sábado, 8 de octubre de 2016

LA CAUSA DE TU PROBLEMA FÍSICO

BLOQUEO FÍSICO:
“¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?”.
Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal.BLOQUEO EMOCIONAL:
“¿Qué me impide realizar esta enfermedad?”.
Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados.
“¿A qué me obliga esta enfermedad?”.
Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra “no” al principio de cada uno de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.
BLOQUEO ESPIRITUAL:
“Si me permitiera estos deseos, ¿qué sería?” (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior).
La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu ser, bloqueada por alguna carencia.
BLOQUEO MENTAL:
“Si en mi vida me permitiera ser..
(Repite la respuesta de la pregunta anterior), ¿qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable?”.
La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.
Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, lo primero que debes hacer para transformarte es permitirte haber tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño que habita en ti y que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. Después, pregúntate si todavía la necesitas realmente para ser feliz. Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber que, al actuar así, obtendrás los mismos resultados que han obtenido hasta ahora. No esperes ningún cambio.
Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de su veracidad como hace algunos años. Es muy probable que ahora lo creas mucho menos. Por lo tanto, estás en vías de sanar. Cuando en lo más profundo de ti sabes que no quieres seguir creyendo la misma cosa, no te queda más que realizar las acciones necesarias para manifestar tus deseos a fin de permitirte ser lo que quieres ser.
Para concluir quiero repetir que la curación sólo puede realizarse en el momento en el que uno se perdona. Esta etapa tiene el poder de transformar no sólo nuestro amor hacia nosotros mismos, sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico. Esta sangre nueva, reenergetizada por el influjo de este amor reencontrado, es como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: a su paso transforma y rearmoniza las células. Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo, ¿qué puedes perder con probar?
Lisa Borbeau – Libro “Obedece a Tu Cuerpo Ámate”.
A través de Comunidad Internacional Dragón Rojo
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