jueves, 12 de mayo de 2016

De lo beato a lo espiritual



 Quienes sigan lo que escribo ya habrán detectado que poseo un verbo duro al expresar. Que uso las palabras, a veces, como dardos envenenados, o como lanzas en ristre que buscan clavar y punzar. Que juego con el sarcasmo, la ironía, la sátira y el humor a veces “negro” ¿Refleja esto algo? Una forma de manifestar que ni tiene que gustar ni se ha de imitar o seguir, simplemente es un estilo y nada más ¿Pero a qué viene ésta, si se quiere, llamar introducción en relación al título de ésta entrada del actual? Sencillo, lo explico.

        Antes del 21/12/12 detecté algo que denominé l@s beat@s del 2012. Era fáciles de reconocer porque se caracterizaban por:

+  Seguir a alguien que les instruía, les guiaba, les conducía.
+  Se creían elegidos, de alguna manera, en ese nuevo renacer que se les anunciaba.
+  Iban de sobradill@s en sus evoluciones espirituales, cuando en verdad no hacían nada por sí, sino seguir a alguien repitiendo eso de “X ha dicho…” “Porque X asegura que…” “Si lo ha dicho X… “
Se agrupaban en formaciones que no llegaban a sectas en modo alguno, pero que tendían a un comportamiento concreto.
+  Buscaban sin encontrar, y en esa búsqueda – que alabo – se quedaban con lo primero que les deslumbraba sin investigar nada más. Sin profundizar.
No se atrevían a decir algo contrario a lo que su guía o maestro decía, eso parecía ser palabra de dios o palabra de maestro en cuestión.
+  Parecían santurrones/as hablando de un amor que no sabían ni palpar ni transmitir, sólo hablaban sin argumentación, y menos con ejemplos personales.
Iban a ser salvados, no se sabe porqué, si por los extraterrestres o por otra cosa como los ángeles.

        Es@s beat@s del 2012, tras el paso del 21/12/12 ha sufrido una transformación. Hay quienes, defraudad@s porque no se dieran los acontecimientos externos anunciados, se han alejado de eso que les tuvo ilusionad@s y ahora tienen bastante ira y rabia por haberse sentido engañad@s, y así les va. Hay quienes se han transformados en algo distinto practicado un misticismo de acera donde siguen perfilando cosas sin atino y procuran aparentar una espiritualidad que no lo es. Están es un proceso algo light desde el que realizan un modo de vida en el que parecen algo santurron@s y han de hablar de una forma concreta y portarse con un estilo predefinido.

        Tanto los que se quedaron en beat@s del 2012 como los ascendidos a mistic@s de la cuarta dimensión hablan de la espiritualidad, y en algunos aspectos aciertan, pero no terminan de quitarse el cliché de que la espiritualidad es algo parecido a la vida del monasterio y/o contemplativa intramuros queriéndola compatibilizar con la sociedad en la que viven. Y esta espiritualidad les conduce a criticar a quien pueda tener un comportamiento dicharachero, divertido, entusiasta, espontáneo, despreocupado y totalmente abierto a usar y utilizar cualquier modo de expresión que no sea el de las manos unidas en el pecho reverenciando en un Námaste continuado a los demás.

        Y es que vivir la espiritualidad es la manifestación única y propia además de exclusiva del Ser de Uno, que es irrepetible y perfecto. Por tanto, la espiritualidad no es un comportamiento único, un usar formas concretas, un vestir de una forma determinada, comer acorde a ciertos parámetros, y, por añadidura, criticar lo que no sea eso.

        La espiritualidad no tiene nada que ver con lo santurrón, la beatitud o el misticismo, es sencillamente la manifestación absoluta de tu Ser en plena libertad, siendo como es y sin someterse a criterios o pautas determinadas o exclusivas.

        El beato es quien siempre espera que su comportamiento inculcado por alguien le permita ser salvado por un ente superior. No es libre en su acción, sino que se adapta a lo que le dijeron para conseguir la “salvación”
       
           El místico vive aislado de lo que le rodea y desarrolla su vida acorde a un plan concreto que alguien ha desarrollado cumpliendo horarios, realizando una serie de cosas concretas todos los días y teniendo un comportamiento exclusivo pendiente de ser siempre examinado y no castigado para llegar a sí a su salvación tal y como se le prometió. Pero el místic@ de 4D lo pretende a extramuros, y eso no cuaja, se queda en un cuaje.

