jueves, 28 de abril de 2016

Lección 1 - El primer día.



El Arte de la Pacificación Espiritual


Queridos Amigos:
Quiero tomar unos momentos para darlos la bienvenida y mencionar algunos detalles que os ayuda­rán a obtener más de este curso.
Espero que estéis tan entusiasmados como yo por empezar. Lo digo porque siento que estoy empe­zando con vosotros, no como quien ya sabe a donde llevará este conocimiento, sino como alguien atraído por esta experiencia como vosotros. Yo no sé lo que cada lección comunicará en adelante. Desearía saberlo. Todos mis esfuerzos por diseñar este curso fallaron. Cada momento que me sen­taba para empezar a escribir sentía un bloqueo mental, como si no fuera el tiempo correcto. No fue hasta que estuve en el Mar Muerto en Israel que todo finalmente llegó junto. Cuando sentí la presen­cia de Jeshua tuve dificultades para creer que esto realmente estaba pasando. Sin embargo, en el transcurso de los años, he aprendido cómo diferenciar entre mi imaginación, y una "real" experiencia inspirada. Yo podía sentir el amor que venía de ese hombre que estaba delante de mí, y supe que era él. Ahora que he empezado a escribir las lecciones, no hay duda en lo absoluto. Jeshua está dándo­nos un gran regalo, y nosotros estamos listos para caminar en la Luz con él.
Cuando me siento a escribir cada lección, hay un proceso para abrir una puerta a la información que necesita ser comunicada. Siempre que me es posible, empiezo por emplear el tiempo cantando el nombre de Jeshua en una bañera. Puedo sentir una Luz que me llena cuando hago esto, y cuando me siento completo, voy inmediatamente a la computadora. Sin embargo, no pretendo decir que es­toy conectado con Jeshua. El proceso parece una porción diferente de lo que la mayoría de las per­sonas pueden esperar. (Fue una experiencia similar con los Niños Psíquicos, y supongo, que con todo lo que me inspira a escribir.) En primer lugar, creo que nosotros estamos conectados a niveles de sabiduría más altos de muchas fuentes todo el tiempo. Todos nosotros lo hacemos. Por consi­guiente, yo pienso que ese aire de misterio necesita ser removido. Por otra parte no es nada más que el ego que hace a una persona "más especial" que otra. Cuando nosotros comprendemos que todos somos llamados a ser "los Canales de la Paz de Dios," entonces esa otra parte se vuelve muy pe­queña. Jeshua está ciertamente conmigo cuando presento el material, que es lo que él prometió. Pero es un esfuerzo común, en el que yo también estoy envuelto. Jeshua debe usar mi mente y todo su ser para comunicarse conmigo, para luego comunicarse a través de mí con vosotros. Mi meta es aceptar la Conciencia Crística que yo comparto con Jeshua, de allí dependen todas las respuestas. Vosotros averiguaréis pronto que ésta es la meta primaria de todo el curso.
Habrá 33 lecciones que os serán enviadas en un período de 99 días, y cada lección tendrá exacta­mente 999 palabras (N. del T.: Esto obviamente sólo es válido en el idioma original (inglés), una vez traducido al español quedarán otras cantidades de palabras). Jeshua fue muy específico acerca de éstos números y dijo que habría información que la mente consciente no entendería. Cuando escribí las primeras lecciones me asombré de que abruptamente finalizaban exactamente con 999 palabras. No hice ningún esfuerzo conciente de mi parte en lo absoluto.
Estamos entrando juntos en un camino. Nadie sabe a donde nos llevará, pero estamos con quien ha pasado antes por este camino. Estamos aprendiendo el Arte de Pacificador Espiritual, porque hemos venido a sanar el mundo entero. Caminamos hacia adelante con gran confianza, sabiendo que tene­mos aliados poderosos a nuestro lado.
Paz,     James Twyman


