domingo, 29 de mayo de 2016

Perfil de un violento



Perfil de un violento
* Degrada verbalmente. Puede iniciarlo de manera sutil o directa, por algo intranscendente como una vestimenta o un horario que no le gusta, o por temas de mayor relevancia donde elige que la opinión del otro no cuente y la derriba.
* Ataca los puntos de vulnerabilidad. Por lo general detecta y potencia los signos de inseguridad, debilitando la figura femenina en la pareja.
* Cuestiona las decisiones anulándolas, juzgándolas de poco inteligentes, de poco criterio o inútiles. Utiliza alegatos donde él tiene la razón. Envuelve con sus palabras desde la seducción o la tiranía. Se posiciona desde la superioridad moral o intelectual.
* Controla económicamente y manipula el ingreso del dinero, horarios, lugares y actividades. Es una manera de marcar dominancia, atentar contra la libertad, autonomía y poner al otro bajo su pedido de autorización.
* Se obsesiona absolutamente por el control de los vínculos y las situaciones que lo rodean. Los celos pueden ser una expresión con la que apabulla y daña a la pareja, haciéndola sentir culpable y poco digna de afecto. Pueden emplear el espionaje para utilizar esa información y seguir sosteniendo la idea de control omnipotente.
* Pueden presentar un perfil seductor desde el discurso y la estética, no necesariamente agresivo. A veces la capacidad de oratoria que tanto llama la atención es la misma que emplea para ganar seguridad y luego establecer desde allí la dominación.
* Manipula y miente. Evita responder a reclamos, redireccionando la culpabilidad a la pareja a través de la indiferencia, los discursos sin sentido y muchas veces ofensivo.
* Suele tener humor inestable. Puede estar tranquilo y ciclar a un exabrupto violento de un momento a otro. Se vuelve impredecible y esto atemoriza ya que una nunca sabe cuándo puede reaccionar.
* Promueve el aislamiento del entorno para poder sostener la captura psicológica y evitar que otros detecten lo que está pasando en el vínculo.
* Puede amenazar con matarse o matar a su pareja o emplear el sexo como señal de poder. Suele pedir perdón tras un acto violento con el fin de conservar su objeto de dominancia.
* Puede agredir físicamente, en lugares del cuerpo visible o no. De esta manera también borra rastros visibles para los demás.
Estas características de comportamiento pueden ser variables pero todas tienen un denominador en común: la persona afectada empieza a sentir pérdida de la autoestima, de seguridad en la toma de decisiones y que su salud empieza a jaquear.
Para salir de ello, la peor autocritica que hay que superar es la propia. “¿Por qué a mí?” Muchas mujeres piensan que no les puede pasar a ellas, hasta que sucede y les da vergüenza pedir ayuda cuando no encuentran una salida al problema. Se sienten culpables y temerosas de la visión social.
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