        La espiritualidad, o mejor dicho, el Ser espiritual, es Quien Es en todo instante, sabedor/a de que su Ser se expresa en absoluta libertad sin coacción posible, sin ajustarse a parámetros ningunos más que la aplicación del Amor a sí y por ende a los demás, y no por ello no quiere decir que no rebose de alegría, humor, espontaneidad y uso de formas que le son propias desde la que se divierte, disfruta y es feliz independientemente de lo que los demás digan que ha de ser un ser espiritual o lo que es la espiritualidad según los clichés establecidos.

        Finalizando, cuando el beato o el místico salen, es una claridad de que el ego sigue vigente, pero cuando lo espiritual se evidencia, le importa poco o nada quien le va a salvar, pues ya sabe que está salvo al saber Quien Es, y juega con todo en un disfrutar sin parar pese a quien le pese o digan lo que digan. El Ser Espiritual es como Es, y no se ajusta a parámetros que no le son propios ni a los convencionales ni a los que dicen que es un ser espiritual. Sólo ES lo que ES, aunque no guste ni agrade. Pues el Ser Espiritual no pretende contentar a nada ni a nadie, ni busca ser querido o amado por los demás, ni hace para agradar o ser reverenciado, solo ES como ES. Y cuando el Ser Espiritual de cada un@ sale, lo beato, lo santurrón y lo místico desaparecen, el ego no existe, sólo se evidencia una espontaneidad divina expresándose sin reparos.

        El Ser Espiritual no busca, porque ya ES.

        El Ser Espiritual no necesita hacer nada concreto, Es siendo como Es y eso es un hacer de su Ser sin querer un tener que agradar, ser aplaudido o seguido.

        El Ser Espiritual no suele ser comprendido más que por otro Ser Espiritual, pues ambos se ven y perciben tal y como Son, independientemente de la forma física que posean o cualquier otra cuestión material.

        El Ser Espiritual Es, sin más, y no es como se espera que sea un ser espiritual o acorde a lo que se entienda como espiritualidad.

        Así que si a estas alturas aún buscas lo que sea fuera para ser espiritual, no Eres un Ser Espiritual en manifestación, aún, pero siempre lo has sido y lo serás, aunque no lo podrás manifestar hasta al ego agotar.

        Advertencia: si usas la ruindad o la mezquindad en la manifestación que sea, estás muy lejos de tu Ser Espiritual. Así que obsérvate y observa por dónde van los tiros, que no sea que tengas que repetir una dimensión vivencial superada para el Ser Espiritual, que eso es muy duro. Que ahora se tiene la oportunidad maravillosa de no volver a encarnar en un mundo lleno de iniquidad y mezquindad, sino en mundos llenos de amor, abundancia y plenitud.

        Y si alguna vez te sientes dolido por lo que sea que te digan, te hagan, leas, escuches o recibas, tu ego va a saltar, es evidente, y su ocupación será una preocupación constante en un tener que hacer para conseguir tener la reparación de aquello en lo que sintió dolido. Y de verdad que eso no compensa, se sufre mucho. Así que es una muestra de que tu ego sigue latente. Por tanto, no le des importancia alguna a nada, a nada, a nada. Y si vuelves a sentirte dolido, NO HAGAS nada, pues sólo tendrás más ego en ebullición. En cuando veas ese sentimiento de dolor en ti, insisto, NO HAGAS, y al poco el ego se va porque lo único que quiere es hacer para tener una reparación o recompensa a ese dolor recibido, y esto te alejará más de tu Ser Espiritual que sólo quiere manifestarse y experimentarse en Amor y felicidad, pues lo demás no importa si no ofrece disfrute y gozo continuado.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):

http://emiliocarrillobenito.blogspot.com.es/2016/05/de-lo-beato-lo-espiritual.html
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