miércoles, 20 de abril de 2016

Las 18 virtudes según el arte tibetano de la serenidad




A la mente, el corazón y la energía le ocurre lo mismo que al agua sucia, que si la dejas reposar un rato acaba aclarándose. Según la tradición bön, si hay claridad en ti, se te desarrollarán 18 virtudes sin que tengas que hacer nada para que suceda. Recuerda respirar, recuerda relajarte, no tomar acción ante la primera negativa, cultiva la calma y estas virtudes florecerán.
Las 18 virtudes según el arte tibetano de la serenidad son:
El equilibrio: Se consigue al unir todo tu SER. Al sentirte también en unión con todo lo que ES, para lograrlo has de cuidar lo que piensas y como te expresas. Hagas lo que hagas, enfócate en el AMOR y lograrás el equilibrio.
Una sensación de propósito: Una vez alcanzado el equilibrio dentro de ti, viene la sensación de propósito, sabes que tienes que hacer, te sientes más seguro de ti mismo, ya tienes las respuestas a las preguntas que hasta ahora necesitabas resolver y eso te proporciona un bienestar mental y una gran fortaleza para dedicarte a lo que deseas.
Una ausencia de vanidad: No necesitas ser más ni menos que nadie. No albergas rencor, ni ninguna necesidad de imponer tu voluntad. Acoges la vida tal y como va llegando, con flexibilidad y total ausencia de rigidez o control.
Naturalidad: No tienes prejuicios, por lo tanto todo se expresa a través de ti con total naturalidad, sin barroquismos, ni apariencias superfluas.
Sin esfuerzo: Todo te llega sin esfuerzo, porque confías en el Universo, no tienes prisa y reconoces dentro de ti el gran poder creativo expresándose y revelándose.
Veracidad: Ya no te ocultas. Ocurra lo que ocurra prefieres la verdad. La verdad te hace libre y te da la oportunidad de elegir mejor entre todas las opciones. La verdad puede ser dolorosa, pero ya no le temes al dolor, sabes que todo pasa y que al final, lo importante es haber sido honesto contigo mismo.
Elegancia: Una elegancia espiritual y física. La unión de tu mente y espíritu logran elegancia en tus manifestaciones, ya sean de palabra, gestuales o emocionales.
Estabilidad: Eres como una roca. Estable, seguro, fuerte. Lo cual no significa que seas inflexible o rígido, significa que se puede confiar en ti, y que se te puede pedir ayuda.
Un buen carácter: Eres amable, intentas no juzgar, eres tolerante, tienes una autoestima saludable, y todo eso repercute positivamente en tu relación con los demás y en la huella de bondad que dejas en el mundo.
Realización: Reconoces en ti todos tus logros, logros que pueden ser anónimos, logros que nadie te ha dado una palmada en la espalda de felicitación, pero tú los conoces y te sientes satisfecho del camino andado, y sabes que esos logros anónimos son más importantes que otros logros, más llamativos y más aplaudidos por el mundo.
Modestia: Expresar las emociones es de fuertes. Y ser modestos es de sabios. La modestia no se aprende ni se alcanza, llega por sí sola cuando se está equilibrado y enfocado en la espiritualidad interior.
Perseverancia: Todo lleva un tiempo hasta su manifestación, y tú ya lo sabes, por eso aguardas sin desesperarte porque sabes que todo deseo puro y lleno de intención siempre se cumple.
Alegría: La alegría es intrínseca al amor. Una vez que uno elige el camino del despertar interior, ya no hay marcha atrás, por muchos ratos malos que se pasen hasta desbloquear toda herida original, de fondo, siempre hay una alegría, una chispa, un sentimiento de magnificencia.
Gentileza: Eres gentil porque eres fuerte. Sólo los débiles de corazón tratan mal a otros. Tú no tienes esa necesidad porque te has perdonado y perdonaste a quienes te hicieron daño. Gracias a ese perdón, el mundo es ahora un mundo mejor.
Generosidad de espíritu: La energía universal se basa en dar y recibir. Se es generoso cuando ambos preceptos se cumplen. No eres más generoso si das más que recibes. Eres realmente generoso cuando dejas que la energía fluya en ambas direcciones, para que des y para que recibas.
Tolerancia: Ponerse en el lugar de los demás. Intentar comprender sus acciones. Averiguar que herida original se oculta debajo de ciertos comportamientos y no tomarse nada como algo personal, esa es la tolerancia.
Buena voluntad: La sabes ver en los demás y la ejerces en tu día a día. Tener buena voluntad bendice tus actos y en consecuencia tus manifestaciones, por lo que la vida te colma de toda clase de cosas buenas.
Simplicidad: Lo difícil es ser simple y sencillo. Es más fácil crearse máscaras bajo las que ocultar la vulnerabilidad. Ser simple es estar cerca del amor hacia ti y hacia todo. Los demás descubren algo en ti, que no pueden explicar con palabras pero que sienten como algo confortable, sin artificios, que les hace sentir bien cuando están a tu lado.
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