domingo, 15 de enero de 2017

LAS HADAS-HUMANAS Y SU MISIÓN EN LA TIERRA...



Las que antes fueron hadas decidieron encarnar en cuerpo de carne y hueso en la Tierra por amor hacia la creación. Grandes amantes de los animales, mares, lagos y bosques, las antes hadas y ahora humanas recuerdan aquí lo que fueron y también que vinieron a amar a la Madre Tierra y a sus elementos. Por eso, son mujeres virtuosas, hermosas, embellecen el mundo con sus actos y adoran su hogar en el que llevan a cabo un modo de vida en armonía con la naturaleza y su preservación. Las hadas-humanas son defensoras del medioambiente y tienen costumbres que respetan el equilibrio del planeta. Por ejemplo, ellas tienen una dieta sana y equilibrada, elaboran mermeladas y postres caseros, jabones artesanales, cremas hidratantes naturales, fórmulas y remedios con hierbas tanto curativas como mágicas. También hacen manualidades para decorar su hogar y utilizan productos reciclables. Mientras están en la Tierra ellas traen la magia de las hadas a través de sus innumerables cuentos y dibujos de hadas, los cuales los niños contemplan, escuchan y leen con atención. Gracias a su bienestar interno ellas desarrollan un aura o campo de energía fuerte y luminoso que atrae todo tipo de vibraciones positivas. Para ello se valen de técnicas como la meditación, los sonidos sagrados o cualquier otra técnica que las conecta con su interior y las ayuda a descubrirse a sí mismas. Aman lo sencillo y encuentran en el agradecimiento un contacto directo con algo que las eleva hacia su propio vuelo de hadas. En la Tierra siguen y crean su propio camino, no el de los demás y eso no les impide ayudar sin interferir, pero en primer lugar se ayudan a sí mismas recordando lo que son para luego implementarlo aquí. Ellas saben dejar a un lado todo lo que las distrae de su propósito, y cada muestra ajena de recelo, egoísmo o desdén es combatida por sus opuestos como la confianza en sí mismas, la entrega sin esperar mucho a cambio y el amor por el alma que las creó y las trajo aquí. Sin embargo, esta veneración por su propósito ni puede perjudicar a los demás ni resultarles servil o sumisas. Ellas saben que en la Tierra han venido sin sus alas de hada, pero deben recuperarlas experimentando, recordando y haciendo volar a los demás hacia su Reino de las Hadas, alimentando sus sueños y potenciando la imaginación y la creatividad, dos armas poderosas que engrandecen a aquellos que creen en ellas. En su misión de amor hacia la Madre Tierra las que antes fueron hadas y ahora son humanas vienen a recordar en La Tierra lo que antes fueron en el Reino de las Hadas y regresar, de esta forma, la sabiduría hadada al planeta Tierra. Para ello se valdrán de la madre naturaleza y sus ingredientes naturales. Estas hadas-humanas van a desarrollar una fuerte conexión con los elementos naturales, como las plantas aromáticas, las flores, las arcillas y sus propiedades, etc… Todo lo que otorgue el aroma, sabor y beneficios para el organismo, va a resultarles atractivo a estas “hadas venidas a la Tierra” para que puedan desarrollar su vuelo con los pies en la Tierra. De esta manera elaborarán productos respetuosos con el medioambiente y totalmente naturales, artesanales o caseros. El corazón de estas hadas con apariencia humana está henchido de agradecimiento por todo lo que el planeta es capaz de ofrecerle, y este agradecimiento que ellas sienten las une permanentemente a una fuente infinita de bendiciones y suministro. Las hadas-humanas viven la divinidad de la naturaleza, la sacralidad de sus espacios vírgenes e incluso son capaces de percibir los pequeños cuerpos de los animales como pequeños dioses o maestros capaces de enseñarnos, y también a las diminutas plantas o flores como almas capaces de aportar y ayudar a la humanidad gracias propiedades que podrían considerarse como milagrosas. Estas hadas que antes en su Reino Hadado se disolvían en la luz del amanecer y se enamoraban del perfume y del color de flores exóticas y hermosas, van a seguir sintiendo este amor en la naturaleza salvaje o en contacto con espacios naturales del planeta. Por eso, ellas saben que aman desde niñas los entornos naturales, las flores, plantas y sus fragancias, las aguas, los animales, los prados, montañas y bosques. Estas hadas también van a encontrar en la Geometría Sagrada un fuerte aliado para recordar lo que fueron. La flor de la vida y el cubo de metatrón van a restablecer en ellas los elementos que hacen que brille su luz y las van a llevar a allá donde están destinadas a caminar, a dejar su huella y a alzarse en su vuelo de hadas. Autora: María Jesús Verdú Sacases
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