el tema desde el ángulo de vista más puramente ortodoxo en el orden esotérico, aunque dejando entrever sin embargo nuevos aspectos sobre cuestiones conocidas, tales como los que se relacionan con la Magia y con el problema psicológico acerca del Bien y del Mal.

Las fuerzas lunares son responsables de la construcción de todas aquellas formas objetivas que por su densidad sirven de vehículos a los estados de conciencia inferiores de la humanidad. Las fuerzas solares, como es natural y de acuerdo con el sentido de la luz, construyen las formas subjetivas que serán utilizados por los estados superiores de la conciencia como vehículos de expresión espiritual. Se comprenderá, por tanto, que cuando hablamos de dichas fuerzas, lunares o solares, hacemos una referencia concreta a aquello que en lenguaje teosófico definiríamos como “yo inferior” y “YO superior”, quedando confinado entonces el sentido de la Magia en los aspectos inferiores o superiores de la mente, la cual es el receptáculo de todas las energías cósmicas con capacidades de integración en el mundo mental, que más adelante servirán de vehículos a los estados de conciencia de los seres humanos en una expresión correcta o incorrecta, dependiendo naturalmente tal eventualidad del grado de evolución que hayan alcanzado.

Desde tal punto de vista el sentido de la Magia se aclara pues queda reducido, en lo que a la humanidad se refiere, a las actividades psicológicas de la conciencia, con una derivación correcta en el aspecto evolutivo hacia la mente superior y otra menos sutil y sujeta por tanto a muchos errores de interpretación y de juicio que se inclina hacia la mente inferior. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que tales aspectos de la mente, tanto en lo elevado y sublime como en lo denso y material, están llenos de niveles o estratos dotados cada uno de su correspondiente cualidad vibratoria, por cuyo motivo se comprenderá que existen “infinidad de jerarquías” dentro de las fuerzas dévicas, lunares o solares, las cuales llenan el espacio de todo tipo de formas Psíquicas siendo éstas, en su conjunto, las que caracterizan los ambientes sociales de la humanidad.



Vicente Beltrán Anglada
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