jueves, 28 de abril de 2016

Leccion 6, Un Curso de Milagros

Leccion 6, Un Curso de Milagros

LECCIÓN 6


Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.

1. Los ejercicios que se han de llevar acabo con esta idea son muy similares a los anteriores. 2Es necesario, una vez más, que para cualquier aplicación de la idea de hoy nombres muy concreta­mente la forma de disgusto de que se trate (ira, miedo, preocupa­ción, depresión, etc.), así como lo que percibes como su causa. 3Por ejemplo:

4Estoy enfadado con ______ porque veo algo que no está ahí.
5Estoy preocupado acerca de _____ porque veo algo que no está ahí.

2. Conviene aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puede usarse provechosamente durante el trans­curso del día con ese propósito. 2No obstante, las tres o cuatro sesiones de práctica que hoy se requieren deben ir precedidas, como en días pasados, por un minuto más o menos de búsqueda mental, seguido de una aplicación de la idea a cada pensamiento de disgusto descubierto en dicha búsqueda.
3. Una vez más, si te resistes a aplicar la idea a algunos de los pensamientos que te causan disgusto más que a otros, recuerda las dos advertencias mencionadas en la lección anterior:
2No hay disgustos pequeños. 3Todos perturban mi paz men­tal por igual.
4Y:
5No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. 6Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.

Instrucciones para la práctica

Ejercicio: Tres o cuatro veces, de un minuto aproximadamente.
   Las mismas instrucciones que ayer, sólo que usando una nueva idea. 

Consejo: La lección habla como si deberías buscar en tu mente durante un minuto, y luego aplicar la lección a cada pensamiento descubierto en tu búsqueda. Sin embargo, puedes tener dificultad en recordar  todas las cosas descubiertas. Si es así, en lugar de practicar en estas dos fases distintas, puede que quieras hacer la práctica de un modo ligeramente diferente: Busca en tu mente, encuentra un disgusto, aplícale la idea; luego busca de nuevo otra ofensa, aplícale la idea; y así sucesivamente.

Respuesta a la tentación: Voluntaria.
   La idea puede usarse durante el día para eliminar tus disgustos. Pero esto no es un substituto de tus periodos de práctica.

Comentario

Esto empieza a explicar por qué estoy disgustado realmente. Nunca estoy disgustado por la razón que creo, estoy disgustado porque veo algo que no está ahí. (De nuevo el Libro de Ejercicios construye su caso pieza a pieza, no nos dice simplemente lo que estamos viendo, sólo que es algo que no está ahí. Si eres curioso échale una mirada rápida a la siguiente lección). No podemos ni siquiera imaginar cuánto de lo que vemos, cosas que pensamos que son “reales” y “hechos”, realmente son cosas que no están ahí. El argumento que se está construyendo aquí es que todo nuestro disgusto procede de cosas que no están ahí. Sólo lo que Dios crea es real, y nada de lo que Él crea es doloroso, y si éstos son hechos, la idea de hoy tiene que ser verdad. Así que cuando me siento disgustado, puedo decirme a mí mismo: “Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí”.

Se nos pide recordar “las dos instrucciones mencionadas en la lección anterior” (3:1). Puesto que estas dos instrucciones se repiten de nuevo, está claro que son importantes, así que pensemos en ellas un poco. La primera de ellas:

No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.
(3:2-3)

Me doy cuenta de que tengo que recordarme esto a mí mismo un montón de veces. Es tan fácil pasar por alto lo que a mí me parecen disgustos pequeños, y dejarlos sin solucionar. Una ira muy violenta contra alguien que me traiciona y me roba el trabajo no es mayor que lo que yo pienso que es una pequeña molestia por un servicio lento en un restaurante. Ambos tienen el poder de perturbar mi paz mental. Si mi meta es una mente en paz, tengo que aprender a tratar con todos mis disgustos como de igual importancia, tengo que aprender a “reconocer lo que es lo mismo y lo que es diferente” (L.4.3:4).

No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo
desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, pues,
las consideraré a todas como si fuesen iguales.    (6:3-4)


Al menos durante los períodos de práctica, necesitamos considerar a todos los disgustos como iguales, y aplicar la lección a todos ellos. Si continúo sin aplicar la lección a los disgustos “menores” o a un disgusto que me parece justificado, no dejaré que estos disgustos desaparezcan. Me estaré aferrando al principio detrás de todos ellos. Sería como decir que vas a perder peso eliminando el azúcar y la grasa de tus comidas pero tomando dos kilos de helado cada noche. El Curso insiste en que seamos minuciosos y totales en nuestras prácticas.

“Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí”.
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