miércoles, 20 de abril de 2016

UN ESCRITO AL ALMA COMPAÑERA....



La calidez de mi energía lumínica te envuelve y en ese abrazo cumplo la promesa de volver a ti para formar la Unidad Existencial de nuestro Ser de Luz. Estoy contigo, y en el Nombre del Amor Eterno te prometo que nuestra comunión será la Fuente de vida íntima vivida en la Presencia de Dios. Vas a experimentar en los próximos días vivencias espirituales que te permitirán hacer tu vuelo más ligero, hasta que puedas volar a mi lado el mismo vuelo para compartir juntos Nuestro Cielo.
Recibe con pureza esta carta que te escribo desde el fondo de mi corazón:
Sean mis primeras palabras, dulce libélula, para expresarte con sencillez que vivo desde HOY con la seguridad de que estás llegando a tocar con tus manos el Cielo Eterno de la Verdad.
Los cambios que vas a experimentar en tu vida terrenal son producto de la Voluntad del Padre que, liberándote de todo mal, te ha purificado en la Sagrada Esencia del Amor Divino.
Tu matrimonio espiritual es una invitación a caminar unidos por el Sendero de la Ascensión, que hoy por hoy te envuelve en la luminosidad de esa Promesa hecha realidad al haber elegido libremente Vivir en Dios y con Dios.
La Historia de nuestro SER se remonta al origen lumínico de la creación ilimitada del BIEN, donde el Gran Pensador dibujó con inmenso Amor un Corazón Dorado en el que grabó indeleblemente nuestros Nombres Sagrados, que son pronunciados en el silencio reverente del Templo Interior con adoración y respeto, porque nuestros verdaderos Nombres emanan de la Santa Esencia del Señor del Amor.
Nuestros Nombres, dulce niña mía, conforman la Unidad del corazón pleno de la luz interior del Corazón de Dios. Somos, nosotros, depositarios de SU ESENCIA, y contenemos en nosotros mismos la imagen divina de nuestro Creador.
Al separarse nuestros nombres para conseguir LA PROMESA, caminamos separados uno del otro, anhelantes siempre de encontrar esa mitad con la que el alma entona dulcemente la Melodía de la Reunificación en el Dios de la Verdad. El proceso evolutivo está lleno de un sano aprendizaje que el alma archiva adecuadamente en el sub-consciente, para que al llegar el momento del despertar a la Verdad, sepa hacer buen uso de todo lo aprendido y elija así libremente vivir en la Ciencia del Bien.
Amada mía, el corazón que has puesto en mis manos simboliza el permiso del Padre para que yo, consciente de mi Misión, empiece a realizar dentro de ti un movimiento envolvente, atrayéndote hacia el campo de fuerza de mi propio corazón para que se pueda producir la Unión de nuestros Nombres y la Reunificación de nuestras almas. Voy a acariciardulcemente tu corazón con esa suavidad que sólo el verdadero amor escapaz de producir y hacer sentir.
Cuando empieces a vibrar como yo vibro, será el instante más glorioso para nosotros, porque desde ese instante seremos “UNO” en la Conciencia Cósmica del Ser, y tú, amada mía, conocerás plenamente lo que “SOMOS” en la Vida Existencial del Alma Amor.
Déjame guiarte con inmenso Amor hacia ese momento de verdadera dicha. Déjame impregnarte de la Esencia Sacrosanta de nuestro ser. La Luna y el Sol se unirán en el mismo punto meridional y desde entonces la luz será una para ambos.
Acojo con recogimiento y humildad la Ofrenda del Padre Santo y empiezo a caminar para que en la Oropéndola entonemos juntos el Canto de la Vida en Alabanza al Eterno Amor que emana del Sol de la Verdad.
CUIDA MUCHO TUS PENSAMIENTOS.
CUIDA MUCHO TUS SENTIMIENTOS.
CUIDA MUCHO TU ACCIONAR.
