miércoles, 12 de octubre de 2016

CÓMO AFRONTAR CREATIVAMENTE LOS CONFLICTOS CON OTRAS PERSONAS

Para los taoístas chinos una crisis en la vida era llamada Wei-Chi. Wei significa peligro y Chi oportunidad. Wei Chi significa pues
oportunidad en el peligro, siendo pues una oportunidad de crecer o
un peligro de estancarse y sufrir.

De la misma forma podemos afrontar nuestros conflictos con las
personas o con la vida, como una oportunidad de superarnos o un
peligro de estancarse y sufrir.
Lo que está claro es que para todos aquellos que buscan el sentido
espiritual de la vida y quieren superarse realmente, todo lo que nos
sucede en la vida es UNA OPORTUNIDAD DE APRENDER que nos da Dios
para ir perfeccionándonos.

Cuando hacemos algo bien y gozamos de la vida "aprendemos" que
podemos y merecemos ser felices y también a confiar en nosotros
mismos.

Cuando no hacemos algo bien y tenemos problemas "aprendemos" que hay
algo que tenemos que cambiar para salir de la crisis; así cuando nos
duele una parte de nuestro cuerpo "aprendemos" a hacerle más caso y
mejorar nuestra salud.

Por lo tanto, ante cualquier conflicto con tu pareja o con cualquier
persona plantéatelo de la siguiente manera:

1. – ¿Qué me pide aprender el conflicto al que me enfrento?.
Seguramente que la otra persona tenga también algo que aprender pero
a ti lo que más te interesa es lo que tienes que aprender tú.
2. – No busques víctimas ni culpables en ningún conflicto.
No hagas juicios porque siempre serán parciales, busca solamente
aquello que tienes que aprender o mejorar en ti.
3. – Si aceptas que la relación conflictiva que tienes con tu pareja
o con la otra persona es para aprender, observa detenidamente que
tipo de pacto hay entre vosotros.

Es decir ¿Uno es el sufridor y el otro el agresor?. ¿Los dos pelean
por el poder?. ¿Tú te sientes ofendido?.

Procura verte a ti y a la otra persona desde arriba, como si
estuvieran los dos en un escenario de teatro y verse desde las
gradas como un simple e imparcial espectador. Así podrás descubrir
qué relación han creado entre ustedes y cuál es el papel o guión que
cada uno está interpretando.

Así te comprenderás mejor y también podrás entender más a la otra
persona, dando una oportunidad al verdadero entendimiento entre
ustedes.

4. – ¿Qué tipo de reacción está invocando en ti la otra persona?.
Es otra de las cosas que debes plantearte. De alguna manera tu alma
ha invitado a la otra persona a tu vida incluso para tener un
conflicto con ella, ahora debes descubrir qué parte tuya la ha
invocado.

Es decir puede que la agresividad de la otra persona te ponga en
contacto con tu propia agresividad o con tu necesidad de hacerte
valer, puede que la excesiva dependencia de la otra persona tenga
que ver con tu deseo de proteger y acoger aunque luego te moleste su
pasividad y así en un largo etc.

Esa correspondencia energética que se produce puede ser por
identidad u oposición. Es decir, no siempre es tu agresividad quien
invoca a una persona agresiva a tu vida para que seas consciente de
tu agresividad, puede ser al contrario, que no te atrevas a hacerte
valer y la otra persona con su deseo de dominarte te está empujando
a hacerte valer.

5. – Asumir la realidad.
Si llegas a conclusiones válidas en los anteriores procesos es hora
de asumirlas en la realidad, que no se quede en algo intelectual. Si
aceptas que el conflicto te ayuda a aprender e incluso descubres qué
es lo que debes aprender, debes sentirte alegre por lo que te pasa y
no contrariado, debes dejar de hacerte el sufridor o mostrarte
agresivo ya que ahora sabes que no te ocurre nada malo sino que en
realidad es bueno.

Muestra por lo tanto tu contento, que nazca de tu interior para que
pueda salir fuera, entonces el conflicto maravillosamente cambiará
hacia mejor.

