jueves, 15 de diciembre de 2016

EL ÁRBOL DE NAVIDAD



EL ÁRBOL DE NAVIDAD
El Árbol de Navidad nos representa a nosotros, y todas las lucecitas que le ponemos son nuestros pensamientos, ideas y sentimientos iluminados, cada uno con el color del Aspecto de Dios que representa. Cuando el Árbol está hecho con amor y devoción, suele atraer la Presencia de un Ser de Luz o un Santo, que permanece a su lado durante todas las festividades Navideñas; así que de antemano se lo podemos dedicar a un Ser de Luz.
Los Árboles de Navidad deben ser adornados con figuras Angélicas, luces, globos, lazos y demás elementos, con los colores del arco iris. No importa que el Árbol sea natural o artificial.
Los símbolos navideños representan la Luz, brillo y color de nuestro estado divino. Estos símbolos que se usan en la Navidad, cuando se ponen en algún lugar, atraen la energía buena y bella de lo que representan, y rechazan las cosas feas que la gente emana
El Simbolismo Metafísico y Religioso del Árbol de Navidad
El origen de la tradición del árbol navideño lo encontramos en una antigua costumbre pagana del norte de Europa que consistía en celebrar el nacimiento de Frey -Dios del sol y de la fertilidad- en el solsticio de invierno (la noche más larga del año) decorando un árbol.
San Bonifacio, en el s. VIII, al llegar a los países nórdicos, se percató de parte del simbolismo que encerraba ese ritual y lo adaptó al cristianismo. Para diferenciarse de los paganos, cortó el árbol que ellos tenían y lo substituyó por un pino que decoró con velas y con las manzanas del Edén. Sin embargo, esta costumbre no llegó a España hasta el siglo XIX, de la mano de una noble de origen ruso.
¿Cuál era la relación que descubrió San Bonifacio entre la celebración del solsticio de invierno y la Navidad cristiana? Que los nórdicos celebraban el 24 de diciembre que ya había pasado la noche más larga del año y comenzaba a dominar la luz del sol sobre la oscuridad… Y los cristianos celebramos el 25 de diciembre que, en medio de la oscuridad de la ignorancia y el pecado, ha nacido Cristo para traer una nueva luz y salvación al mundo.
Y, ¿por qué celebrarlo decorando un árbol? Porque el árbol es un símbolo universal y antiquísimo del ser humano como beneficiario de la religión, un ser humano que hunde sus raíces en la tierra pero se eleva hacia el Cielo… Siendo el intermediario entre la materia y el espíritu.
El hombre, como el árbol, necesita unas firmes raíces que se hundan en la tierra para así soportar el tronco que le eleva hacia las alturas. Cuanto más desarrolla uno su humanidad, más se acerca a Dios. Para crecer, para desarrollarse, el árbol necesita de la lluvia, y el hombre de las gracias que le llueven del Cielo. Estas similitudes –y otras muchas que darían para un libro entero- hacen del árbol un interesante símbolo para enseñarnos cosas sobre nosotros mismos.
El árbol que decoramos los cristianos es un pino o un abeto, y esto es tanto por su forma triangular (que es un símbolo de la Santísima Trinidad) como por su hoja perenne (que nos recuerda que el Amor de Dios por nosotros es eterno y no se acabará jamás, hagamos lo que hagamos).
Pero también la decoración del árbol tiene un importante simbolismo:
 La estrella que corona el árbol es una referencia a la estrella de Belén que llevó a los Reyes Magos hasta el pesebre. Es un símbolo de la Fe que guía nuestras vidas para llevarnos al encuentro con Jesús.
 Las manzanas con que decoró San Bonifacio el árbol nos recuerdan que, a pesar del pecado original, Dios sigue queriéndonos y por eso nos envía a su hijo Jesús, cuyo nacimiento celebramos en Navidad.
 Las velas traen luz y calor, y simbolizan la Verdad y el Amor que nos ofrece Jesús
 Las bolas de navidad representan las oraciones que elevamos a Dios durante las fechas navideñas, así como los frutos y buenas obras que son consecuencia de nuestro crecimiento espiritual. Su forma esférica hace referencia al punto central que se expande, que se manifiesta. El color de las bolas también tiene su importancia:
 Las bolas doradas –color oro- simbolizan la alabanza
 Las bolas plateadas –como la luna, que recibe su luz del sol- el agradecimiento
 Las bolas azules –como las aguas que purifican- el perdón
 Las bolas rojas –como el ardor del necesitado- la petición
Ahora que ya hemos sido iniciados en el significado profundo del árbol de Navidad y de sus principales objetos decorativos, os propongo que lo vivamos como lo que es: un símbolo de nosotros mismos.
Así que, más allá de lo que hagamos con el árbol navideño, intentemos decorarnos a nosotros mismos con oraciones y buenas obras para elevarnos hacia lo alto, encontrar a la estrella de Belén y seguirla hasta ese pesebre donde está a punto de nacer Jesús y que se encuentra en lo más profundo de nuestros corazones. Así –recuperando el valor simbólico del árbol navideño-seguro que todos tendremos una muy feliz y santa Navidad… Seamos o no cristianos.

BENDICIÓN DEL ÁRBOL DE NAVIDAD
Padre Eterno y misericordioso, te alabamos con la creación entera por las obras maravillosas que realizas. Todo el universo entona en tu honor un himno de gloria y nosotros tus criaturas, también nos unimos para adorarte y glorificarte.
Nos reunimos en torno a este bello árbol para pedir tu bendición sobre nuestra familia. Que cada uno de nosotros podamos abrirte el corazón y seguir humildemente tus caminos. Bendice este árbol, que su permanencia en este hogar nos recuerde tu presencia en nuestro corazón. Bendice sus ramas, que ellas nos recuerden nuestra unión con tu divino hijo Jesús y con su amada madre María, para tener la paz que tanto deseamos en nuestra familia y en nuestro mundo.
Quédate siempre con nosotros Señor! Amén.
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