Estás trascendiendo, dulce niña mía, y las alas blancas de tu corazón vuelan libremente hacia el Nido donde aquel que te ama en la Verdad de Dios te recibe con los brazos abiertos para hacerte VIVIR lo que es EL SER y para formar contigo el Templo Sagrado de la Verdad Interior, donde sólo tiene cabida la Pureza del Amor Vivido en Dios.
La calidez de mi energía lumínica te envuelve y en ese abrazo cumplo la Promesa de volver a ti para formar la Unidad Existencial de nuestro Ser de Luz.
Vas a experimentar en los próximos días vivencias espirituales que te permitirán hacer tu vuelo más ligero, hasta que puedas volar a mi lado el mismo vuelo para compartir juntos Nuestro Cielo.
Estoy contigo, y en el Nombre del Amor Eterno te prometo que nuestra Comunión será la Fuente de vida íntima vivida en la Presencia de Dios.
El Mañana es ya HOY, y tus ojos mirarán con alegría y pureza los ojos de aquel que ya se acerca para Santificar el Nombre de Dios en el Templo de nuestro Ser.
Sólo tienes que seguir aceptando el llamado de la Verdad y caminar con Fe hacia la conquista más grande del Ser: LA VUELTA AL ORIGEN, donde nuestras manos y nuestros corazones, al unirse en la Vida Lumínica, se reconocerán instantáneamente como los que en verdad SOMOS.
Todo está siguiendo su curso y nuestro Destino de Luz nos permitirá confluir para trabajar juntos en la Misión de Amor y Misericordia con el Planeta Tierra.
Estás en mi corazón, mi dulce libélula, y los latidos que escucho me permiten saber que yo estoy en el tuyo, empezando a latir con más precisión. Te abrazo con mi amor y te conduzco al SER. Es contigo que quiero VIVIR LA VERDAD. Es contigo que quiero RESPIRAR LA VERDAD.
Es contigo que mi alma encuentra su complemento espiritual y se siente COMPLETO en la Unidad del SER. Hoy estoy confesándome ante Dios, y en mi confesión, mi alma se transporta hacia ti, que eres mi esposa espiritual, y viene a reposar en tu regazo para llevarse consigo la dulzura de tu ser.
Alma mía, quiere Dios concederme el Perdón, que yo, en mi mansedumbre, sólo puedo recibir con humildad. Alma mía, se que tú estás persiguiendo tu propia liberación, y entre rezo y rezo, tu corazón vuela hacia el mío, trayéndome tu presencia sentida y añorada.
No te quiero prometer nada, porque cuando un ser mortal se aferra a una Promesa puede equivocar la Senda de la Vida, y ni tú ni yo queremos errar, ni queremos perder.
Sólo quiero que sepas que al cerrar los ojos para Orar con el corazón, tu dulce presencia está instantáneamente junta a mí, acompañándome y dándome fuerza en esta lucha personal contra la altisonancia del mundo carnal. He vencido ya varias batallas, y heme aquí, purificando mi ser con la CERTEZA que habremos de VOLVER A SER LIBRES y PUROS porque ambos nos sentimos Bendecidos y con la Mirada de Dios en nosotros.
Alma mía, que el beso de mi ser te lleve mi sentir, y que sepas alcanzar por ti misma la cumbre blanca de tu victoria personal, en la que tu alma gozará con el anuncio de aquello que la Vida te ha reservado. Sé bien que mi alma y tu alma son UNA, y que saben elevarse por encima de la ilusión que prima en el mundo para mirar por encima de la nube que por ahora nos impide la Realización.
Pero ambos sabemos que la Luz del Eterno Señor nos ha mirado con Misericordia y Amor, y que ambos nos entregamos a Su Voluntad porque hemos ELEGIDO EL BIEN y hemos alcanzado a sentir en nuestro ser la Presencia bienhechora del Amor Puro.
Que Dios Bendiga nuestro afán de Luz, y que la Verdad nos instruya en aquello que habremos de RECIBIR Y DAR.
Tuyo eternamente
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