domingo, 29 de mayo de 2016

¿Hay comportamientos agresivos-pasivos en tu pareja?



¿Hay comportamientos agresivos-pasivos en tu pareja?

El comportamiento agresivo-pasivo no es exclusivo únicamente de las relaciones de pareja. Este tipo de perfil está ampliamente descrito en los manuales de psiquiatría como el DSM IV; aunque no llega a ser un trastorno de personalidad tal cual.
Pero eso sí, encierra un problemático patrón de comportamiento que dificulta mucho su convivencia diaria. Y más aún, ocasiona graves consecuencias en quienes están a su alrededor. Estamos seguros de que conoces a alguna persona con este tipo de perfil.
Son esas personalidades que pueden ilusionarse por muchas cosas, sin embargo, nunca llegan a nada. Entorpecen cualquier proyecto o los boicotean de modo que pocas veces, se alcanza algo con ellos.
Evitan completamente su responsabilidad, a la vez que manipulan al resto, para que se sientan culpables de sus fracasos. Son personas resentidas que gustan de criticar a los demás, a la vez que ellos/as mismas caen en una pasividad absoluta, casi enfermiza. Son impacientes, a veces hostiles, y por lo general, poco útiles para ayudar o apoyarnos emocionalmente.

Un tipo de personalidad muy tóxica que puede volverse muy dañina a nivel de pareja. Te enseñamos a reconocerlas.

Las personas agresivas-pasivas en la pareja

En el momento en que exista uno de los miembros en la pareja que presente un perfil agresivo-pasivo, surgirán los problemas. Uno de los pilares donde más conflictos ocasionan, es a nivel comunicativo. No expresan. Y lo que es peor, suelen acumular sentimientos de ira o rabia por su baja autoestima, y que no declaran.
Al no evocar en voz alta sus preocupaciones, simplemente, las acumulan. Y esta sensación negativa acaba traduciéndose en un profundo resentimiento que les hace manipular y castigar pasivamente a su pareja del modo más sutil. Más doloroso.
Pero veámoslo a continuación.
  • “La ley del hielo”. Tal vez hayas oído hablar en alguna ocasión de esta expresión. ¿En qué consiste? Es muy sencillo a la vez que ilustrativo. El perfil agresivo pasivo se esconde en su silencio como arma arrojadiza. Como filo de coacción. Son esos momentos en que le preguntamos a la otra persona qué le ocurre. Y él o ella nos responde aquello de “nada”, con una expresión en su rostro que demuestra rabia y desprecio.
  • Falta absoluta de cooperación. Suele ser muy habitual, el hecho de no responsabilizarse de muchas cosas deja a estas personas en una situación de falso poder. Su inmovilidad le da pie para juzgar a los demás. Evitan no involucrarse en muchas cosas, como queriéndose aislar en su propia esfera de perfección. Desde donde criticar al resto. Existe de hecho una expresión popular muy acorde para esta característica: “Es como el perro del hortelano, ni come ni deja comer”.
  • Fingir que siempre está distraído/a. Es posible que más de una vez, ya sea a nivel de pareja o con otra persona, hayas percibido a esas personas que dicen “no escucharte bien” cuando les hablas. Que cuando te diriges a ellos/as están mirando a otro lado, como atendiendo otros aspectos, sin percibir que les estás hablando. Es, un modo de manipulación muy sutil.
  • Disimulan sus enfados. Es otra estrategia muy común. Sabemos que están molestos o molestas por algo, sin embargo nos reafirman que no es así. Levantan un muro donde evitan cualquier conversación repitiéndonos que están bien, mientras intuimos su incomodidad.
  • Son hábiles artistas del sarcasmo: puede que no nos digan qué les ocurre, qué les molesta. Pero sin embargo, desplegarán unas dotes implacables para el sarcasmo. Ahí donde atacarnos, donde lanzar pequeñas flechas a nuestra autoestima, a nuestro equilibrio e integridad. Es algo muy recurrente en el perfil pasivo-agresivo.
  • La victimización. Otra técnica indispensable en toda relación tóxica. Al ser personas que no saben expresar sus emociones, decir en voz alta qué les molesta o qué quieren, caen queriendo o sin querer en una clara victimización. Según ellos, son los menos atendidos y respetados, ellos el centro de ese universo incomprendido donde nosotros, sus parejas, ejercemos las peores artes posibles para hacerles infelices.
Hay que ir con mucho cuidado. Vivir con una pareja con un perfil agresivo-pasivo suele ocasionar muchas desavenencias, y un claro desgaste emocional donde finalmente, caemos en el distanciamiento.
Hazle saber todo aquello que te hace daño. Ponle ejemplos de cómo se comporta y de las consecuencias que algo así puede tener para la relación a largo plazo. Si no hay voluntad de cambio, si no hay mejora, y te sientes herido/a,  deberemos tomar una decisión. Recuerda que tu felicidad es siempre lo más importante.
Imagen: Beastysakura, Nicoletta Ceccoli
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Anuncios