martes, 25 de octubre de 2016

La magica tierra del cementerio



Desde siglos atrás y en diversas culturas, ha existido la creencia de que la tierra de cementerio es capaz de desatar grandes males puesto que contiene las energías propias de los sufrimientos de los difuntos y de los vivos que los lloran, así como de las almas en pena que rondan entre las pálidas lápidas del camposanto. Por que pueden causar una simple enfermedad, o hacer que la persona baja de energia caiga en el abismo insondable de la muerte...

El cementerio es el sitio a donde van a parar nuestras pálidas y descarnadas osamentas después de que la muerte nos ha llevado. Dependiendo principalmente de la cultura y las tradiciones del lugar, los cadáveres pueden meterse en féretros, sarcófagos o ataúdes, o bien envolverse en telas para ser depósitados en nichos, mausoleos o algún otro tipo de recinto funerario.

La palabra "cementerio" proviene de la palabra latina "cemeterium", originada a partir del vocablo griego "koimetérion"; ambas palabras, la griega y la latina, remiten por igual al significado "dormitorio". Según la escatología cristiana, es en el camposanto donde los cuerpos descansan hasta que el Día de la Resurrección, donde todos seremos sometidos a un segundo juicio (el primero es el de nuestra muerte individual) y los elegidos resucitarán en cuerpo y alma. Por su parte, y de forma muy similar al "polvo eres y al polvo volverás" del cristianismo, los musulmanes tienen lo siguiente en el versículo 20/55 del Corán. ‹‹De ella (la tierra) os creamos, a ella os retornaremos y de ella os haremos surgir otra vez››.

Por otra parte y más allá de particularidades religiosas, los cementerios no solo detentan la energía del individuo sino del grupo, generalmente en su concreción como familia. Así, es muy común, sobre todo en cementerios grandes o de gente adinerada, encontrar enormes mausoleos que pertenecen a familias enteras, muchas veces con varias generaciones de muertos.

Los cementerios, pese a la imagen lúgubre y a veces tétrica que presentan, han sido, en ciertos espacios de la cultura popular, asociados a la buena suerte. Por ejemplo, una creencia que durante siglos estuvo muy difundida, y que aún perdura hoy pero con menos fuerza, fue la de los poderes mágicos y sanadores de la tierra proveniente de tumbas de santos o de aquellos que, por morir demasiado temprano (bebés y niños pequeños), eran vistos como seres puros y sin maldad. Sobre aquella costumbre y su apogeo en el Medioevo, tenemos una cita de Beda el Venerable en que se cuenta que: ‹‹muchas personas cogían tierra de la tumba de San Osvaldo, y, mezclándola con agua, la daban de beber a los enfermos y éstos se curaban.››


Pero, de manera antagónica, junto a la creencia de la virtud curativa de la tierra de sepulcros de santos, se desarrolló y expandió la creencia de que la tierra de cementerio tenía y transmitía "malas energías" a la gente. Cabe sin embargo acotar que ambas creencias no necesariamente se excluyen, porque la una tiene como objeto a un tipo muy particular y escaso de muertos, mientras que la otra habla de la tierra de cementerio en general, por lo que el sentido común nos permitiría suponer que los santos constituyen una excepción a la regla; aunque, si es ese el caso, es igualmente lógico suponer que las tumbas de gente muy virtuosa pueden tener tierra beneficiosa, mientras que las tumbas de asesinos y narcotraficantes, por ejemplo, tendrían energías particularmente terribles y, las del habitante común, si bien en primera instancia deberían tener energías neutras, visto con más meticulosidad no es así pues: 1) en general, salvo en casos de sabios, santos e iluminados, la persona atraviesa angustia y confusión por un periodo que prácticamente siempre abarca el lapso que dura en descomponerse el cuerpo físico, 2) los vivos acuden a llorar y lamentarse por sus muertos al cementerio, por lo que esta energía de dolor impregna la energía de la tierra de toda tumba cuyo propietario no sea espiritualmente eminente, 3) hay muchas almas penando en el cementerio, y esta energía de sufrimiento y desorientación se disipa por el camposanto en general.

Un ejemplo de la fuerza que tiene hoy en día la segunda creencia (la de la energía negativa del cementerio), mucho más difundida y aceptada que la primera, lo vemos en Colombia, donde se cree que, si uno hace una visita al cementerio, experimentará una sensación de cansancio y abatimiento porque el cementerio le habrá robado fuerzas con su mala energía y sus entes parasitarios, tales como sombras (shadow people, muchas veces imperceptibles), almas en pena o cascarones astrales de energía negativa. De todas formas, ante eso se recomienda tomar una ducha de agua tibia con alcohol, a la manera de una limpia, o bien echarse azúcar en los pies para así ahuyentar los males que uno atrajo, creencia (la de atraer males) que vemos bien marcada en Chile, donde se cree que, traer a casa tierra de cementerio pegada en los zapatos, puede desatar abundantes infortunios para uno y sus convivientes.


La tierra de cementerio está impregnada principalmente con las energías astrales de los difuntos, y magia.
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