domingo, 18 de diciembre de 2016

Yule o la Navidad de los Vikingos



Conocemos como Yule o Yuletide las fiestas en celebración del solsticio de invierno que se llevaron a cabo en los pueblos germanos paganos, entre ellos los vikingos. En nórdico antiguo se conoció como júl o jól y se trataba de un festival precristiano que duraba alrededor de doce días; una fiesta dedicada tanto a la familia, a los parientes y amigos ausentes como a la fertilidad y que coincidía con el solsticio de invierno, alrededor del 21 de Diciembre.
No sabemos exactamente las fechas entre las que oscilaba; para los vikingos este festival de casi dos semanas habría estado probablemente dentro de los dos meses de su calendario que se correspondían con el final del año, desde mitad de Noviembre hasta mitad de Enero. Se trata de una celebración que se pierde en los albores del tiempo ya que las referencias históricas más antiguas alrededor de esta palabra las encontramos en los primitivos nombres germanos que designaban los meses; Jéola, que significaba “antes de Yule” y Aeftera Jéola, que significaba “después de Yule”. En nórdico antiguo parece ser que ýlir se habría referido a este periodo de tiempo y que jól habría sido el evento concreto según lo que podemos leer en el Skáldskaparmal. La lengua gótica o el inglés antiguo también comparten estas características.
No es una fiesta exclusiva de los vikingos, con sus variantes muchas sociedades paganas han dedicado celebraciones a los cambios de estación ya que la naturaleza y los hombres y mujeres en el mundo pagano formaban un vínculo indesligable. Los hombres imitaban lo que veían. Lo amaban y lo temían. Lo respetaban y lo honraban. Y dentro de estos cambios Yule es la luz y la fertilidad, es el nuevo comienzo de la vida. La importancia de los solsticios en los países septentrionales es indiscutible ya que son países en los que se viven grandes periodos de tiempo bajo el manto de la oscuridad y donde el sol hace fugaces apariciones y especialmente es en ese momento, en esos doce días alrededor del solsticio de invierno, cuando el sol está más escondido, cuando la noche es más profunda y más oscura, antes de que sol comience a dejarse ver un poco más y a hacer los días un poquito más largos.
Parecía que el sol se tomaba un descanso antes de volver a comenzar el ciclo y por ello los días de Yule eran un momento de descanso, una imitación del sol, una vez terminados los trabajos otoñales y antes de comenzar con los del siguiente año. Es por ese motivo que la festividad estaba especialmente dedicada a la fertilidad ya que se pedían buenas cosechas y prosperidad para el año que estaba a punto de comenzar y se bebía “til aar og fred”, para la paz y las buenas cosechas, una máxima en la idiosincrasia vikinga.

La celebración.

Un banquete vikingo (una pequeña licencia con humor)
Un banquete vikingo (una pequeña licencia con humor)
¿En qué consistía esta celebración? Como en casi todas las celebraciones que rodearon la vida – y la muerte – de los vikingos, Yule se celebraba con un gran sacrificio o blót que no sabemos exactamente a quién iba dirigido, aunque más que probablemente fuese a los dioses – dísir –  relacionados con la fertilidad, las cosechas y la protección, como Frey y Thor. Posteriormente se celebraba un gran banquete, donde se comían los animales que se habían sacrificado y el juilskinka; el jamón de Navidad.
Los vikingos también tenían una característica muy suya para todo tipo de celebraciones, igual que no podía faltar el banquete tampoco podía faltar la cerveza. Éstos fabricaban cervezas especiales para los distintos acontecimientos (un ejemplo de ello son las bodas y su cerveza especial), y en Yule/Jól, se bebía la jólaöl (donde öl es cerveza).
Parece ser que los juegos y la diversión no habrían faltado, así como otra de las máximas de la idiosincrasia vikinga; la hospitalidad. Hemos dicho que principalmente Yule era una fiesta familiar donde se reunía la familia y dónde se recordaba a los familiares y a los amigos ausentes. De hecho, ante sus tumbas y en su memoria es donde se ponía la mesa del banquete. Por ello, se hospedaba con la máxima comodidad y cariño a los que venían – siempre con las manos cargadas de regalos, acción que sería compensada con unas manos cargadas de regalos de vuelta, otra característica vikinga, dar y recibir –; se les preparaban baños de vapor para paliar el frío de las travesías en barco, ropas secas con las que vestirse, camas mullidas, fuego y, por supuesto, comida y gran cantidad de bebida.

