sábado, 16 de abril de 2016

Los latidos del Tambor

A las percusiones se les relaciona con lo “primitivo”, término que desde nuestra perspectiva occidental del siglo XXI, usamos para referirnos a lo poco evolucionado o “infantil” (en el mal sentido de la palabra). Sin embargo, ese concepto también designa lo que es primordial, aquello que es común a todos los seres humanos y cuya marca llevamos impreso en nuestro cuerpo.
GOLPES MÁGICOS
El ritmo de los tambores es tan básico como el latido del corazón, por ello oír su eco es como regresar al centro de la vida. Como dijo el sicoanalista Carl Jung: “Aquello que habla con las voces de nuestros antepasados da calma. Ayuda a la humanidad a sobrevivir la más oscura de sus noches”.
Desde los chamanes de Mongolia hasta los sanadores minianka de África Occidental usaron por miles de años la fuerza de este ritmo para curar y fortalecer la salud física, mental y espiritual. 
Utilizarlos con propósitos rituales todavía es habitual. Y es que gracias a ellos las personas logran conectar la mente con la parte más auténtica de su ser, aquella que da un verdadero sentido a la vida, la que toma en cuenta a los demás humanos y a la naturaleza.
El musicoterapeuta Jim Swing explica que, desde un punto de vista técnico, el sonido del tambor puede cambiar las frecuencias de tu cerebro, induciéndote a estados meditativos. 
Según los expertos, el tamborileo, en una combinación de vibraciones y pulsaciones de 180 ciclos por segundo, se aproxima a la frecuencia de resonancia de la tierra y por eso representa una puerta a un mundo interior inexplorado.
“Cuando el ritmo es el correcto, lo sientes con todos tus sentidos: está en tu mente, en tu cuerpo…”, indica Mickey Hart, autor del libro “Song Catchers In Search of the Worlds Music” (Cazadores en busca de la música del mundo).
EL TAMBOR – SONIDO PRIMORDIAL
Indudablemente que el tema asociado con el tambor tiene raíces tan antiguas como el cosmos, como nuestra galaxia, como la tierra, como el mismo ser humanidad.
Lo maravilloso del presente, es que tal como fue anunciado desde pasados tiempos “ciencia y religión se reconcilian”. Lo que otrora por ignorancia se consideraba un proceder intrascendente, en el sendero del chaman, ahora la ciencia encuentra que esas acciones y el uso de determinados instrumentos, indudablemente mueven energía y sintonizan con los rítmicos cósmico – telúricos, asociados a aquello que llamamos vida.
Astrónomos de la Universidad de Berkeley, California (USA), descubrieron que la Vía Láctea esta curvada y además que VIBRA COMO UN TAMBOR. El fino disco de hidrogeno que rodea nuestra galaxia y que se extiende a lo largo de un diámetro de 200.000 años luz de la Vía Láctea, vibra como un tambor, encontrando que lo hace en tres modos o “notas” distintas.
Las reverberaciones del tambor son cósmicas, forman parte del universo, de nuestra galaxia, de nuestro sistema solar, del planeta tierra y del ser humano.
Es así que la ciencia encuentra una base para comprender la importancia del sonido del tambor, sonido primordial que conecta con los orígenes de la creación.


Recordemos que cuando el feto se encuentra en el vientre de la madre, el primer sentido que se activa es el oído, escuchando el latir del corazón de su madre semejante al que produce un tambor.
Si como es arriba es abajo, ¿entonces el sonido “descubierto” por la ciencia, es el sonido del corazón de la Madre Cósmica?, indica que aun estamos en proceso de “desarrollo”, estamos siendo gestados, que maravilla.
El sonido del tambor en nuestro caso particular nos conecta con el corazón de la Madre Tierra, nos induce a estados alterados de conciencia, a encontrar respuestas, soluciones, a “gestar a voluntad” cambios, a dar a luz “nuevas realidades”, todo ello en un instrumento de madera y piel, que ofrece al ser percutido un universo de posibilidades infinitas.
En México, los hermanos Tarahumaras consideran el sonido del tambor como la voz de Dios. Así también en muchas otras culturas encuentras esa afinidad, que ahora la ciencia demuestra que tiene una base.
Mi admiración y respeto para las chamanas y chamanes de todos los tiempos, cuyos afinados sentidos y conexión con la fuente, les permitió comprender el gran instrumento Medicina que es el Tambor, además de ser el vehículo perfecto que induce a viajar entre las finas cuerdas del universo.
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