¿Estás listo?
¿Qué otra pregunta necesito hacerte? ¿Y qué respuesta darás, ahora que ha sido preguntada? ¿Ca­minarás adelante, o atrás? No hay otra opción. Has intentado aferrarte todavía, pero los días de espe­ra han quedado atrás. ¿Estás preparado para aceptar tu misión, la que se te dio antes de que nacie­ras? ¿Estás preparado para traer paz a todos los seres SIENDO paz? ¡Di SI! Dilo tan alto que puedas oírlo. Nadie más necesita saberlo. Sólo tú. Sólo tu Alma.
Has sido llamado para ser un descubridor de la paz en este mundo de sueños. Hay una razón para esto. Tú quieres despertar a este mundo, y es la única manera. ¿Entiendes esto? La única manera de que tú despiertes es despertando a otros. Y aún así, nadie necesita despertarse sino tú. Piensa esto por un momento. Nadie necesita despertar sino tú. ¿Por qué digo entonces que debes darla para recibirla? Es muy simple. Porque sólo te estás dando a ti mismo. No hay nadie más allí que tú mismo para dar o recibir.
¿Estás preparado para ver esto, para conocerlo, y para amarlo? Si es así, entonces estás preparado para sanar el mundo entero siendo un Pacificador Espiritual.
Todo este curso puede describirse en una frase: "Da todo como si fuera la única cosa que importa, sabiendo que la voluntad de Dios es perfecta en cada momento." Medita en esta frase por un momen­to. ¡Da todo! ¡Ya es perfecto! Nada se requiere sino tu voluntad de dar todo a todas las cosas, y aún así nada que puedas hacer cambiará la voluntad de Dios que se cumple en cada situación, no impor­ta cómo aparezca. ¿Esto te parece imposible? ¿Por qué se te habría pedido trabajar en algo si el resultado no importa? Eso es lo que va a llegar a tus manos en los próximos 99 días, y cuando así haya sido entenderás, no con tu mente, sino con tu Alma.
Permíteme explicar hacia qué te estoy llevando. Habrá 33 lecciones en este curso que fluirán a través de 99 días. ¿Puedes suponer por qué este número es tan importante? Treinta y tres no es un número ordinario. Es el número de tu Conciencia Crística. Es el número de tu despertar. ¿Y por qué estas lecciones se presentan cada tres días?. Yo permanecí sin movimiento en la tumba tres días para que la vida pudiera tomarme en sí misma. Yo morí para poder vivir para siempre, y se te está pidiendo que hagas lo mismo. La única manera en que puedes ser un Pacificador Espiritual es que te vuelvas la esencia de la paz, o en otras palabras, si tú mismo te conviertes en el Cristo. No tengas miedo de esto, yo he ido antes que tú para hacer recto el camino. Pero no cometas ningún error, ahora tú mis­mo debes ir por el camino. Nadie puede hacerlo por ti. Nadie puede aceptar tu vida más que tú, y una vez hecho, se acepta para todos. Éste es el momento que tú escogiste, y se está cumpliendo.
Yo estoy hablándote en más niveles de los que conoces, ya que existes en más planos de existencia de lo que podrías comprender con tu mente. Por esta razón es que estos sagrados números son tan importantes, y estos símbolos que uso te despertarán a esta información de maneras que las pala­bras nunca podrían. Tú leerá las palabras y tu mente entenderá los conceptos. Tu vida se beneficiará y tocarás las vidas de innumerables otros a través de la paz que ofreces. Pero aún así hay mucho más que la mente nunca entenderá, y éste es el lugar crítico a donde te estoy conduciendo. Éstos son los secretos que transformarán tu existencia, tal como me transformaron a mí. Sí, yo sufrí tam­bién esta transformación, y ahora y ahora soy una vía mostrador-del-camino. Tú también abrirás el corazón de esta verdad a aquellos a quienes el Bienamado te dé, así como tú me fuiste dado a mí. No hay ninguna otra razón por la que hayas nacido. Nada más significará nada para ti, y aún así no lo entenderás hasta que lo ofrezcas.
Así es que ahora empezaremos, porque la jornada se ha puesto ante nosotros. Camina conmigo es­tos 99 días, y permite que tu mente sea abierta.
Hace dos mil años yo compartí misterios con mis amigos que ellos mantuvieron muy sagradamente. Sólo fueron compartidos con otros una vez que se prepararon para el poderoso impacto de la verdad en sus corazones y almas. Muchos de éstos secretos fueron codificados en un símbolo geométrico que se fue pasando de una comunidad a otra, y aún así fueron sólo pocas las personas quienes sien­do expuestas a este símbolo pudieron descifrar los secretos que estaban dentro. Sus almas supieron y entendieron, pero sus mentes no estaban todavía listas para entrar a la cámara sagrada.
Pero ahora es extremamente importante que todos ustedes accedan a esta información. Los secretos del Reino de Dios se reflejan allí, porque ellos están dentro de ti ahora. En los próximos 99 días yo abriré cada cerradura y revelaré para ti los misterios de vida y muerte. Entonces entenderás la natura­leza inmortal de esta búsqueda, y sabrás que tú eres uno con la meta que buscas.
Así que te preguntaré una vez más: ¿Estás preparado para entrar en este camino? Habrá momentos en que todo parecerá muy oscuro, y otros donde la Luz casi te cegará. Sabe que cada paso será guiado por mí, porque yo he caminado antes que tú y conozco cada lugar peligroso. Pero tú debes saber que tu vida entera te ha conducido a este momento. Entonces te caerá como lluvia, refrescando tu alma misma.

Tu Hermano 


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