Rituales y tradiciones relacionadas con Yule.

Yule Log

Yule Log
Yule Log
Era la tradición de encender el leño de Yule, un gran tronco del año anterior, que debía arder toda la noche. Es una versión “indoor” de la hoguera de Litha (el solsticio de verano, la hoguera de San Juan). Espantaba a los malos espíritus, alumbraba toda la velada de reunión y las cenizas se esparcían por los campos bajo la creencia de que así se harían fértiles y darían buenas cosechas para el año siguiente. Esta tradición es de absoluta procedencia pagana y se puede encontrar en muchas culturas europeas, no sólo en la nórdica. Hoy en día es un dulce con forma de tronco, muy similar estéticamente a un brazo de gitano de chocolate.
Yule Log
Yule Log

Yule Goat

Yule Goat (Suecia, 2009)
Yule Goat (Suecia, 2009)
O la cabra de Yule. Es uno de los símbolos escandinavos de la Navidad por excelencia que hoy en día consiste en decorar las casas con monigotes de cabras hechas de paja trenzada pero que, probablemente, remonte sus orígenes a época pagana, mucho antes incluso de los vikingos. El macho cabrío solía ser el animal que llevaba las ofrendas para los sacrificios y que en muchas ocasiones se sustituía por dos hombres ataviados con las pieles del animal y una cornamenta. Parece ser que con el tiempo disfrazarse así se convirtió en una tradición que consistía pasearse por el pueblo para hacer reír y dar sustos a la gente. Sin embargo, en sus orígenes más primitivos esta tradición debió estar ligada al dios Thor, un dios que muchos sólo asocian a la guerra o a las batallas, pero que también era el dios protector de los hombres, con influencia en el clima, las cosechas, la protección o la justicia. Thor viajaba en un carro tirado por dos machos cabríos mágicos llamados Tanngrisnir y Tanngjóstr que tenían la peculiaridad de que Thor podía cocinarlos para alimentarse y luego revivirlos cubriendo los huesos con la piel y utilizando el poder regenerador de su martillo. En el siglo XIX la cabra se convirtió en la portadora de los regalos en Escandinavia – probablemente como reminiscencia de aquella cabra que habría portado las ofrendas – y con el tiempo acabó derivando en las figuras de San Nicolás, Papá Noel o Santa Claus, que en los países nórdicos se llama JultomtenJulenisse o Joulupukki.
Yule Goat, con regalos.
Yule Goat, con regalos.

Yule Boar

O el jamón de Navidad. Era una tradición ancestral de los pueblos nórdico-germánicos, como hemos visto, ofrecer un blót (un sacrificio) a Frey, el dios de la cosecha y la fertilidad, para luego celebrar un gran banquete. Ello ha llegado hasta el día de hoy como el típico jamón de Navidad. Una cosa realmente curiosa es cómo la Iglesia lo adaptó también y lo convirtió en una prueba de auténtica conversión y fe para los judíos; los marranos – los judíoconversos o los criptojudíos, como se llamó a los judíos que se habían convertido pero seguían practicando sus rituales – lo habrían rechazado, en cambio, los conversos o nuevos cristianos lo habrían comido.

Yule Singing o wassailing/wasselling

Consistía en ir de wassai por el pueblo; derivado del anglosajón “waes hael” que significa  “seas sano”. Se recorría el pueblo brindando y cantando con el wassailing bowl, un recipiente de madera con el que se brindaba con las personas, e incluso con los árboles y los elementos de la naturaleza en esa celebración que pedía por la fertilidad y un próspero año nuevo. Con el tiempo se convirtió en la práctica de ir cantando canciones típicas puerta por puerta, los Villancicos, o de ir cantando a las huertas para pedir buenas cosechas.

