domingo, 31 de julio de 2016

TOMA EN CUENTA ESTO CUANDO LES VENGAN A CONTAR UN CHISME



TOMA EN CUENTA ESTO CUANDO LES VENGAN A CONTAR UN CHISME

En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrar al gran filósofo, y le dijo:
- sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
- un momento - respondió Sócrates - antes de que me lo cuente, me gustaría hacerte un test, el de los tres tamices.
- los tres tamices?
- pero sí, - continuó Sócrates - antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres tamices. 

El primer tamiz es la verdad. Has comprobado si lo que me dices es verdad?
- No... Solo tengo lo que he oído hablar...
- Muy bien. Así que no sabes si es la verdad. Continuamos con el segundo tamiz, el de la bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, es algo bueno?
- Ah no! Por el contrario.
- Entonces - continuó Sócrates - quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás seguro de que son verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba, sigue siendo el tercer tamiz, el de la utilidad. Es útil que yo sepa qué me habría hecho este amigo?
- No, en serio.
- Entonces - concluye Sócrates - lo que querías contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿Porqué querías decírmelo?

Ángeles de hospital — Médicos del más allá



El autor del presente reportaje es el Dr. Miguel Ángel Pertierra, médico cirujano que ha tenido la oportunidad de investigar toda clase de fenómenos inexplicables acaecidos en hospitales. En esta ocasión se centra en una serie de fascinantes casos que ha estudiado de primera mano: Pacientes que refieren la presencia de seres de aspecto angelical que los consuelan, los tranquilizan, les advierten sobre su pronta curación e incluso llegan a sanarlos, ante la sorpresa de los profesionales de la salud.
Durante mis años de profesión médica me he encontrado con relatos de encuentros con entidades sobrenaturales.
Éstas se presentan de múltiples maneras: a veces como personas de carne y hueso, otras como seres incorpóreos y muchas más en sueños. Puede que transmitan mensajes de apoyo a pacientes que están pasando por un grave problema de salud, que les revelen su pronta curación o incluso que, de alguna manera, colaboren en la recuperación del enfermo.
Recuerdo uno de esos casos inolvidables, protagonizado por un paciente al que se le diagnosticó una delicada enfermedad, cuyo pronóstico en la mayoría de los casos es, tarde o temprano, el óbito.
Los médicos que lo atendían eran conscientes de que sus posibilidades de recuperación eran mínimas. Pues bien, un día este hombre presenció a un ser al que atribuyó una naturaleza divina. Lo describió como ataviado con una túnica blanca y pelo y barba de color azabache. La visión de esta presencia lo reconfortó de tal modo, que se convenció de que pronto iba a recuperarse. Y es que, a pesar de su gravedad, estaba plenamente consciente y sabía que su estado era crítico.
Cuando pude charlar tranquilamente con el testigo, me confesó que él era el mayor sorprendido por la aparición, ya que no profesaba ninguna religión y mucho menos estaba interesado por asuntos espirituales y/o paranormales.
Quedó tan impactado por el suceso, que acabó relatándolo a sus familiares y a los médicos que lo atendían, los cuales atribuyeron el mismo a un engaño de sus sentidos. Sin embargo, su dolencia no tenía relación con estados alucinatorios, ni la medicación que se le administraba podía ser causante de dicho proceso mental. El protagonista está convencido de la realidad de su visión, e incluso en la actualidad continúa relatando la misma historia, sin cambiar ni una coma de sus palabras. Una entidad sobrenatural que le transmitió una enorme paz y sosiego fue la responsable de su insólita recuperación, afirma nuestro protagonista.

Médicos del más allá

Este incidente podría catalogarse en el cajón de las anécdotas hospitalarias, si no existiesen muchos más similares. De hecho, en algunos casos también los familiares del paciente contemplan junto a éste la aparición de una entidad protectora, ángel guardián o como la queramos denominar. Casi siempre generan tranquilidad y bienestar en los testigos y, en ocasiones, incluso llegan a transmitir mensajes esperanzadores.
También contamos con casos todavía más enrevesados, como la aparición de médicos o enfermeras que ayudan a un paciente. Más tarde, éste pregunta por esos profesionales para agradecerles sus atenciones, y le informan de que nadie con esas características trabaja en el hospital.
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