sábado, 19 de marzo de 2016

Deja de quejarte



Deja de quejarte


Quejarse, es un hábito que tienen muchas personas y que les impide contar con paz interior, diálogo interno y éxito subconsciente.

Quejarse nos entona en una frecuencia negativa, nos hace ver el mundo de manera pesimista y lo peor de todo, al quejarnos descargamos la culpa en algo o alguien más, creyendo que con esto nos libraremos de la responsabilidad.

Muchos podrían quejarse de cosas como su empleo, su jefe, su casa, su ciudad, su país, sus oportunidades, su edad (algunos se quejan de sí mismos), sus amigos, sus familiares… etc. Muchos incluso han llegado a crear del quejarse un hábito, tanto así, que lo han transmitido de generación en generación a través del ejemplo y la enseñanza.

Harv Eker propone en su libro "Los Secretos De Una Mente Millonaria", un gran ejercicio para limpiar mente y alma, que consiste en dejar de quejarse por 7 días.

Justo al detectarnos quejándonos, debemos detenernos, corregir el error y reescribir nuestros pensamientos en forma de frases para adaptarlos a una no-queja.

Harv Eker dice que este ejercicio puede cambiar tu vida, que puede ayudarte a estar en armonía con tu entorno, con quienes te rodean y lo mejor de todo, que puede permitirte lograr la claridad necesaria para aceptar la responsabilidad por tu vida y empezar el camino del crecimiento personal.

Nada de esto es posible sin una actitud positiva hacia la vida y una buena predisposición a aceptar las situaciones e incluso a aceptarse a sí mismo. Si quieres mejorar tu vida significativamente, debes dejar de quejarte y empezar a crear las situaciones propicias para el éxito.

Quizás el paso más importante para dejar de quejarse, es el de desconectar el indeseable hábito de tu identidad como tal. Muchas personas cometen el error de auto-identificarse como "quejumbrosas". Una persona de éstas podría decir algo como: "Sé que soy responsable por mis pensamientos, pero no sé cómo dejar la negatividad”.

¿Cómo dejar de quejarse?

Es tiempo de tomar responsabilidad por tus pensamientos y tus acciones, pero no quieras identificarte con una personalidad negativa, pesimista y quejumbrosa. Esto sólo podría lograr que te sintieras mal y que cayeras en la auto-flagelación. Una manera de afrontar esta situación, podría ser: “reconozco estos pensamientos negativos que cruzan por mi mente, pero este no soy yo, verdaderamente este negativismo no forma parte de mi ser”.

Conforme obtengas claridad y conciencia sobre tu propio ser, te darás cuenta de que eres una gran persona con valores y principios, y que el negativismo es algo que puedes cambiar. No caigas en el conformismo de decir: Así soy yo.

Condicionamiento mental

La repetición y fijación de tus pensamientos en tu mente, logran cambios en tu ser, incluso cambios fisiológicos. Considera tus pensamientos como la comida que consumes. No vas a engordar por una hamburguesa que hayas consumido el día de hoy, pero si te comes una o más diariamente, sin duda alguna esto producirá cambios en tu ser, cambios incluso fisiológicos.

Asumiendo la responsabilidad

La verdadera solución al mal hábito de quejarse, es la responsabilidad. Debes decirte a ti mismo algo como: “quiero aceptar más responsabilidad por todo lo que me ocurre a diario”.

Algunos ejemplos de asumir la responsabilidad, pueden ser:

Si no soy feliz, es porque yo mismo estoy creando infelicidad.

Si en el mundo existe un problema que me molesta, es mi responsabilidad corregirlo.

Si quiero lograr u obtener algo, depende completamente de mí lograrlo.

Si quiero cierto tipo de personas junto a mí, debo atraerlos y aceptarlos.

Si no me gustan mis condiciones actuales, yo las creé, yo las puedo cambiar.

También es bueno creer que todo lo bueno que pasa en tu vida, todas aquellas cosas buenas, incluidos éxitos, logros, triunfos, etc., son cuestiones que tú mismo has atraído y son hechos destacables que puedes sumar a tu lista.

Quejarse, es negar la responsabilidad, y culpar a otros, no es más que crear excusas para dejar de sentirse responsable.

¡Deja de quejarte por 7 días!

Quejarte, es lo peor que puedes hacer por tu salud, tu riqueza y por tu integridad como persona, porque es en aquello que te enfocas, lo que se manifiesta en tu vida. Así, si mantienes quejándote de tu pobreza todo el tiempo, ¿qué será lo que vas a atraer a tu vida? ¡Pues más pobreza!

Piensa por un momento, ¿qué es aquello en lo que estás centrándote hoy? ¿Alguna vez has analizado tus pensamientos? ¿Son predominantes aquellos positivos o negativos? Cuando te quejas de tu situación (sea esta cual sea) lo único que estás logrando, es atraer a tu vida, la desgracia.

¿Te has fijado alguna vez en que los que se quejan todo el tiempo por lo regular tienen una vida dura? Parece que todo lo podrían hacer mal, y efectivamente les sale mal. Algunos dicen: "por supuesto que me quejo", ¡mira la porquería de vida que tengo! Pero como ya sabes, el verdadero motivo de vivir una vida así, es el enfocarse en la desgracia. Y que mejor manera que enfocarse en la desgracia que mantener quejándose de todo.

Lo cierto, es que uno sin saberlo, se queja varias veces al día, de diferentes cosas, personas, situaciones, resultados, hechos, ideas, etc... Y para lograr controlar (evitar) las quejas diarias, deberás analizarte en todo momento. No es una tarea fácil, pero realmente vale la pena hacerlo.

Otra cosa que debes hacer es la de alejarte de personas quejumbrosas, incluso si esto es bien difícil, al menos vale la pena que los ignores cuando los escuches quejarse.

Al principio te encontrarás quejándote en diferentes instantes, para lo cual es importante que lleves la cuenta de las veces que te quejas al día. Te sorprenderás. Idealmente, este número tendrá que ir disminuyendo a medida que transcurren estos 7 días. Al transcurrir los días, podrás detectar una queja antes de lanzarla, ya sea en voz alta, o en tus pensamientos.

Finalmente el resultado será grandioso, pues nuestras quejas son uno de los factores principales del fracaso, y eliminando uno de los factores que no nos permiten lograr el éxito, llegaremos mucho más fácil y rápido a él.

Lo que se requiere aquí para verdaderamente cambiar el hábito es disciplina. Muchas personas leen artículos como éste, aplican lo que dice algunos días y luego lo olvidan. Podrían leerlo meses después sin recordar una sola palabra e incluso creer que es un artículo nuevo.



T. Harv Eker
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