El árbol de Yule

Se colocaba un árbol perenne en la casa – posiblemente un abeto –, que representaba el Yggdrasil, el árbol de la vida o del universo en la mitología nórdica, que adornaban y decoraban. Más que probablemente de aquí venga la tradición del árbol de Navidad.

Y otras menos conocidas y estudiadas como:

Llevar a cabo una vigilia nocturna, junto a los familiares y amigos, en un gran banquete y festín esperando la salida del nuevo sol, dejar una vela encendida junto a la ventana o decorar las viviendas con muérdago, que procede del roble, un árbol muy apreciado – y utilizado – por los nórdicos.

De pagano a cristiano. De Yule a Navidad.

Actualmente en muchos países nórdicos Yule se ha asimilado con el periodo de Navidad, países como Noruega, Dinamarca, Suecia, Islandia, Finlandia o algunos de habla inglesa como Escocia tienen poderosas reminiscencias de las tradiciones paganas que otrora se llevaron a cabo en sus territorios. La Navidad nórdica es una amalgama en la que se han ido introduciendo nuevas costumbres y nuevos ritos sin abandonar los antiguos. Se trata de unas fiestas que duran desde el 20-22 de Diciembre hasta aproximadamente Año Nuevo e, incluso, Reyes. Sólo en los nombres ya veremos la evidencia:
  • Jul – Suecia, Dinamarca, Noruega.
  • Jól – Islandeses.
  • Joulu – Finlandia.
  • Jõulud – Estonia
  • Yule – Escocia.
¿Cómo se ha llegado de una festividad pagana a una de las mayores festividades cristianas como es la Navidad? Los pueblos paganos fueron muchos, no sólo los vikingos o los germanos, y antes de la llegada del cristianismo existieron otros grandes pueblos paganos como los celtas, los íberos, los griegos o los romanos.
Cuando el cristianismo comenzó a imponerse y extenderse la Iglesia se dio cuenta rápidamente de una cosa, se pueden cambiar ideas, se pueden imponer ideas, pero no se puede cambiar la tradición y no se puede cambiar el ciclo de la vida de las personas. Estos pueblos paganos no sólo celebraban banquetes y libaciones en honor a sus dioses, sus dioses eran la propia tierra, la propia naturaleza y su adoración estaba ligada a ellos y a sí mismos. Celebraban el inicio de las cosechas y su fin, celebraban los solsticios, los cambios de estación, celebraban la vida y celebraban la muerte. ¿Cómo podía la Iglesia cambiar eso? ¿Cómo podía la Iglesia imponer unas nuevas ideas, cultos y celebraciones que no tenían nada que ver con lo que estos hombres y mujeres conocían y sentían? En un alarde de absoluta agudeza la Iglesia comprendió que no podría cambiar las prácticas paganas; aunque de iure se hubiesen convertido, de facto iban a seguir siendo paganos, por ello optó por adaptar y transformar las celebraciones y festividades paganas en festividades y celebraciones cristianas.
Así, el solsticio de invierno se convirtió en la Navidad, el solsticio de verano se convirtió en San Juan, Samhain (el equinoccio de otoño) se convirtió en Todos los Santos y el equinoccio de primavera en la Pascua, por poner unos cuantos ejemplos.
Uno de estos pueblos paganos era el propio Imperio Romano, donde también se celebraba el solsticio de invierno con un significado muy similar al de los vikingos o germanos, “cuando el sol vence a las tinieblas y los días empiezan a alargarse”.  Sin embargo, en el año 313 en emperador Constantino I decretaba la libertad de culto en el Imperio y el cristianismo dejaba de perseguirse a través del Edicto de Milán y en el año 380 el emperador Teodosio I promulgaba el Edicto de Tesalónica, por el cual el catolicismo se convertía en la religión única y oficial del Imperio.
Como era de esperar, el pueblo romano no se cristianizó de golpe y siguió celebrando sus festividades ancestrales, por lo que a la Iglesia no le quedó otro remedio que llevar a cabo esa estrategia de absorción de la que hablábamos, transformando las costumbres paganas dándoles un nuevo sentido cristiano.  Si lo que celebraban los romanos era que el sol que vencía a las tinieblas, la Iglesia le dio un nuevo significado; El nacimiento de Jesucristo era ese sol que vencía a las tinieblas.
Y así se adaptaron todas aquellas festividades paganas de muchas sociedades relacionadas con el solsticio de invierno en la Navidad cristiana.
Ya sabemos que la Navidad es una adaptación de las fiestas paganas, pero, ¿por qué el 25 de Diciembre exactamente? Algunos autores creen que es mera coincidencia y que ese día no tiene nada que ver con el paganismo, sin embargo esta teoría carece de bastante sentido cuando somos conscientes de que ninguna otra teoría histórica avala el nacimiento de Jesús como real en esa fecha. No hay evidencias históricas que así lo confirmen.
Otros autores creen que se escogió el 25 de Diciembre para hacerlo coincidir con esa celebración pagana de los romanos del solsticio de invierno de la que hemos hablado. Éstos tenían una festividad llamada Saturnalia, en honor a Saturno, que comenzaba el 17 de Diciembre y duraba siete días. Al final de Saturnalia, el 25 de Diciembre, se celebraba el Natalis Invictis Solis o Deus Sol Invictus, el nacimiento del sol invencible dedicado al dios Apolo. Ese mismo 25 de diciembre también se celebraba la fiesta de Brumalia que coincidía con el solsticio y que estaba dedicada al dios Baco, aunque para otros este nombre significa “fiestas de invierno“, del latín bruma  que significa “el día más corto“, e incluso, “invierno”, porque los brumales caían en esta estación. Durante esos días los romanos descansaban, no guerreaban, intercambiaban regalos e incluso los esclavos recibían prebendas como raciones extras de comida o, incluso, la liberación.
La palabra Navidad proviene de la palabra latina nativitas que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento de Jesucristo, sin embargo, en ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta de su nacimiento. Los romanos, al cristianizarse, adaptaron estas festividades, unas de las más importantes y que no podían quitarle al pueblo, y las convirtieron en el nacimiento de Jesús y en el día de Navidad en ese mismo 25 de Diciembre.
En el año 336 aparece por primera vez la palabra Natividad y Navidad en el calendario romano, sin embargo el consenso es poco y otros autores dicen que hay que esperar al 379. Lo que sí está claro, sea como sea, es que a partir de mediados del siglo IV dejó de nacer el Sol y comenzó a nacer Jesús.
Para finalizar, como hemos visto cuando hablábamos de Yule, estas fiestas duraban varios días. Concretamente se cree que en muchos lugares duraron esos doce días de tinieblas que mencionábamos, por lo que no es en absoluto trivial, ni casual, que si a la noche del 24 al 25 de Diciembre le sumamos esos doce días encontremos otra fecha muy cristiana y que muchos países celebran, la noche del 5 al 6 de Enero, la Epifanía, los Reyes Magos.

