jueves, 25 de febrero de 2016

Los tres monos sabios



En muchas ocasiones habrás oído hablar (o visto la imagen) de los tres monos místicos, donde cada uno de ellos oculta con sus manos su boca, oídos y ojos respectivamente.
Se ha usado en múltiples ocasiones como en anuncios, artículos de marketing o camisas pero en realidad son una obra de escultura de madera en el santuario de Toshogu (1636), construido en honor de Tokugawa Ieyasu, situado en Nikko, al norte de Tokio (Japón).
 
Los nombres de los monos son Kikazaru (no oye), Iwazaru (no habla) y Mizaru (no ve), que hacen referencia a un juego de palabras japonés, ya que saru significa mono.
Cuenta la leyenda, que los tres monos eran los mensajeros enviados por los dioses para delatar las malas acciones de los humanos con un conjuro mágico, con el cuál cada uno tenía dos virtudes y un defecto, y se representaban en el siguiente orden:
 
Kikazaru
Representado como el mono sordo, era el encargado de utilizar el sentido de la vista para observar a todo aquel que realizaba malas acciones para transmitirselo a Mizaru mediante la voz.
 
Mizaru
 
Mizaru era el mono ciego. No necesitaba su sentido de la vista, puesto que se encargaba de llevar los mensajes que le contaba Kikazaru hasta el tercer mono, Iwazaru.
 
Iwazaru
El tercero de los tres monos era el mono mudo, Iwazaru, que escuchaba los mensajes transmitidos por Mizaru para decidir la pena de los dioses que le caería al desafortunado y observar que se cumpliese.
 
Actualmente son los guardianes simbólicos del mausoleo de Toshogu, encargados de que nadie interrumpa el sueño del Shogun que yace en su tumba...

Una interpretación indica que para llegar a la sabiduría una persona debe:

Negarse a escuchar maldades 
Negarse a ver maldades
Negarse a decir maldades

Otra versión alude a la virtud de la discreción: "No digas todo lo que sepas, no mires lo que no debas, no creas todo lo que te dicen".
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