6. – Verlo todo desde el corazón.
Para ayudarte en este proceso puedes ver las cosas desde tu corazón,
visualizar tu yo interior y la relación que estás llevando con Dios,
así tu corazón estará irradiando amor y comprensión hacia la otra
persona.

Eso no significa que tengas que ceder en tus supuestos derechos pero
sí en tu necesidad de controlar el comportamiento de la otra persona.
En todo conflicto se espera que la otra persona actúe o no actúe de
determinada manera, que nos dé la razón o acepte nuestras razones.
Viéndolo desde el corazón no necesitamos imponernos e incluso
podemos aceptar los posibles errores o sombras de la otra persona.
Naturalmente que esto no significa que tengamos que renunciar a
nuestros propios derechos pero no debemos sentir ninguna emoción
negativa hacia la otra persona, ya que nosotros hemos tenido la
oportunidad de ser conscientes de que el conflicto nos está ayudando
a crecer y por lo tanto no es algo negativo, incluso podemos ver que
el espíritu de la otra persona se ha puesto de acuerdo con nuestro
espíritu para ayudarse ambos en su crecimiento.

7. – Liberar al otro de la culpa y la negatividad.
Si hemos conseguido llegar a ese sentimiento de agradecimiento por
lo que nos está pasando ya no nos afecta la culpa ni la negatividad,
ya somos libres de la negatividad, entonces podemos ver con más amor
a la otra persona que todavía está sufriendo por el conflicto.
Es el momento de liberarle también de su culpa, es el momento de
darle o expresarle nuestras buenas vibraciones para que él también
pueda liberarse.

Debemos dar la luz y el amor que hemos logrado alcanzar y darlo sin
más, sin esperar manipular o cambiar el comportamiento de la otra
persona. No importa lo que pase después, debemos expresar nuestra
alegría y así fomentaremos que ésta se mueva y produzca resultados.
Este es el último paso para la LIBERACIÓN TOTAL DEL CONFLICTO, del
dolor, la culpa y el posible "rompimiento" que se estaba generando.
Así, liberando a la otra persona de cualquier residuo de culpa o
negatividad no quedará ninguna mala semilla que puede germinar
después.

Muchas veces no perdonamos ni liberamos a los demás del conflicto
porque tenemos miedo a sufrir más si lo hacemos, a hacernos más
vulnerables, pero si hemos llegado al verdadero final comprenderemos
que en realidad esto nos hace más fuertes y que nadie entonces nos
puede hacer daño.

Así, liberados totalmente llegamos a la paz total y podemos liberar
a la otra persona del conflicto sin que esto suponga renunciar a
nuestros legítimos intereses pero sin llegar al conflicto, a
sentirlo y a expresarlo; así nuestro comportamiento será creativo y
sin renunciar a tus principios, podrás vivir un cierto equilibrio
entre tú y los demás.

La Rigidez y la Intolerancia son hijas naturales del Miedo y la
Memoria del pasado. Analizar la vida desde el miedo es renunciar no
solamente a la luz de la mente sino también a la gracia del corazón
porque el Miedo mata la mente y bloquea el amor que vive en nuestro
corazón.

Cuando tenemos miedo de un conflicto no es el conflicto en sí quien
nos turba sino nuestro miedo a sufrir. Este Miedo nos hace incapaces
de amar y comprender a nuestros oponentes por creer que nuestro amor
nos hará más vulnerables y sufriremos todavía más.

De lo que no nos damos cuenta es que todo esto nos hace ya en
realidad sufrir y somos las primeras víctimas del conflicto.
Si nos damos cuenta, si aceptamos y comprendemos que hay una
posibilidad de liberarnos del conflicto siguiendo todos los pasos
anteriores, nuestra visión de las cosas cambiará y afrontaremos el
conflicto no desde el Miedo sino desde el Amor.
Seguramente que los resultados nos serán más favorables y también
para la otra persona, seguro que podremos llegar a un auténtico
equilibrio y…

Si el conflicto es con nuestra pareja, con alguien que amamos, esto
es todavía más necesario de hacer porque en un conflicto entre dos
que se aman no hay nadie que pueda ganar mientras que ambos no
acepten qué es lo que deben aprender.

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