Bibliografía.

  • BERNÁRDEZ, Enrique. Los mitos germánicos. Ed. Alianza Enayo, Madrid, 2002.
  • BOYER, Régis. La vida cotidiana de los vikingos (800-1050). José J. de Olañeta, ed, Palma de Mallorca, 2005.
  • MOGK, Eugen. Mitología Nórdica. Ed. Labor, Barcelona, 1932.
  • OXENSTIERNA, Eric Graf. Los vikingos. Ed. Caralt, Barcelona, 1977.
  • WILSON, M. David. The vikings and their origins. Tames & Hudson. Londres, 2010,
https://thevalkyriesvigil.com/2013/12/21/yule-o-la-navidad-de-los-vikingos/

Tercer Día de la Novena de Navidad

1.- Oración para comenzar
Benignísimo Dios de infinita caridad que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por  tan inmenso beneficio. En retorno, te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo, a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.
Padre Nuestro
2.- Oración para la familia
Señor, haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas. Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.
3.- Oración a la Virgen
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén.
4.- Oración a San José
Santísimo San José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén.
Padre Nuestro
5.- Meditación del día
Tercer día dedicado al RESPETO.
Una cualidad del amor que nos mueve a aceptar a los otros tal como son.
Gracias al respeto valoramos la gran dignidad de toda persona humana hecha a imagen y semejanza de Dios, aunque esa persona esté equivocada.

El respeto es fuente de armonía porque nos anima a valorar las diferencias, como lo hace un pintor con los colores o un músico con las notas o ritmos.

Un amor respetuoso nos impide juzgar a los demás, manipularlos o querer moldearlos a nuestro tamaño.

Siempre que pienso en el respeto veo a Jesús conversando amablemente con la mujer samaritana, tal como lo narra San Juan en el capítulo cuatro de su evangelio.
Es un diálogo sin reproches, sin condenas y en el que brilla la luz de una delicada tolerancia.

Jesús no aprueba que la mujer no conviva con su marido, pero en lugar de juzgarla la felicita por su sinceridad. Actúa como buen pastor y nos enseña a ser respetuosos si de verdad queremos entendernos con los demás.
6.- Oración al niño Dios
Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro Hermano.
Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú y allí también es Navidad. Amén.
Gloria al Padre
7.- Gozos
Dulce Jesús mío, mi Niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Oh sapiencia suma del Dios soberano, que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Divino infante, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.
Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven, no tardes tanto!
- Niño del pesebre, nuestro Dios y Hermano, Tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias, siempre recordemos que nos has salvado.
Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven, no tardes tanto!
- Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos, Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.
Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.
Dulce Jesús, mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Ábrase los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo. Ven hermoso niño, ven Dios humanado; luce hermosa estrella, brota flor del campo.
Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares aquí congregados, el gran compromiso del amor cristiano.
Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Del débil auxilio, del doliente amparo; consuelo del triste, luz de desterrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado; mi constante amigo, mi divino hermano.
Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Ven ante mis ojos de ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.
Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.
Dulce Jesús mío, mi Niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
- Ven Salvador nuestro por quien suspiramos. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
https://www.aciprensa.com/recursos/tercer-dia-de-la-novena-de-navidad-1853/

ORACION 4º DOMINGO DE ADVIENTO -18 DE DICIEMBRE 2016-





(Antes de empezar se enciende la Primera, Segunda y Tercera Vela)




Ven Jesús, mi niño Dios, ya estamos preparados, no tardes.



(Ahora se enciende la Cuarta Vela)




¡ Ya llega el Nacimiento de Jesús !

La Virgen y San José, con su Fe, Esperanza y Caridad salen victoriosos en la prueba.
No hay rechazo, ni frio, ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Dios que nace. Ellos son los benditos del Niño Dios que lo reciben. Jesús no encuentra mejor lugar que aquel pesebre, porque alli estaba el verdadero amor inmaculado que lo recibe.

Unámonos a la Virgen y San Jose con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.  Es tiempo de silencio. Es tiempo de intercesión.




Mirad las estrella fulgentes brillar, sus luces anuncian que Dios ahí está, la noche en silencio, la noche en su paz, murmura esperanza cumpliéndose ya.
Los ángeles santos, que vienen y van, preparan caminos por donde vendrá el Hijo del Padre, el Verbo Eternal, al mundo del hombre en carne mortal.
Abrid vuestras puertas, ciudades de paz, que el rey de la gloria ya pronto vendrá; abrid corazones, hermanos, cantad que vuestra esperanza cumplida será.
Los justos sabían que el hambre de Dios vendía a colmarla el Dios del Amor, su Vida en su Vida, su Amor en su Amor, serian un día su Gracia y su Don.

Ven pronto Mesías, Ven pronto Señor, los hombres hermanos esperan tu voz, tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor. Ven pronto Mesías, sé Dios Salvador.

Amen.





(Se hacen las peticiones y se dejan casi consumir las cuatro velas. Luego el día 24, el dia de NOCHEBUENA, se enciende una quinta vela de color blanco, con toda la familia reunida, así como lo que quede de las cuatro velas y así recibir todos juntos, la luz y Bendiciones del Niño Dios).



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